<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733</id><updated>2011-12-29T07:30:24.827-08:00</updated><title type='text'>Izquierda Nacional de los Trabajadores INTRA</title><subtitle type='html'>"La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores" (Karl Marx)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>25</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-4449504060791768746</id><published>2011-12-12T13:39:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T14:02:40.403-08:00</updated><title type='text'>James Petras: "el sionismo es el stalinismo del siglo XXI"</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-hGTcZGKXWHE/TuZz78xv7pI/AAAAAAAAAIg/G_Lk7rbui60/s1600/Petras+13.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="358" oda="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-hGTcZGKXWHE/TuZz78xv7pI/AAAAAAAAAIg/G_Lk7rbui60/s400/Petras+13.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.aporrea.org/tiburon/n144951.html"&gt;http://www.aporrea.org/tiburon/n144951.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #38761d; color: white;"&gt;Véase también el informe posterior publicado por Petras al respecto:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #93c47d;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/01/informe-petras-6-9-2010.html"&gt;http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/01/informe-petras-6-9-2010.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;James Petras: “el sionismo es el estalinismo del siglo XXI y se ha adueñado de los centros de poder en Estados Unidos".&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Por: Efraín Chury Iribarne / CX36 Radio Centenario &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;4 de noviembre de 2009&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: Petras, como lo hago siempre, quería preguntarte en qué estás ocupado en este momento en materia de análisis.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Bueno, empezando un pequeño artículo sobre la marcha atrás del gobierno norteamericano con las negociaciones con Israel y Palestina. Hace más de seis meses el gobierno de Obama insistió que los israelitas congelen los asentamientos y construcciones en Jerusalén y en la franja palestina y los israelitas están construyendo 3.000 nuevos departamentos allá y hace una semana la señora Clinton insistió que no era más condición que Israel pare la construcción y los palestinos deben empezar las negociaciones. Y esta marcha atrás está denunciada por muchos progresistas, incluso algunos israelitas diciendo que Estados Unidos debe dejar de chuparle el dedo a los israelitas y presiona. Pero no mencionó la clave en toda esta política vergonzosa que es que EE.UU. está actuando como mendicante pidiendo y después capitulando. No mencionan el hecho de que esta marcha atrás es producto del poder de los sionistas en EE.UU. que están en una campaña frontal hace tiempo defendiendo los nuevos asentamientos y poniéndose en contra de Obama porque quería congelarlos para empezar las negociaciones. Y otra vez ninguna persona, incluso los que critican la política de Clinton y Obama sobre esta marcha atrás, ha mencionado el poder de los sionistas, su campaña, su influencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Y otra cosa en relación con eso es el reportaje Goldstone, esta Comisión de las Naciones Unidas que denunció y documentó los asesinatos y masacres israelitas. Aquí en el Congreso norteamericano los sionistas han conseguido más de tres cuartas partes del Congreso para repudiar el informe de 500 páginas documentado por Goldstone que no sólo es un juez respetado sino que él mismo es un judío que incluso apoya a Israel en términos generales. Y eso otra vez muestra el tremendo poder que tienen los sionistas controlando toda la conducta y política norteamericana en relación con el Medio Oriente, en particular cualquier cosa vinculada con Israel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Y nadie, pero nadie aquí, con excepción de pequeños grupos minúsculos, se atreve a mencionar el poder sionista en EE.UU. Ni Chomsky ni todos los destacados intelectuales están a la altura de poner el énfasis no sólo sobre Obama y Clinton sino sobre los que los controlan e influyen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Fíjate que el señor Obama hace dos semanas estuvo en Nueva York recogiendo dinero, hasta 3 millones, 30 mil por pareja. Y los organizadores de esta reunión eran financistas sionistas y eso explica también la marcha atrás del señor Obama.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: Una situación desesperanzadora, más allá de que no se abrigaran demasiadas esperanzas. Pero esto es como la concreción anunciada de un fracaso.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Sí, es vergonzoso. Fíjate un poder que tira bombas sobre Irak, tira bombas sobre Pakistán y en relación con Israel está de rodillas cuando pide una propuesta política. Incluso la señora Clinton estuvo en Pakistán acusando al gobierno de esconderse de los de Al Qaeda, de no buscarlos con fuerza. Mientras hay esta actitud de arrogancia y prepotencia con Pakistán, del otro lado de rodillas ante Israel, un país de menos personas, menos influencia en el mundo intelectual y todo lo demás. Aquí tenemos la explicación de esta paradoja que es el poder sionista en los EE.UU, y su inserción en posiciones muy importantes. El jefe de Comité del Congreso, encargado de la denuncia del informe Goldstone, es el señor Howard Berman, un sionista de California. Así que no sólo hay presión afuera del gobierno sino que está infiltrada la quinta columna en el Congreso, los Comités del Congreso, en el Ejecutivo y en otros sectores gubernamentales, incluso Hacienda donde organizan las campañas para las sanciones contra Irán el señor Stuart Levey. Y yo estoy documentando todo eso en un informe que voy a terminar en una o dos semanas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: ¿Cómo el sionismo se ha adueñado tanto de los centros de poder en Estados Unidos?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Porque están organizados. Hay 51 organizaciones sionistas en EE.UU. que representan un 25 ó 30 por ciento de lo que llaman judíos. Porque hay mucha gente que llaman judíos pero no practican la religión ni tienen nada que ver con las organizaciones sionistas incluso en las organizaciones judías. Entonces entre aproximadamente 6 millones hay organizados 2 millones pero entre ellos hay muchos multimillonarios fanáticos que tienen dinero para financiar campañas. Y segundo, hay un compromiso ideológico entre muchas personas organizadas a favor de Israel, que esta red se apoyan unas a otras en el avance y ubicación de sionistas en el gobierno. No es simplemente casual, no es una decisión individual. Hay un nepotismo que opera porque comparten una ideología. Hay una militancia muy fuerte, hay autodisciplina y organización que pasa línea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En cierto sentido me recuerda mucho a los stalinistas. Mucha gente intelectual muestra un conocimiento de economía, de ciencia, de lo que sea, pero cuando tocan el tema de los crímenes de Israel se callan la boca, no los mencionan. Como los juicios de Stalin en los años 30, tratan de la misma forma el tema con explicaciones de que los palestinos son terroristas, como los stalinistas decían que críticos eran agentes de Hitler.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Es un gran paralelismo entre la forma que actúan las organizaciones sionistas y la subordinación total a los intereses del estado de Israel con lo que hizo el Partido Comunista en los años 30 frente a Stalin y todas sus políticas de purgas, de firma de acuerdos con los nazis, etc.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Es algo similar y tal vez podríamos decir que el sionismo es el stalinismo del siglo XXI.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: Petras, finalmente se ha conocido por una declaración de José Mujica en Uruguay su apoyo a la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia y a la vez han firmado la instalación o la utilización de las bases por parte de los militares de Estados Unidos. Fuerzas norteamericanas que tendrán inmunidad total y no deberán responder frente a las autoridades de Colombia sino frente a las autoridades de EE.UU. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;¿Qué se puede decir sobre eso?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Es un enclave colonial. Porque la impunidad total, la jurisdicción norteamericana son típicas de las colonias que hemos visto en varios momentos en varios países. El control que tiene sobre la operativa de las bases y también la inserción en el mando militar colombiano. Es evidente que los EE.UU. hace tiempo que están operando en estas bases, no es nada nuevo. Ahora, firmar el acuerdo es simplemente dar una fachada legal a lo que ha existido por mucho tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Yo creo que no tiene que ver tanto con la lucha interna porque como hemos visto en otras entrevistas EE.UU. está presente hace tiempo con una mezcla de oficiales y mercenarios contratados por el Pentágono más las operaciones clandestinas de la CIA. Creo que lo obvio en esta situación es que las bases militares norteamericanas son para controlar operaciones contra Venezuela, darles más peso a la táctica y estrategia de desestabilización y la infiltración de la subversión particularmente en Venezuela. En ese sentido Mujica es cómplice con esta campaña de destruir la democracia y el proceso social en Venezuela. No es simplemente un boludo caminando y tirando propuestas en el aire. Yo creo que está muy consciente que la operación norteamericana está dirigida contra Venezuela y esa es la forma de acompañar este proceso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: El otro día me hablaste de un propósito norteamericano de utilizar bases en Paraguay. Ya hay alguna base por allí, pero ¿hay algo nuevo con respecto a eso?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Bueno, el señor Lugo y su equipo, han tenido relaciones con fundaciones norteamericanas, particularmente fundaciones conectadas con el gobierno. Estos funcionarios antes eran ONG. Ahora, Lugo es un político que utilizó una retórica populista para atraer el voto de las clases populares y los campesinos. Pero en realidad si uno analiza el interior de su equipo y los vínculos que mantiene por ejemplo con la publicación ABC y con la radio que tiene, sus antecedentes están con operaciones norteamericanas. La declaración que hizo hace dos meses de que no va a permitir tropas y enseguida dio marcha atrás y ahora hay más de 300 soldados norteamericanos metidos en operaciones y ejercicios en Paraguay. Creo que hay un mal entendido entre las revistas y publicaciones sobre quién es Lugo. Lugo no es nada progresista, es un oficial político con antecedentes paternalistas cuando era miembro del clero y ahora sigue siendo un político que manipula la opinión pública dando declaraciones y después dando la vuelta y apoyando una colaboración muy estrecha con los EE.UU. Y particularmente es un peligro para Bolivia, que ha tomado una posición más socialdemócrata de economía mixta, con más críticas a Washington. Entonces creo que Paraguay para Washington es el contrapeso de Bolivia como Colombia es el contrapeso contra Venezuela.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Está tratando de crear contrapesos en América Latina en ese sentido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Perú contra Ecuador, Colombia contra Venezuela y Paraguay contra Bolivia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: Muy bien. Petras, sé que es un tema entreverado el de Honduras porque el partido Liberal cuenta entre sus filas al golpista, al ex presidente Zelaya y al candidato en las próximas elecciones, una cosa muy compleja. Pero ¿cómo ves esa situación?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Yo no entiendo cómo la izquierda está saludando este acuerdo que firmaron los negociadores de Zelaya porque deja todo el asunto del arreglo en el Congreso controlado por los golpistas y el Congreso no se va a convocar porque está en receso, están en campaña electoral y no tienen ningún interés en convocarse y tomar la decisión de restitución. Y ahora hay una gran contradicción porque Zelaya dice que primero apoyó el acuerdo, ahora dice que no es dependiente del Congreso.Que se queda colgado todo el asunto porque depende de un acuerdo que no se va a cumplir en ningún caso y las condiciones para el cumplimiento están en manos de los golpistas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Fíjate que incluso en la mejor condición, el acuerdo deja toda la estructura golpista intacta: el ejército, el Poder Judicial, nada de proceso judicial contra los golpistas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Entonces ¿qué pasa? Si Zelaya vuelve está totalmente dependiente de los poderes existentes. Pero más allá de todo eso, ni eso se cumple y no tienen ninguna intención. No sé cómo los negociadores de Zelaya podrían firmar un acuerdo que deja toda la decisión del retorno de Zelaya en las manos del golpista que no tiene ninguna intención de cumplir estas condiciones. Creo que es muy prematuro y un error político darle tanto aplauso a un acuerdo manipulado por la señora Clinton que estaba involucrada en este acuerdo. Y todo el mundo sabe que ella quería limitar al máximo el tiempo que va a quedar en el gobierno Zelaya y fortalecer a los golpistas en la institucionalidad. Y las dos cosas están en marcha ahora: Zelaya no va a volver por un tiempo extenso. Lo van a poner en la presidencia como figurín una semana antes de las elecciones pero el acuerdo legitima las elecciones bajo el control de militares, bajo la ocupación de la ciudad por los militares, donde los únicos candidatos son de la derecha y ultra derecha y un pequeño grupúsculo de izquierda que se mete en este proceso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Yo creo que la izquierda es demasiado seguidora y si Zelaya dice a dicen a sin analizar el contenido del documento firmado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;strong&gt;Chury: Bueno, ese seguimiento de la izquierda a Zelaya se da también en otros países pero que no tienen el problema que ahora tiene Honduras.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras, muy bueno el análisis, te lo agradezco muchísimo en nombre de la audiencia y nos reencontramos el próximo lunes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Petras: Bueno. Un saludo para los taxistas, amas de casa, oficinistas y los demás oyentes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Un abrazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://petras.lahaine.org/"&gt;http://petras.lahaine.org/&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Petras"&gt;http://es.wikipedia.org/wiki/James_Petras&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #38761d; color: white;"&gt;El holocausto como negocio:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.foroporlamemoria.info/documentos/2004/jpetras_maig2004.htm"&gt;http://www.foroporlamemoria.info/documentos/2004/jpetras_maig2004.htm&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-4449504060791768746?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/4449504060791768746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/12/james-petras-el-sionismo-es-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/4449504060791768746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/4449504060791768746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/12/james-petras-el-sionismo-es-el.html' title='James Petras: &quot;el sionismo es el stalinismo del siglo XXI&quot;'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-hGTcZGKXWHE/TuZz78xv7pI/AAAAAAAAAIg/G_Lk7rbui60/s72-c/Petras+13.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-2754961933758570164</id><published>2011-11-28T14:17:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T14:05:05.127-08:00</updated><title type='text'>En defensa de la intolerancia</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Z0iMkaxWgHU/TtQITQpzOdI/AAAAAAAAAIM/28EXQOetZyI/s1600/Slavoj_Zizek.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="background-color: #b45f06; color: white;"&gt;&lt;img border="0" dda="true" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-Z0iMkaxWgHU/TtQITQpzOdI/AAAAAAAAAIM/28EXQOetZyI/s200/Slavoj_Zizek.jpg" width="131" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="background-color: #b45f06; color: white;"&gt;La prensa liberal nos bombardea a diario con la idea de que el mayor peligro de nuestra época es el fundamentalismo intolerante (étnico, religioso, sexista…), y que el único modo de resistir y poder derrotarlo consistiría en asumir una posición multicultural. Pero, ¿es realmente así? ¿Y si la forma habitual en que se manifiesta la tolerancia multicultural no fuese, en última instancia, tan inocente como se nos quiere hacer creer, por cuanto, tácitamente, acepta la despolitización de la economía? Esta forma hegemónica del multiculturalismo se basa en la tesis de que vivimos en un universo post-ideológico, en el que habríamos superado esos viejos conflictos entre izquierda y derecha, que tantos problemas causaron, y en el que las batallas más importantes serían aquellas que se libran por conseguir el reconocimiento de los diversos estilos de vida. Pero, ¿y si este multiculturalismo despolitizado fuese precisamente la ideología del actual capitalismo global? De ahí que crea necesario, en nuestros días, suministrar una buena dosis de intolerancia, aunque sólo sea con el propósito de suscitar esa pasión política que alimenta la discordia. Quizás ha llegado el momento de criticar desde la izquierda esa actitud dominante, ese multiculturalismo, y apostar por la defensa de una renovada politización de la economía. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #b45f06; color: white;"&gt;Por Slavoj Zizek&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;a href="http://lectoresdeheidegger.wordpress.com/2011/11/28/zizek-multiculturalismo-y-despues/"&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;http://lectoresdeheidegger.wordpress.com/2011/11/28/zizek-multiculturalismo-y-despues/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Más información:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ver-documentales.net/la-union-sovietica-al-descubierto/"&gt;&lt;span style="background-color: white; color: #444444;"&gt;http://www.ver-documentales.net/la-union-sovietica-al-descubierto/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; color: #444444;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-stalin-tirano-rojo/1230617/"&gt;&lt;span style="background-color: white; color: #444444;"&gt;http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-stalin-tirano-rojo/1230617/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="background-color: white; color: #444444;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-2754961933758570164?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/2754961933758570164/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/11/en-defensa-de-la-intolerancia.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/2754961933758570164'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/2754961933758570164'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/11/en-defensa-de-la-intolerancia.html' title='En defensa de la intolerancia'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Z0iMkaxWgHU/TtQITQpzOdI/AAAAAAAAAIM/28EXQOetZyI/s72-c/Slavoj_Zizek.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-3384963498479253136</id><published>2011-11-12T03:02:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T14:04:27.624-08:00</updated><title type='text'>De Leo Strauss al Pentágono: referentes filosóficos de la ideología oligárquica</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-lM8Ka6fKRoQ/Tr5Pa-Wi6hI/AAAAAAAAAH8/FihduX5dgbI/s1600/Allan+Bloom.png" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" nda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-lM8Ka6fKRoQ/Tr5Pa-Wi6hI/AAAAAAAAAH8/FihduX5dgbI/s320/Allan+Bloom.png" width="202" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Allan Bloom, discípulo de Leo Strauss y maestro del subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;EL REINO SECRETO DE LEO STRAUSS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #ead1dc;"&gt;&lt;em&gt;Leo Strauss, cuya influencia se ha vuelto tan grande en el gobierno de los EU. Él enseñaba que no hay Dios, &lt;/em&gt;&lt;em&gt;que el hombre y la humanidad no le importan un bledo al universo y que toda la historia humana no es más que un puntito insignificante en el cosmos. La estrategia intelectual deliberada de poner de relieve la &lt;span style="background-color: yellow;"&gt;figura de Platón&lt;/span&gt;, pero convirtiéndolo en &lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;"un fascista en secreto"&lt;/span&gt;, caracterizó al profesor de Harvard, Allan Bloom. El propio Bloom era un discípulo destacado del profesor alemán de la Universidad de Chicago, Leo Strauss, cuyos seguidores ahora dominan el "pensamiento" estratégico y jurídico del gobierno de Bush.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Hace apenas una década, un amigo y yo leímos por primera vez &lt;em&gt;The Closing of the American Mind&lt;/em&gt; (El cierre de la mente estadounidense) de Allan Bloom, y nos sentíamos muy atraídos por él. ¿Por qué? Para comenzar, su oposición a la contracultura parecía nacerle del corazón. Describía, por ejemplo, cómo, siendo profesor universitario, se llevaba sus propias grabaciones a los dormitorios de sus alumnos, para lograr que quitaran su música rock y escucharan Mozart con él. Además, Bloom denunciaba apasionadamente el hecho de que las universidades no enseñaban nada; lo mismo digo yo. Por otra parte, también veía que tenía discrepancias con Bloom, pero pensaba darle el beneficio de la duda; tal vez resultaran ser cosas que no entendía bien.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Mi amigo y yo pensábamos acercarnos a Bloom para que se uniera a la campaña de Lyndon LaRouche. Pero primero quería averiguar más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Como recordará cualquiera que lo haya leído, The Closing of the American Mind siempre te deja un peculiar saborcito intelectual, dondequiera que uno cierre el libro. En medio de otros asuntos, Bloom caía en declaraciones enfáticas e inesperadas, al parecer sin nada que ver con el tema, que no desarrollaba, y, precisamente por ese motivo, le daban vueltas en la mente a uno por días.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Todavía recuerdo dos. Bloom escribió que en el juicio a Sócrates estaban presentes hombres que querían que se le exonerara; ellos eran los "caballeros". Pero, ¿qué quería decir con ese término de "caballero"? Nunca se lo había escuchado usar a nadie en ese contexto, pero Bloom simplemente lo soltaba en esa frase aislada, y luego nunca retomaba el hilo. En otro aparte escribió que a Sócrates se le acusó de no creer en los dioses de la ciudad, y de inventar otros dioses. Obsérvese, escribía Bloom, que Sócrates no negó esa acusación. Pero me parecía recordar que Sócrates sí lo había negado y, perplejo por el comentario de Bloom, encontré en la Apología de Sócrates, de Platón, las palabras con que Sócrates lo niega.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Y, sin embargo, se suponía que este Bloom era un erudito del griego, traductor de Platón. ¿A qué le tiraba? ¿Qué quería decir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;strong&gt;Strauss versus Sócrates&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Cuando descubrí que Allan Bloom fue seguidor del finado profesor Leo Strauss, de la Universidad de Chicago, decidí que tenía que averiguar qué había dicho Strauss. El único conocimiento que tenía de Strauss en ese entonces era por conducto de otro amigo, cuya madre tomó su curso en la New School de Nueva York, donde Strauss dictó clase de 1938 a 1948. Ella se maravillaba de su dominio del griego antiguo; por lo demás, todo lo que recordaba era su minuciosa atención a los textos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Leo Strauss, nacido de padres judíos piadosos en 1899, en Kirchhain, Alemania, junto a Marburgo, en la provincia de Hessen, vivió en Estados Unidos desde 1938 hasta su muerte en Annapolis, Maryland, en 1973. Escribió al menos dieciséis libros, la mayoría de ellos muy largos y con títulos tan poco interesantes como La ciudad y el hombre, o El derecho natural y la historia. Decidí que leería su libro Sócrates y Aristófanes, tanto porque el tema me interesaba, como porque ahora recordaba que Bloom me había dado la impresión, en uno de aquellos pasajes oscuros que intercalaba, de que la sátira de Aristófanes contra Sócrates en su obra Las nubes, fue cierta, al menos en parte, cuando en realidad yo sabía que era una mentira.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Vadeando el material introductorio de Strauss en su Sócrates y Aristófanes, todo parece simple, sin arte y completamente aburrido. Aristófanes escribió una obra sobre Sócrates. Esa obra, Las nubes, es importante —de hecho esencial— para entender las cuestiones en torno a Sócrates. Y luego, ¡aquí está! Strauss nos zambulle de una vez en su propia traducción de la obra. Una traducción bastante prosaica, por cierto, con el fardo adicional de instrucciones escenográficas insertadas por Strauss, e incluso instrucciones para lo que ocurre fuera de escena, que de alguna manera opacan el diálogo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Hasta ahí, todo bien. A la larga, habiendo sobrevivido a Las nubes, regresé de vuelta a Leo Strauss. Por importante que sea la obra, escribe, no puede entenderse fuera de contexto. Han sobrevivido otras diez obras de Aristófanes, dice, y ¡aquí están! En sus propias traducciones, secas como el polvo, con todo y sus dilatadas instrucciones escenográficas. Hice el libro a un lado, y con él mi proyecto de leer libros largos de Leo Strauss.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;strong&gt;Tiene que haber otra manera&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Ahora bien, tenía un amigo con formación clásica, con quien estaba en frecuente contacto, quien a la sazón conducía un prolongado seminario sobre La República de Platón, con algunos voluntarios de Lyndon LaRouche, quien por aquel entonces se encontraba en prisión víctima de una repetición del juicio fraudulento contra Sócrates en Atenas. De algún modo, supe que mi amigo, líder del seminario, había estudiado con el straussiano Stanley Rosen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Este seminario sobre Platón siempre me había parecido una especie de revoltijo. Algunas partes, que creo provenían de los estudios propios de mi amigo sobre Atenas, eran muy útiles, Otros eran inexplicables y siniestros, tales como su insistencia, por ejemplo, en que Sócrates "seducía" a sus oyentes. Pero más al grano, había una especie de peculiaridad indefinible, ominosa, que pendía en todas las discusiones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;A la larga, me quedó claro que Strauss, por conducto de Stanley Rosen, tuvo el mismo efecto en mi amigo, que el que tuvo Martin Heidegger, profesor de Strauss, en el propio Strauss. Como tan atinadamente lo narra Shadia Drury:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;"Nada tuvo mayor efecto en Strauss, que la manera en que Heidegger estudiaba un texto. Le fascinó totalmente el análisis de Heidegger de la Metafísica de Aristóteles; le parecía que el enfoque de Heidegger desentrañaba los tejidos intelectuales de un texto, y era distinto a cualquier cosa que hubiese visto u oído jamás. La reacción de Strauss no era única. Se decía que el estilo de enseñanza de Heidegger tenía un efecto totalmente hipnótico. Le acusaban de "dominación mística". Su objetivo no era tanto el entendimiento, como la iniciación en una secta mística. Precisamente por ese motivo advertía Karl Jaspers en una carta a la Comisión de Desnazificación, en contra de que Heidegger volviese a dictar cátedra después de la guerra. El sentido de la carta de Jaspers era que el estilo de Heidegger era profundamente libre, y que los estudiantes no eran lo suficientemente fuertes para resistirse a su hechizo. Los jóvenes no estarían a salvo con Heidegger, hasta que aprendiesen a pensar por sí mismos, y en eso Heidegger no podía ayudarles para nada. Lo mismo puede decirse de Strauss, en escala mucho menor".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;strong&gt;Cabalismo en Annapolis&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;También tenemos en el movimiento larouchista impresiones de Saint John's College, de Annapolis, Maryland, y de Santa Fé, Nuevo México, con su programa de "grandes libros", otro producto de la Universidad de Chicago.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Hace poco tuve ocasión de reunirme con un pariente de uno de nuestros miembros que, en efecto, es evangelista de Saint John; en poco tiempo me estaba dando descripciones sucintas de todos los cursos que allí se dictan. Cuando habló de una clase sobre un diálogo platónico, dijo que la profesora se había amanecido contando todas las palabras del diálogo, para poderle mostrar a sus alumnos la palabra central de todo el libro —la número 25.000, por ejemplo, de un total de 50.000—, con la idea de que la palabra central identifica la idea central de la obra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;"¡Suena igual que Strauss!", rompí diciendo. Sí, me contestó; Strauss tiene influencia en el programa clásico de Saint John's.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Esa influencia es quizá más amplia. Ya desde los años cincuenta el colegio de Saint John en Annapolis, había estado por años bajo la conducción de Jacob Klein, amigo de Strauss de toda la vida. Strauss se retiró de la Universidad de Chicago en 1967, y luego pasó un año en el colegio de varones Claremont, en California. Después, desde 1969 hasta su muerte en 1973, Strauss fue académico residente de Saint John, en Annapolis.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Ahora, ¿sería acaso casualidad que los libros de Strauss, especialmente los posteriores, fuesen ilegibles? Su objetivo era asegurar que una inmensa mayoría de los lectores perdieran el interés, tras no encontrar más que trilladas exhortaciones a la moralidad, el patriotismo y el temor de Dios. Así era la lectura del libro de Bloom, The Closing of the American Mind, durante las diez semanas que estuvo entre los éxitos de librería: una lista de exhortaciones inocuas. Las grandes masas no hallarían más que moralejas manidas. Pero los pocos "hombres jóvenes inteligentes" —porque siempre eran "hombres" o "muchachos", nunca "mujeres" o "gente"— se intrigarían con estos obiter dicta, o comentarios fragmentarios, siempre al margen del tema central, y decían: "Y eso, ¿de qué se trata en realidad? Tengo que meterle el diente, tengo que entender". Y entonces los llamaban aparte, y les enseñaban en privado, individualmente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Es un caso parecido al del policía infiltrado, quien dice, cuandoquiera que surge algo importante en la reunión, "tengo que hablarte de esto después de la reunión". Nunca trata ningún tema de importancia en la reunión, sino en privado, persona por persona, porque siempre le dice distintas cosas a distintas personas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;strong&gt;'Sin temor y sin esperanza'&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Con mucho, el mejor libro sobre Strauss es&lt;em&gt; The Political Ideas of Leo Strauss&lt;/em&gt; (Las ideas políticas de Leo Strauss), de Shadia Drury, de 1988. Es posible que su excelencia se deba en parte a su conocimiento de que hay un sentido en que ninguna mujer puede ser straussiana. De hecho, Strauss dijo que niguna mujer puede ser filósofo. Pero el objetivo de muchos de los muchachos u hombres jóvenes que estudiaban con Strauss era ser "filósofos".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Un ejemplo del método de Strauss, es la relación que hace Drury de un debate entre dos destacados straussianos —Thomas Pangle y Harry Jaffa— publicado en el Claremont Review de fines de 1984 a mediados de 1985, y continuado en la revista National Review el 20 y 29 de noviembre de 1985. Pangle había dado a entender que para Sócrates (es decir, para Strauss) la virtud moral era inaplicable al hombre verdaderamente inteligente, el filósofo. La virtud moral sólo existía en la opinión popular, donde su propósito es controlar a la mayoría no inteligente. En otro aparte del mismo debate, Pangle sostenía que la filosofía, según Strauss, desmentía la fe religiosa. Conforme arreciaba la pelea, Pangle agregaba que Strauss había calificado el carácter único de los Estados, de "moderno", que para los straussianos es uno de los términos de mayor abuso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Harry Jaffa halló "la interpretación de Pangle completamente ajena a su propia comprensión de su profesor y amigo de treinta años", relata Drury. "Jaffa observa que tal visión de Strauss es nietzscheana, y ataca a Pangle por haber corrompido el legado de Leo Strauss" (Drury 1988, pág. 182).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;¿Cómo es posible tal contradicción? Como dice Drury, "Strauss le enseñaba cosas distintas a estudiantes como Jaffa y Pangle" (Drury 1988, pág. 188). Las enseñanzas esotéricas o supuestamente secretas que se le inculcaban a Pangle, Bloom, Werner Dannhauser y muchos otros, presuntamente incluido Paul Wolfowitz, protegido de Bloom, eran, en efecto, puro Nietzsche. De hecho, la versión que Pangle representó en ese debate de 1984–1984, por escandalosa que le haya parecido a Jaffa, estaba muy diluida. De Nietzsche a Leo Strauss, sólo los nombres han cambiado, como dicen. Para comenzar, lo que Nietzsche llama el "superhombre" o "el próximo hombre", Strauss lo llama "el filósofo".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;El filósofo–superhombre, es aquel raro hombre que puede hacerle frente a la verdad: que no hay Dios, que el hombre y la humanidad no le importan un bledo al universo, y que toda la historia humana no es más que un puntito insignificante en el cosmos, que tan pronto comenzó como desaparecerá nuevamente, sin dejar la menor traza. Que no hay moralidad, que el bien y el mal no existen, y que cualquier concepto de la otra vida, por supuesto, es un cuento de hadas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;En un panegírico a un colega, Strauss dijo: "Creo que murió como filósofo. Sin temor, pero también sin esperanza".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Pero la gran mayoría de los hombres y mujeres, por otra parte, distan tanto de poder hacerle frente a la verdad, que pertenecen prácticamente a otra especie. Nietzsche los llamaba la "manada", y también "esclavos". Requieren el "coco" de un Dios amenazante y el castigo en la otra vida, y la ficción del bien y el mal morales. Sin tales ilusiones, enloquecerían y saldrían de quicio, y todo el orden social, cualquiera que este sea, se vendría abajo. Y como la naturaleza humana nunca cambia, según Strauss, así será para siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Son los filósofos–superhombres los que le proporcionan a la manada las creencias religiosas, morales, etc., que necesitan, pero que los propios superhombres saben que son mentiras. Nietzsche dijo que sus superhombres han de ser "sacerdotes ateos", y Strauss pretende que sus mentiras son "mentiras nobles". Pero no hacen esto por benevolencia, desde luego; Nietzsche y Strauss se mofan de la benevolencia, como algo indigno de dioses y hombres endiosados. Más bien, los "filósofos" se valen de estas falsedades para forjar la sociedad al amaño de los "filósofos" mismos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Ahora bien, los "filósofos" requieren varias clases de gente que les sirva, incluidos los "caballeros", aquella palabra que tanto me había intrigado cuando Bloom la empleó hablando del juicio a Sócrates. En vez de enseñanzas esotéricas o "secretas", los futuros "caballeros" son aleccionados en las enseñanzas "exotéricas" o públicas. Les enseñan a creer en religión, moralidad, patriotismo y servicio público, y algunos entran al gobierno. Piensen en el ex secretario de Educación William Bennett y su Book of Virtues (Libro de las virtudes). Además de estas virtudes tradicionales, claro, también creen en los "filósofos", que les enseñaron todas estas cosas buenas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Aquellos "caballeros" que se hagan estadistas, seguirán acatando el consejo de los filósofos. Este imperio de los filósofos, a través de sus testaferros en el gobierno, es lo que Strauss llama el "reino secreto" de los filósofos, "reino secreto" que es el objetivo de vida de muchos de los estudiantes esotéricos de Strauss.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;strong&gt;Ocultándose de la verdad&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Ahora, las pecularidades que hallé en el libro de Allan Bloom, así como en el seminario sobre Platón que mencioné, nacen, no sólo del nietzscheanismo de Strauss y Bloom, sino igualmente de la insistencia de Strauss en que la verdad debe ocultarse, cosa que Nietzsche no se atrevió a compartir de la misma manera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Debido precisamente a que la verdad, si se conoce, destruiría tanto a la sociedad como a los filósofos mismos, Strauss decía que Platón y los filósofos de la antigüedad, así como el propio Strauss, escribían en una especie de clave, cuyo verdadero significado sólo le era visible a los sabios. Si por casualidad el vulgo repasaba los libros, sólo encontraría los mitos trillados e inocuos sobre las recompensas a la virtud, el castigo al vicio y así sucesivamente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Strauss daba el ejemplo de al–Farabi, otro de sus autores esotéricos, para explicar cómo se puede decir la verdad con palabras, sólo para engañar. "El piadoso asceta era muy conocido en la ciudad por su abstinencia, humildad y mortificación, así como su probidad, corrección y devoción. Mas por algún motivo despertó la hostilidad del soberano de su ciudad. Este ordenó arrestarlo, y para asegurar que no se fugara, puso en alerta a los guardias a las puertas de la ciudad. No obstante, el asceta logró escapar. Vestido de borracho y cantando al son de los timbales, se acercó a las puertas de la ciudad. Cuando el centinela le preguntó quién era, le respondió que era el asceta piadoso que todo mundo andaba buscando. El guardia no le creyó, y lo dejó pasar". [Drury, 1988, pág. x–xi]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Nada tiene de raro, pues, que el Allan Bloom a quien pensábamos haber conocido yo y otros en las páginas de The Closing of the American Mind, realmente no era Allan Bloom en absoluto. Se obtiene una idea más veraz de sus verdaderas convicciones, de los extractos de su "ensayo interpretativo" sobre La República, de Platón. De hecho, el verdadero Allan Bloom era, entre otras cosas, un homosexual promiscuo cuya vida fue segada por el sida. Al darse cuenta que se moría, encargó a su íntimo amigo Saul Bellow, novelista de la Universidad de Chicago, escribir lo que han llamado un "monumento literario" a Allan Bloom, una novela en clave titulada Ravelstein. Es una biografía verídica. Bellow quizás justifique el haber ocultado algunos hechos sobre sí mismo por la necesidad de mantener en primer plano a su amigo Bloom. Mas, por lo demás, sólo han cambiado los nombres y algunos detalles menores. Bloom es "Revelstein", Strauss es "Davarr" ("palabra", en hebreo) y el propio Bellow es "Chick" o "Chickie" ("Pollo" o "Pollito").&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white; font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;Paul Wolfowitz&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-fafg6MrWPqQ/Tr5Rnonv-JI/AAAAAAAAAIE/7yTFC5zNadg/s1600/AAA+Paul_Wolfowitz.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" nda="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-fafg6MrWPqQ/Tr5Rnonv-JI/AAAAAAAAAIE/7yTFC5zNadg/s200/AAA+Paul_Wolfowitz.jpg" width="172" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;strong&gt;La red straussiana&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;De ser un profesor con gustos lujosos, pero sin los medios para dárselos, The Closing of the American Mind hizo de Bloom un multimillonario instantáneo. Tan sólo las regalías del Japón se contaban en millones. El libro de Bellow comienza con un banquete fastuoso, costosísimo, organizado por Bloom para unas dos docenas de personas, incluido Bellow, en el Crillon, que Bloom había escogido como el mejor hotel de París. Bloom y Bellow se levantan al otro día a las dos de la tarde, y se van de compras a las tiendas más caras de París. A la larga, adquieren una chaqueta amarilla, de 5.000 dólares, hecha a la medida para Bloom. Luego, en un café, Bloom, nervioso, derrama un café expreso por la pechera de su chaqueta nueva. Bellow se estremece, e intenta asegurarle a su amigo que el conserje del Crillon sabrá cómo repararle la chaqueta, pero Bloom no hace más que reírse incontrolablemente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;En vez de un teléfono, Bloom tiene en su apartamento en Chicago lo que vendría a ser un conmutador telefónico privado, hecho a la medida. Pasaba gran parte del tiempo sentado en el centro de su telaraña, recibiendo llamadas telefónicas. Con este dispositivo podía tener esperando a varias personas a la vez, mientras que presuntamente hablaba en conferencia con otros en discusiones improvisadas o preparadas de antemano. Y Bloom, quien murió en 1992, fue uno de los primeros en portar el equivalente de un teléfono celular, para poder recibir sus importantes llamadas en cualquier parte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Describen un incidente en que Bloom recibió en su aparato una llamada de Wolfowitz, en Washington, durante la guerra del Golfo en 1991. Wolfowitz le dijo a Bloom que la Casa Blanca iba a anunciar al día siguiente que no avanzarían contra Bagdad. Bloom los acusó de cobardes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Y lo que hacía era hablar de política, manejarles sus carreras al plantel de acólitos, hablar de sus vidas amorosas y de las vidas amorosas de otros, y encontrarles parejas. De hecho, ayudó a desbaratarle el matrimonio a Saul Bellow, al tiempo que le encontró una joven y hermosa asistente literaria, estudiante de Bloom, quien se enamoró de Bellow y se casó con él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;No olvidemos que Strauss sacó a cien doctorados. Bloom graduó a otros muchos. Y ellos, a su vez, graduaron a otros, y así sucesivamente. A estas alturas ya se graduó la cuarta generación. Y cada uno tenía su papel, ya fuese esotérico o exotérico, "filósofo" o "caballero", disidente o lo que fuese. No olvidemos que un puesto académico codiciado requiere de diez a veinte recomendaciones incondicionalmente positivas, de otros que ya han ocupado tales cargos. En esto sí, los straussianos siempre se dan la mano, sin importar lo que pudieran parecer gravísimas discrepancias. Y este sistema de patronato académico se extiende al gobierno, mediante la creciente proliferación de "bancos de cerebros" que hacen de puente entre los dos ámbitos. Este fue el puente que cruzaron Wolfowitz y muchos otros straussianos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Ahora, año y medio después del 11 de septiembre, el "reino secreto" parece estar por fin a la vista, o tal vez ya exista. Algo por el estilo debió haber soñado Nietzsche en los delirios sifílicos de sus últimos días.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Tony Papert&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Fuente:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.schillerinstitute.org/newspanish/institutoschiller/literatura/reinosecretleos.html"&gt;http://www.schillerinstitute.org/newspanish/institutoschiller/literatura/reinosecretleos.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;&lt;a href="http://www.filosofia-catalana.com/docs/altres/altres2/El%20reino%20secreto%20de%20Leo%20Strauss.pdf"&gt;http://www.filosofia-catalana.com/docs/altres/altres2/El%20reino%20secreto%20de%20Leo%20Strauss.pdf&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Véase también:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.filosofia.mx/index.php?/perse/archivos/leo_strauss/"&gt;http://www.filosofia.mx/index.php?/perse/archivos/leo_strauss/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.um.es/sfrm/publicac/pdf_espinosa/n3_espinosa_pdf/esp_n3053JosepMonserrat.pdf"&gt;http://www.um.es/sfrm/publicac/pdf_espinosa/n3_espinosa_pdf/esp_n3053JosepMonserrat.pdf&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-3384963498479253136?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/3384963498479253136/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/11/de-leo-strauss-al-pentagono.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/3384963498479253136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/3384963498479253136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/11/de-leo-strauss-al-pentagono.html' title='De Leo Strauss al Pentágono: referentes filosóficos de la ideología oligárquica'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-lM8Ka6fKRoQ/Tr5Pa-Wi6hI/AAAAAAAAAH8/FihduX5dgbI/s72-c/Allan+Bloom.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-64281270973340403</id><published>2011-10-14T16:23:00.000-07:00</published><updated>2011-11-16T17:44:18.984-08:00</updated><title type='text'>Leo Strauss, patriarca "neocon"</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-scEu1_j6CbQ/TpjEPZr1SwI/AAAAAAAAAHs/z98JebFI-ho/s1600/ls.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" oda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-scEu1_j6CbQ/TpjEPZr1SwI/AAAAAAAAAHs/z98JebFI-ho/s320/ls.jpg" width="221" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;El término “neocon” se ha convertido en referente del actual paradigma norteamericano: de un ambicioso proyecto de hegemonía ideológica. Pero, ¿de qué manantial beben los nuevos conservadores? Un pensador judío alemán (1899-1973), gran lector de Platón, es el guía, el patriarca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;En los años 80, contra el “multiculturalismo”, sus seguidores pedían una vuelta a los clásicos de Occidente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Para Strauss, la esencia del Estado es política y la política se basa en la oposición entre amigo y enemigo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;La búsqueda del consentimiento por medio de la &lt;u&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;mentira&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/u&gt;es para Strauss condición indispensable para que la “alta política” llegue a buen puerto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;JOSEP MARIA RUIZ SIMON - 26/11/2003&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Dejó escrito Pascal que si Cleopatra hubiera tenido una nariz más corta habría cambiado la faz del mundo. Al leer las decenas de artículos que estos últimos meses se han dedicado a la influencia del pensamiento de Leo Strauss en la política exterior estadounidense, uno no puede dejar de preguntarse si el mundo hoy también sería distinto en el caso de que algunos straussianos no ocuparan posiciones clave en la Administración Bush y en el aparato mediático y académico que le da cobertura. Se puede pensar que no hay menester de recurrir a las ideas cuando para dar razón de una política basta, como en la actualidad, con hacer referencia a los intereses económicos de quienes, como las grandes corporaciones, parecen tener el suficiente poder como para conseguir implementarla. Pero las cosas no son, por supuesto, tan simples. Para que los intereses se traduzcan en decisiones hace falta persuadir de la pertinencia de estas decisiones a los dirigentes que han de tomarlas y a los ciudadanos que tendrían que consentirlas. Es en este contexto en el que hay que situar el fenómeno straussiano. La historia del straussianismo, la historia de los discípulos y de los discípulos de los discípulos de Strauss, es la historia de una gran persuasión. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;La persuasión del gobernante y la búsqueda del consentimiento por medio de la mentira son precisamente, para Strauss, condiciones indispensables para que la “alta política” (la que buscan favorecer los “sabios”, la que ha de permitir instaurar el “mejor régimen”, el régimen que mejor sirve a los mejores) llegue a buen puerto. Maestros en el arte de crear prejuicios y expertos en las técnicas de legitimación, los straussianos han conseguido cambiar en profundidad (y no sólo en el ámbito de la política exterior) el discurso conservador estadounidense. Y lo han podido hacer gracias al apoyo financiero de las grandes corporaciones que, a través de fundaciones como la Olin, la Sarah Scaife, la Bradley o el American Enterprise Institute (AEI), han sufragado con cientos de millones de dólares no sólo la publicación y difusión de los libros y revistas que han promovido sus ideas, sino también los numerosísimos departamentos universitarios que ocupan (sobre todo de Ciencias Políticas) y los “laboratorios de ideas” que controlan (los famosos “think tanks”, que son un vínculo privilegiado entre la reflexión académica neoconservadora y la agenda política republicana, en la que desempeñan un papel determinante). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;En buena parte gracias a la eficaz actuación de estos “laboratorios” el pensamiento de Strauss ha sido, desde la era Reagan, una de las principales fuentes, si no la principal, de la renovación de la cultura política del conservadurismo norteamericano. No debería olvidarse, en lo que a esto se refiere, que antes de que se inventara la “guerra contra el terror” se produjo, en el interior de Estados Unidos, lo que se conoció como la “guerra de la cultura”. Y que, en esta guerra, los straussianos ya llevaron la voz cantante. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;La “primera generación” de straussianos, con Allan Bloom (fundador en 1984 del centro de estudios de la fundación Olin y discípulo dilecto de Strauss) al frente, rearmó el arsenal del pensamiento conservador dotándolo de unos argumentos que iban más allá de la adhesión cerril a los valores tradicionales y de la defensa economicista del libre mercado. “The closing of American mind” (en España, “El cierre de la mente moderna”, 1987), de Bloom, un best-séller de larga duración que algunos straussianos recomiendan aún hoy a quienes quieran introducirse en el pensamiento del maestro, ofrecía, a través de un análisis de la cultura universitaria norteamericana, un diagnóstico del régimen de EE.UU. y una terapia. El diagnóstico era pesimista: el régimen estadounidense estaba, desde los años sesenta, en una crisis cultural y moral profunda. Bloom, siguiendo a Strauss, pensaba este régimen por analogía a la República alemana de Weimar, que desembocó en el III Reich. El pensamiento “nihilista” y el abuso que los liberales hacían de la neutralidad del Estado habían llevado a EE.UU. al borde del abismo. Se imponía una terapia drástica. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;En el terreno académico, esta terapia prescribía, en clara polémica con el “multiculturalismo”, una vuelta a los clásicos, a la lectura de los “grandes libros” de la tradición de Occidente como escuelas de excelencia moral. Este programa tenía también una clara traducción política. En su punto de mira estaban la eliminación de las políticas de “discriminación positiva” de las minorías, el cierre del grifo de las subvenciones a la cultura “corruptora” de los jóvenes, la defensa institucional de los valores religiosos, la implantación de una interpretación restrictiva de la libertad de expresión reconocida por la Primera Enmienda y el recorte del Estado de bienestar y de los derechos de la mujer. Desde la era Reagan se han multiplicado, con el patrocino de fundaciones como Olin, Bradley o AEI, las publicaciones e iniciativas que han legitimado, cuando las circunstancias políticas lo han permitido, la implementación progresiva (a nivel federal o estatal) de aquel programa. Libros como los de Dinesh d'Souza o Charles Murray sobre el racismo, los de Christina Hoff Sommers contra el feminismo o los de Lynne Munson sobre la política cultural han desempeñado un importante papel en este proceso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Gracias a los straussianos, el conservadurismo, desde los sesenta a la defensiva, pudo jugar al ataque. En su nuevo juego, podía percibirse un significativo cambio de discurso. La cotización del discurso neoliberal a la Hayek o a la Friedman, las apologías de “estado mínimo”, fueron a la baja. La crítica del Estado de bienestar continuó formando parte del discurso neoconservador. Pero dejó de ponerse el acento en sus presuntos efectos devastadores para la economía para centrarse en sus disolventes consecuencias políticas y “morales”. La “neutralidad” de Estado, antes tan valorada como garantía del “libre mercado”, pasó a ser vista más como un problema que como una solución. Las lecciones de Strauss, y las de su protector Carl Schmitt, el “jurista del nazismo”, empezaban a ser escuchadas. Para Schmitt y Strauss, contrarios a los planteamientos economicistas, la esencia del Estado es política y la política se basa en la oposición entre amigo y enemigo. De acuerdo con ello, el Estado debe promover, tanto en el exterior como en el interior, la oposición entre “nosotros” y “ellos” y fundamentar su unidad en la toma patriótica de partido. Ni que decir tiene que este discurso ha tomado un nuevo impulso tras el 11-S. Las iniciativas “ciudadanas” que pretenden limitar la libertad de expresión y de cátedra en nombre del patriotismo, lideradas por Lynn Cheney, historiadora y esposa del actual vicepresidente, son los últimos episodios de una guerra de la cultura que ya es indiscernible de una cultura de la guerra que también ha crecido a la sombra de Strauss. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Durante la Administración Clinton, muchos neoconservadores desalojados del poder y afines a los planteamientos straussianos encontraron refugio en las fundaciones neoconservadoras. Acababa de terminar la guerra fría y los laboratorios de ideas se pusieron a analizar el nuevo orden internacional. En la fundación Olin se disputó sobre el “fin de la historia”, un viejo tema de debate entre el filósofo francés de origen ruso Kojève y Strauss, que puso sobre la mesa Francis Fukuyama, discípulo de Bloom. Y luego, vía Samuel Huntington, se habló del “choque de civilizaciones”. Por su parte, algunos miembros del AEI y de otras fundaciones neoconservadoras pusieron en marcha el Proyecto para el nuevo Siglo Americano (PNAC, según sus iniciales en inglés), que, ya a fines de la era Clinton, propuso al entonces presidente las bases de lo que ha acabado siendo la política unilateral e imperialista de la Administración Bush. Entre sus propuestas también había la de provocar un cambio de regímenes en cadena en Oriente Medio. Empezando por Iraq. Los fundamentos teóricos de esta política tienen también su fuente en la polémica que Strauss mantuvo con Kojève. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-BJX6rEZREus/TpjFYp0RN4I/AAAAAAAAAH0/mlr6T1OhF-0/s1600/leo-strauss0.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; cssfloat: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="149" oda="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-BJX6rEZREus/TpjFYp0RN4I/AAAAAAAAAH0/mlr6T1OhF-0/s200/leo-strauss0.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;Straussianos en Israel &lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Los planes del PNAC para Oriente Medio contaban con un precedente, el documento “Una fractura limpia, una nueva estrategia para hacerse con la región”, redactado en 1996 por un “consejo de sabios” reunido por el Institute for Advanced Strategic &amp;amp; Political Studies (IASP, con sede en Jerusalén y Washington) y dirigido a Benjamin Netanyahu, del Likud, en el que se plasmaba la conveniencia de romper los acuerdos de Oslo con los palestinos y de acabar con el régimen de Saddam Hussein y después con los de Siria, Líbano, Irán y... Arabia Saudí. Entre sus firmantes estaba, junto a otros miembros del AEI, Richard Perle, también del PNAC y uno de los principales instigadores de la guerra contra Iraq, que tuvo que abandonar su cargo en la Administración Bush por un “conflicto de intereses”. Otro firmante era Charles Fairbanks, de la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad John Hoopkins, sttraussiano, que estudió con Bloom en Chicago y es amigo de Wolfowitz. Desde mediados de los años noventa, el IASP, creado inicialmente para promover la ideología del libre mercado en un Israel marcado desde su fundación por las ideas socializantes de los laboristas, es un centro de reflexión straussiana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;La influencia de Strauss en el pensamiento político israelí es, en estos momentos, notable. Y, de nuevo, no sólo en los análisis sobre la política exterior, en la que se da una estrecha colaboración entre el AEI y los ideólogos del partido Likud. Strauss, que estuvo vinculado con destacados intelectuales sionistas, escribió que la cuestión judía había sido el tema principal de sus reflexiones. A su entender, la simple existencia del Estado de Israel era insuficiente como solución a esta cuestión, que consideraba insoluble en el marco del Estado liberal. Sus apuntes sobre la solución teológico-política del problema apuntan hacia la instauración en Israel de un Estado fundamentalista. Las propuestas de Paul Eidelberg para la conversión de Israel en un Estado basado en los principios y valores judíos establecidos en la Biblia parecen seguir de cerca este planteamiento. Eidelberg fue un destacado estudiante de Strauss en Chicago y actualmente preside la Fundación para la Democracia Constitucional en Oriente Medio y el Partido Yasmin Israel. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Con Bush, muchos de los straussianos que hallaron cobijo en las fundaciones neoconservadoras volvieron a ocupar lugares clave en la Administración y particularmente en el Pentágono. En una conferencia pronunciada hace unos meses en el AEI, Bush, tras elogiar a los cerebros del instituto como los mejores de la nación, apuntaba los grandes servicios que algunos estaban ofreciendo desde sus cargos gubernamentales. Si de algo no cabe duda es de que su política exterior está profundamente marcada por la influencia de estos cerebros y por el 11-S, el “nuevo Pearl Harbour” al que los documentos del PNAC aludían, ya a fines de los noventa, como oportunidad para que su proyecto pudiese llevarse a cabo. Basta recordar tres nombres para percatarse: Irving Kristol, Paul Wolfowitz y Abram Shulsky. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Irwing Kristol, el “padrino de los neoconservadores”, ha reconocido siempre de buen grado la influencia de Strauss sobre el pensamiento de los neoconservadores en general y sobre el suyo en particular. Es el presidente del PNAC y padre de William Kristol, director de “The Weekly Standard”, propiedad del multimillonario Rupert Murdoch, que desde las múltiples y multinacionales publicaciones de su propiedad ha apoyado el giro belicista de Bush y de Blair, otro de sus protegidos. Kristol sénior, junto a Robert Kagan, con quien ha publicado algún libro ad hoc, ha sido uno de los principales propagandistas del partido belicista. Estudió con uno de los profesores más destacados de la escuela straussiana, Harvey Mansfield (Universidad de Harvard), un entusiasta de la “Patriot Act” que, tras el 11-S, limitó los derechos individuales de los ciudadanos estadounidenses y dio poderes extraordinarios al presidente. Hablar de Mansfield es hablar de la quintaesencia del straussianismo académico, que, desde hace años, analiza, a partir de los presupuestos de Strauss, y con todo lo que ello implica, que no es poco, el pensamiento político de los “padres fundadores”, la naturaleza del régimen y la Constitución estadounidenses y la singularidad neoclásica de la democracia americana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;Aunque no haga bandera de su straussianismo, Wolfowitz mantuvo estrecha relación con Bloom y asistió, en Chicago, a un par de cursos de Strauss. Miembro del PNAC y del AEI, y amigo de ilustres straussianos del mundo universitario, es el número dos del Pentágono y se le considera el gran promotor de la actual política americana en Oriente Medio. Hace meses dio una lección implícita de teoría política straussiana en unas sonadas declaraciones a “Vanity Fair” en las que reconocía que lo de las armas de destrucción masiva era una “verdad burocrática” destinada a buscar el consentimiento de quienes nunca habrían aceptado asumir las causas reales de la guerra. Con estas declaraciones, Wolfowitz jugaba con una idea típica de Strauss y sus seguidores, la que, a partir de la distinción entre una “agenda abierta” y una “agenda oculta”, da por sentado que la “alta política” exige y legitima el recurso al engaño. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;En el apartado bibliográfico del currículo de Shulsky se encuentra una contribución, escrita con Gary Schmitt, director del PNAC, al volumen “Strauss, the straussians and the study of american regime” (1999): “Leo Strauss and the world of intelligence”. En ella, Shulsky y Schmitt ponían en entredicho los métodos de trabajo de los servicios secretos norteamericanos. Y, como apunta el título, proponían replantearlos sobre la base de la filosofía de Strauss. En sus obras teóricas, patrocinadas por la fundación Olin, Shulsky recordaba, de acuerdo con la doctrina de Strauss sobre el significado oculto, que las agencias de espionaje no deben olvidar que el engaño es la norma de la política y sostenía que los servicios de inteligencia debían concentrar sus esfuerzos en encontrar y analizar información relevante cara a implementar las decisiones políticas. Tras el 11-S, Donald Rumsfeld fundó la Oficina de Planes Especiales con la misión de buscar información sobre las intenciones hostiles de Iraq y sus vínculos con el terrorismo. Y Shulsky fue nombrado director de esta oficina, que suministró las pruebas que, de acuerdo con los viejos planes del PNAC, legitimaron el ataque. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd;"&gt;En un artículo de hace meses se afirmaba que los neoconservadores bailan el vals de Strauss. Y, con ellos, lo baila el mundo. La sombra de Strauss es puntiaguda. Como la nariz de Cleopatra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;br /&gt;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.ictisp.com/~ho116329/leo.htm"&gt;http://www.ictisp.com/~ho116329/leo.htm&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más sobre Leo Strauss, ideólogo de la oligarquía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://revistas.um.es/respublica/issue/view/2741"&gt;http://revistas.um.es/respublica/issue/view/2741&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-64281270973340403?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/64281270973340403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/leo-strauss-patriarca-neocon.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/64281270973340403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/64281270973340403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/leo-strauss-patriarca-neocon.html' title='Leo Strauss, patriarca &quot;neocon&quot;'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-scEu1_j6CbQ/TpjEPZr1SwI/AAAAAAAAAHs/z98JebFI-ho/s72-c/ls.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-1338411928313222478</id><published>2011-10-13T10:48:00.000-07:00</published><updated>2011-10-13T13:42:00.022-07:00</updated><title type='text'>COMENTARIOS AL MANIFIESTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QL4szTM1kJk/TpCOyH75etI/AAAAAAAAAHo/hpxdowYJdPw/s1600/israelno.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-QL4szTM1kJk/TpCOyH75etI/AAAAAAAAAHo/hpxdowYJdPw/s1600/israelno.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;A tenor de su extensión y de la dificultad de acceder a la sección de comentarios, se abre un hilo para ejercer la sana crítica del texto completo del MANIFIESTO POR UNA IZQUIERDA NACIONAL:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html"&gt;http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos y gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-1338411928313222478?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/1338411928313222478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/comentarios-al-manifiesto.html#comment-form' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/1338411928313222478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/1338411928313222478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/comentarios-al-manifiesto.html' title='COMENTARIOS AL MANIFIESTO'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-QL4szTM1kJk/TpCOyH75etI/AAAAAAAAAHo/hpxdowYJdPw/s72-c/israelno.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-1211772044324911900</id><published>2011-10-12T03:46:00.000-07:00</published><updated>2011-12-20T06:19:38.824-08:00</updated><title type='text'>MANIFIESTO POR UNA IZQUIERDA NACIONAL</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="background-color: #ead1dc;"&gt;ELABORADO Y DEBATIDO POR LA &lt;i&gt;COORDINADORA DE IZQUIERDA NACIONAL&lt;/i&gt; EN UN LARGO &lt;i&gt;PROCESO DEMOCRÁTICO&lt;/i&gt; (2010-2011) ABIERTO A LA &lt;i&gt;PARTICIPACIÓN DE TODOS&lt;/i&gt; LOS QUE HAN TENIDO ACCESO A ESTE &lt;i&gt;BLOG&lt;/i&gt;, SE HACE PÚBLICO EL DOCUMENTO COMPLETO Y, EN CALIDAD DE PONENCIA DE VALORES Y FINES, DEFINITIVO HASTA SU PRESENTACIÓN Y ENMIENDA EN LA &lt;i&gt;ASAMBLEA FUNDACIONAL&lt;/i&gt; DE LA &lt;i&gt;IZQUIERDA NACIONAL DE LOS TRABAJADORES INTRA. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;PREÁMBULO&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ER83tgjkg6Y/TuaLSItPbKI/AAAAAAAAAIo/K9Oib7FEUDo/s1600/marx.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="background-color: #eeeeee; font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;img border="0" height="200" oda="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-ER83tgjkg6Y/TuaLSItPbKI/AAAAAAAAAIo/K9Oib7FEUDo/s200/marx.jpg" width="170" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="background-color: #eeeeee; font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;No busquemos el misterio del judío en su religión, sino busquemos el misterio de la religión en el judío real. ¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés egoísta. ¿Cuál es el culto secular practicado por el judío? La usura. ¿Cuál su dios secular? El dinero. Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible el judío. Su conciencia religiosa se despejaría como un vapor turbio que flotara en la atmósfera real de la sociedad. Y, de otra parte, cuando el judío reconoce como nula esta su esencia práctica y labora por su anulación, labora, al amparo de su desarrollo anterior, por la emancipación humana pura y simple y se manifiesta en contra de la expresión práctica suprema de la autoenajenación humana. Nosotros reconocemos, pues, en el judaísmo un elemento antisocial presente de carácter general, que el desarrollo histórico en el que los judíos colaboran celosamente en este aspecto malo se ha encargado de exaltar hasta su apogeo actual, llegado el cual tiene que llegar a disolverse necesariamente. La emancipación de los judíos es, en última instancia, la emancipación de la humanidad del judaísmo. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Times, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;(Karl Marx)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La patente situación de colapso político, moral y socio-económico que se está viviendo desde el estallido en 2008 de la llamada burbuja financiera, invita a reflexionar a todas las personas, pero singularmente a aquellos ciudadanos que se sientan comprometidos con el futuro de Europa. Urgen propuestas rigurosas que vinculen nuestro sentimiento del deber. Éstas reclaman, a su vez, los oportunos marcos asamblearios de debate y actuación. El presente documento debe entenderse como un paso adelante en ese sentido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Por qué una izquierda nacional? En la política, lo nacional y lo social se han concebido hasta el día de hoy como ideas contrapuestas e incompatibles representadas por los llamados “partidos de la alternancia”. Se estaría forzado a elegir el uno o el otro, de manera que el "pueblo de la nación", ora bajo el concepto de pueblo (si triunfa la derecha), ora bajo el concepto de nación (si lo hace la izquierda), pierda siempre las elecciones. Semejante fraude debe ser denunciado. La nación y el pueblo no se oponen, sino que se identifican. Por un lado, toda política nacional debe ser necesariamente social; un patriotismo que aplasta a su propio pueblo (y ésta ha sido la eterna historia de la derecha) no merece el nombre de popular o nacional. Por otro lado, la política social es sólo una forma de contribuir a la dignificación de la nación; cuando lo social consiste en la negación de la nación (y ésta ha sido la eterna historia de la izquierda), entonces es al pueblo al que se ataca y no puede seguir hablándose de socialismo. Del enérgico cuestionamiento de la impostura oligárquica que se esconde tras la falsa dicotomía entre lo nacional y lo social brota la joven idea de la izquierda socialista y nacional: un proyecto político que se compromete a promover los intereses morales y materiales de los trabajadores en tanto que sustancia humana de una&amp;nbsp;patria milenaria. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La izquierda nacional no se concibe a sí misma, empero, como una mera alternativa electoral, recetario de propuestas económicas más o menos socializantes e incluso como un régimen político de recambio. Será todas esas cosas, por supuesto, pero sólo porque pone su meta última en fijar un canon antropológico que, frente al individualismo burgués, permita superar el modelo anglosajón de &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; vigente y construir la comunidad del pueblo de carácter nacional y popular. Tamaña mutación axiológica entraña que los valores hedonistas y eudemonistas (que absolutizan como fines últimos de la vida el placer y la felicidad y que se articulan entorno al fenómeno del “consumo”) se subordinen a otro valor fundamental, a saber, la &lt;em&gt;verdad racional&lt;/em&gt;, condición de posibilidad de todas las conquistas históricas de occidente. La verdad racional representa así el valor ético supremo del que, según la izquierda nacional de los trabajadores, debe emanar la recuperación de la auténtica memoria histórica y la regeneración de la nación, rigiendo no sólo en la academia y la ciencia, sino en el resto de las instituciones públicas; también, pero aquí ya de forma libremente elegida, en la vida privada de las personas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Valores son aquéllos principios que definen la identidad de un proyecto político. Los programas pueden y deben cambiar cada cuatro años. Las ideologías (estructura del Estado, modelo económico, marco comunitario, etc.) tienen también fecha de caducidad, aunque de dimensión secular. En cambio, los valores son constitutivos e irrenunciables. Es necesaria, en un movimiento de estas características, la producción de textos que reflejen y de órganos que amparen dichos principios ante las inevitables compulsiones oportunistas de la estrategia y la táctica. El manifiesto de un proyecto político de pretendidos alcances históricos debe así reflejar sus valores sin hacer concesiones al &lt;em&gt;marketing&lt;/em&gt; electoral.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Conviene aclarar que cuando hablemos de la verdad como valor ético no nos referiremos a un contenido doctrinal concreto, sino a la &lt;em&gt;pauta de conducta formal&lt;/em&gt; de la persona o grupo que acepta acatar en cada caso lo verdadero aunque entre en conflicto o perjudique sus intereses, inclinaciones, gustos, creencias u opiniones. Según el liberalismo, los valores son subjetivos y, por ende, relativos; el relativismo moral se convierte en el terreno abonado para que los conceptos-límite del mercado (individualismo, utilitarismo, hedonismo) se impongan de manera incontestable en nombre de una “libertad” &lt;em&gt;que se reduce en el fondo al arbitrio abusivo de los grandes poderes económicos y financieros&lt;/em&gt;. Pero la verdad es un valor racional, quizá el único, y la doctrina liberal no puede rechazar esta evidencia sin pretender que las razones esgrimidas en su argumentación sean, ellas mismas, verdaderas y determinantes. Entendemos, por tanto, que sólo desde una actitud humana básica, a saber, &lt;em&gt;el respeto a la verdad racional como valor supremo&lt;/em&gt;, puede emprenderse el necesario proyecto de reconstrucción nacional, que deberá adoptar una postura estrictamente neutral en materia de creencia religiosa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Nuestra idea de racionalidad, empero, es mucho más amplia y profunda de aquello que se entiende por “racionalidad” en las sociedades liberales. Hoy en día, cuando hablamos de racionalidad, damos por supuesta la legitimidad de determinados valores y la política, la ciencia o la técnica se ponen a su servicio. La razón, entonces, deviene mero instrumento: sólo nos indica los medios que debemos utilizar para hacer realidad estos fines ya prefijados. Pero nosotros reflexionamos sobre la legitimidad última de las escalas de valores que orientan la conducta social y las consecuencias que aquéllas tendrán para la nación, el entorno natural y los pueblos con que compartimos el planeta. La racionalidad que reivindicamos, pues, no es únicamente una racionalidad instrumental, relativa a los medios, sino también una &lt;em&gt;racionalidad de los fines&lt;/em&gt;. La pregunta que cabe hacer a partir de esta idea es, entonces: ¿sobré que valores puede construirse una sociedad verdaderamente democrática? Consideramos que este valor sólo puede ser la “verdad racional”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La palabra "verdad" (ética), de esta manera formalmente definida por oposición a lo “verdadero" (ciencia), expresa: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;(a) un principio normativo, porque, como veremos, el simple respeto de una ética fundada en la verdad racional que prohibiera la mentira haría imposibles los fenómenos de descomposición social que se critican en el presente manifiesto; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;(b) un principio metodológico e interpretativo de los hechos que se exponen, es decir, el hilo conductor que nos permite recorrer escenarios aparentemente dispersos o inconexos y tomar decisiones políticas coherentes; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;(c) un objeto de análisis, porque la verdad, en occidente, trasciende el ámbito subjetivo de la ética y del conocimiento científico desde el que se emplaza el investigador u observador; constituye una realidad objetiva (el &lt;em&gt;Geist&lt;/em&gt; hegeliano) de la cual dependen el resto de las formas sociales de vida, singularmente las instituciones políticas (democracia parlamentaria) y económicas (tecnociencia). &lt;em&gt;De ahí que la defraudación de la verdad en la esfera privada, en forma de inflación utilitaria, con la publicidad como correlato discursivo de una hegemónica pauta de conducta mercantilista, se haya traducido en el deterioro grave de los ámbitos públicos de actuación. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;El manifiesto fija las directrices básicas para una crítica exhaustiva del liberalismo triunfante, expresión ideológica contemporánea de la sociedad capitalista burguesa que derrotó, en el siglo pasado, a sus adversarios comunistas y fascistas, imponiéndose así en todo el planeta como pensamiento único. Dicha crítica, ya lo hemos visto, se despliega desde una determinada posición de valores, a saber, la verdad racional, ilustrada y científica. Pero también el liberalismo se quiere a su vez fundamentado desde el punto de vista moral. Ahora bien, ¿cuáles son los valores de la sociedad burguesa que sustentan la doctrina liberal? Los propios filósofos cimeros del liberalismo se han expresado con harta claridad. Por ejemplo, el más representativo, Adam Smith: "&lt;em&gt;Todas las instituciones de la sociedad (...) deben juzgarse únicamente según el grado en que tienden a promover la felicidad de quienes viven bajo su jurisdicción. Ésa es la única utilidad y el único fin."&amp;nbsp;&lt;/em&gt;Y&amp;nbsp;Jeremy Bentham: "&lt;i&gt;Puede afirmarse que el hombre es partidario del principio de utilidad cuando la aprobación (o desaprobación) que manifiesta frente a una acción o una medida está determinada por (y es proporcional a) la tendencia que ésta tiene&lt;/i&gt; &lt;i&gt;a aumentar o disminuir la felicidad de la comunidad."&amp;nbsp; &lt;/i&gt;Será el mismo Bentham quien perfile todavía con mayor exactitud la elección moral básica del liberalismo al reconocer de forma explícita que cuando habla de felicidad se refiere concretamente al placer. Placer y dolor serían, en efecto, los amos soberanos del hombre pues “&lt;em&gt;sólo ellos indican lo que debemos hacer y determinan lo que haremos&lt;/em&gt;” (J. Bentham). La crítica del liberalismo debe, por tanto, articularse en primerísimo lugar como crítica de los valores burgueses. Un cuestionamiento de la doctrina liberal que omita sus raíces axiológicas constituye un engaño que deja intacta la sustancia humana de la "sociedad de consumo". Se trata de un montaje electoral que sustituye una opción ideológica burguesa por otra de distinto empaque intelectual pero idéntico contenido moral-existencial.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La subordinación de los valores a la verdad racional no significa que se “niegue” la “felicidad” o cosa por el estilo. Aquello que se cuestiona es que, en el ámbito político y administrativo público, los intereses de los individuos, de los grupos e incluso de la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; mercantil, se conviertan en coartadas para negar la realidad o mentir a los ciudadanos, es decir, para manipular a la &lt;em&gt;comunidad nacional&lt;/em&gt;, sujeto único de la soberanía; y recházase también que la educación pública fomente otros valores prioritarios que los valores comunes posibilitadores de la convivencia civilizada, a saber, los valores racionales y, por tanto, la verdad. Pero la felicidad continúa siendo un valor, aunque no, desde luego, el "valor supremo", el fin último o el criterio inapelable de las decisiones políticas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La auténtica izquierda nacional abandona de buen grado al ámbito privado las opciones de valores subjetivas, estéticas y doctrinales, incluidas las “creencias religiosas”, siempre que no entren en conflicto con los legítimos intereses racionales del Estado. Frente a esta postura, el liberalismo, en primer lugar, ha convertido los valores burgueses en un contenido moral de obligado cumplimiento, cuyas plasmaciones históricas son la "sociedad de consumo", es decir, el “paraíso” o “reino de Dios” secularizado -y con él la compulsión oficial a ser "felices"-; y, en segundo lugar, ha impuesto por ley el "antifascismo", religión cívica mundial que eleva el Holocausto a la categoría de infierno secularizado, al tiempo que ignora, hasta hacerlos desaparecer del relato histórico oficial, el exterminio masivo de cientos de millones de personas en el altar de los valores hedonistas: unos en el &lt;em&gt;gulag&lt;/em&gt; y la &lt;em&gt;checa&lt;/em&gt;, otros como consecuencia de la hambruna provocada por el saqueo despiadado y sin límites que sufre el Tercer Mundo a manos del capitalismo financiero. Este contexto irracional, que trata de legitimar como algo “no comparable” al Holocausto estos crímenes brutales, explica la caza de brujas que caracteriza el creciente ejercicio inquisitorial de lo "políticamente correcto". Trátase no sólo de un tema político, sino de una honda directriz sometedora que gira en torno a los valores, es decir, que pretende imponer a los ciudadanos, mediante la propaganda y la coacción legal, la respuesta a la cuestión siempre más importante para las personas: el sentido de la existencia humana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La evidencia de que la clase política dirigente actual, responsable última del &lt;em&gt;crack&lt;/em&gt; de 2008, no pretende enmendarse, sino sólo adherir parches superficiales a profundísimas fisuras morales que penetran en los fundamentos mismos del sistema y que, por este motivo, requerirían en realidad cambios estructurales en nuestro modo de vida, plantea, en primer lugar, la exigencia de una ruptura con el actual modelo de régimen político hacia una mayor democratización, participación ciudadana y transparencia de las administraciones públicas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La implementación de este auténtico “impulso democrático” no puede limitarse, empero, a meras medidas legislativas, sino que reclama un compromiso personal que sólo puede provenir de un movimiento político inspirado por la pasión ética y, más concretamente, por el amor a la verdad. Los miembros y, singularmente, los dirigentes de la izquierda nacional de los trabajadores, habrán de experimentar una conversión de valores que los perfile como referentes morales ante la comunidad del pueblo. Y el valor central de esa mutación espiritual deberá ser la veracidad o, lo que es lo mismo, la prohibición taxativa de la mentira y de la manipulación informativa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La palabra "izquierda nacional", antes que un “partido”, mienta primordialmente el proyecto del movimiento que hará suya esta exigencia y la llevará a la práctica más allá de las declaraciones verbales. ¿Cómo? Aplicando el principio asambleario en su estructura organizativa y garantizando la efectividad disciplinaria de un código deontológico. Éste puede llegar a afectar al político defraudador aunque se trate del mismísimo dirigente de la izquierda nacional. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Hemos de ser conscientes, en este sentido, de que la mera alternancia electoral derecha-izquierda no va a traer como tal nada nuevo. El propio modelo burgués de “partido”, en cuanto presunto mecanismo institucional de recodificación de la soberanía popular en términos de decisiones políticas concretas, está agotado y sólo sirve, y ha servido siempre, a las oligarquías que lo financian y sostienen. La gravedad de la coyuntura reclama una refundación moral de las instituciones que vaya más allá de las palabras grandilocuentes y concrete las medidas de todo tipo susceptibles de atajar la corrupción de la clase política, cuyos representantes actuales, sin excepción, deberán abandonar la vida pública en su totalidad. Actuar de forma responsable significa, dicho brevemente, analizar la crisis en todas sus dimensiones, además de la económica, detectar sus causas últimas y acuñar las posibles alternativas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Ningún programa partidista a cuatro años vista será capaz por sí sólo de afrontar unas contradicciones que afectan a lo más granado del ideario liberal de oriundez anglosajona y, singularmente, norteamericana (&lt;em&gt;american way of life&lt;/em&gt;) vigente en Europa. En consecuencia, los europeos debemos arriesgarnos a navegar hacia mares desconocidos como antaño lo hicieran nuestros valientes antepasados, siendo así que pronto, muy pronto, ya nada tendremos que perder. Las circunstancias nos fuerzan a dar por muerto y finiquitado el proyecto de una sociedad individualista, materialista y relativista de consumo que ha puesto de manifiesto su fracaso integral y que, en estos momentos, amenaza seriamente con demoler los genuinos pilares, milenarios y profundísimos, de la civilización europeo-occidental. Conviene empezar a caminar por la senda de un proyecto político que construya los pilares de un nuevo concepto de desarrollo moral, cultural y espiritual de la sociedad desligado del dinero, pero vacunado al mismo tiempo de las habituales fantasías que nutren las utopías humanistas. La respuesta a este enigma es la verdad como principio ético e institución científica. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;En este contexto dramático, bajo el impacto de la inmigración, masiva y descontrolada, de las últimas décadas, con centenares de miles de familias sin trabajo, el inminente colapso ecológico (cambio climático global), los cotidianos escándalos de corrupción política, acompañados de intentos de secesión y disolución de la nación, que se añaden a la amenaza del terrorismo exterior o interior, no parece descabellado afirmar que es necesario movilizar a la ciudadanía. Por este motivo, un grupo de trabajadores hemos decidido redactar y hacer público el presente manifiesto, que se ha concebido partiendo de los postulados axiológicos o de valores expuestos hasta aquí. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #fce5cd; font-size: x-large;"&gt;&lt;b&gt;MANIFIESTO&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #eeeeee;"&gt;El judaísmo alcanza su plenitud con la sociedad burguesa, pero la sociedad burguesa sólo llega a su plenitud en el mundo cristiano. Sólo bajo el dominio del cristianismo, que convierte en relaciones puramente externas al hombre todas las relaciones nacionales, naturales, morales y teóricas, podía la sociedad burguesa separarse totalmente de la vida del Estado, desgarrar todos los vínculos genéricos del hombre, suplantar esos vínculos genéricos por el egoísmo, por la necesidad egoísta, disolver el mundo de los hombres en el mundo de los individuos atomizados que se enfrentan los unos contra los otros hostilmente. El cristianismo ha surgido del judaísmo. Y ha vuelto a disolverse en él. El cristiano era desde el principio el judío teorizante; el judío es por ello el cristiano práctico y el cristiano práctico se ha vuelto de nuevo judío.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #eeeeee;"&gt;(Karl Marx)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La Izquierda Nacional de los Trabajadores ha de ser capaz de salvaguardar, al mismo tiempo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;1/ la integridad de la &lt;em&gt;unidad nacional&lt;/em&gt; en el marco del Estado; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;2/ los &lt;em&gt;derechos sociales&lt;/em&gt; adquiridos por los trabajadores a lo largo de décadas de lucha sindical y política;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;3/ el Estado democrático de derecho, es decir, el &lt;em&gt;imperio de la ley&lt;/em&gt; como forma irrenunciable de gobierno. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Debe, empero, ir mucho más allá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La supervivencia de la nación y de su paisaje, la preservación de la dignidad de los trabajadores y de su idiosincrasia como pueblo, realidades puestas en jaque por la erosión combinada de la descomposición político-moral del estado y el dogma del mercado mundial, representan sólo los puntos de partida para una transformación más radical, una auténtica respuesta integral al liberalismo capitalista burgués en la cual pretendemos abordar determinadas cuestiones axiológicas de fondo, con las miras puestas en &lt;em&gt;un modelo comunitario de convivencia de nuevo cuño que deje atrás tanto la sociedad individualista basada en el contrato cuanto la comunidad religiosa tradicional. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #ffe599; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;La crisis como quiebra existencial de los valores burgueses&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La evidencia del cortocircuito sistémico es un hecho incontrovertible que la clase política no puede ya ocultar a sus conciudadanos. Sin embargo, lo que sí les oculta son las auténticas dimensiones de la crisis y sus nulas perspectivas de recuperación a medio y largo plazo. Aunque en los próximos años se produzca algún repunte económico, el sueño del desarrollismo y del consumismo sin límites está herido de muerte y los políticos nos engañan conscientemente cuando intentan hacernos creer que, en breve, todo volverá a ser como era antes, es decir, una interminable orgía de derroche consumista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;El mundo irreal de la burbuja financiera ha desaparecido para siempre. Nuestros ridículos politicastros mienten cada vez que abren la boca a fin de no alarmar a la ciudadanía con el proceso de pauperización masiva que se avecina. La realidad es que entramos en la fase terminal del “estado social y democrático de derecho”. Para Europa, este proceso se va a traducir en un desmantelamiento del modelo pactista de "bienestar" (sin renunciar, empero, a su retórica) y en una regresión social generalizada que castigará a las clases trabajadoras, aumentando las diferencias entre ricos y pobres hasta extremos que sólo el pueblo, con su acción político-sindical de defensa organizada, decidirá hasta dónde consiente que lleguen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Este panorama puede que se antoje poco “optimista”, pero es realista y quienes hayan aprendido la lección del pasado deberán empezar a reflexionar si, en lugar de una “sociedad de consumo” basada en la manipulación publicitaria comercial, cultural y política (&lt;em&gt;marketing&lt;/em&gt;), aquello que en realidad valoran, como personas, trabajadores y ciudadanos, es una auténtica democracia social cuyos niveles materiales de vida, siendo suficientes, no comporten la pérdida de la dimensión existencial nacional, el envenenamiento del ecosistema, la inoperancia de la educación pública, la debacle de la institución familiar, la mercantilización de la cultura y, en general, el ocaso de aquéllos valores que hacen de la existencia humana una vida merecedora de ser vivida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Los trabajadores luchamos, pues, por unas condiciones sociales irrenunciables, pero, ante todo, por nuestra dignidad como colectivo depositario de principios éticos. De ahí que reclamemos tanto un nuevo modelo de Estado de derecho donde la división de poderes sea real y no ficticia, como, en consecuencia, una política basada en la verdad que deje atrás décadas de fraude y opacidad informativa descarada por parte de los políticos profesionales culpables del desastre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La crisis, además de económica, es, efectivamente, una crisis política que afecta a la credibilidad de las instituciones “democráticas” y al modelo burgués de convivencia en general, o sea, a la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; mercantil. El abstencionismo electoral crece y es el único “partido” que gana las elecciones. En medio del campo de ruinas y devastación de unas organizaciones partidistas tradicionales en las que ya nadie confía, proliferan como hongos de la política los oportunistas, los demagogos y los iluminados ultraderechistas, en algunos casos auténticos analfabetos funcionales que sólo intentan pescar en el río revuelto de la crisis. Parece llegada la hora de vender &lt;em&gt;fórmulas milagrosas&lt;/em&gt; a las masas desesperadas, pero no otro es el caldo de cultivo de las tiranías históricamente conocidas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Las promesas de felicidad constante y asegurada mediante el consumismo masivo no sólo han generado nuestros actuales problemas de colapso económico, institucional y moral, sino que amenazan con provocar otros más graves todavía. El retorno de la extrema derecha (que ahora tiene la desvergüenza de reivindicar los derechos de las mujeres frente sexismo galopante de la ley islámica) es quizá ostensible, pero no el único problema añadido. La inmigración musulmana representa la cabeza de puente de una operación de aculturación a largo plazo enderezada a la pura y simple desaparición de Europa como forma de vida de matriz grecorromana, es decir: como cultura racional, ilustrada y democrática. Y no se combate un integrismo reaccionario con otro, como la ultraderecha pretende. Antes bien, islam e integrismo cristiano (o judío) constituyen elementos equivalentes dentro del mismo proceso de &lt;em&gt;regresión histórica&lt;/em&gt; hacia un neo-obscurantismo de características&amp;nbsp;obscenamente reaccionarias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Las raíces axiológicas de la corrupción política&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Para la mayoría de los ciudadanos, a saber, los trabajadores que configuran el núcleo demográfico y moral de la nación, la clase política actual está formada por una camarilla endogámica de vividores sin escrúpulos. Corruptos, incompetentes y criminales nutren tamaña casta abyecta. Ésta sirve a los intereses de los grandes capitales que la financian y ha bloqueado, en el seno de sus respectivos partidos, los mecanismos de control popular, impidiendo que las bases ejerzan la fiscalización de los cargos a la que tendrían derecho en tanto que depositarias de la soberanía. Sobre este supuesto oligárquico, existente &lt;em&gt;de facto&lt;/em&gt; pero nunca reconocido (porque pondría en evidencia la oculta clave de bóveda del sistema, a saber, el control y la distorsión alevosa de la información), propágase como un cáncer la corrupción en el seno de los partidos, los sindicatos, los ayuntamientos y en el resto de las instituciones públicas, que incluyen los parlamentos y gobiernos estatales, locales o autonómicos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Son éstos hechos ya reconocidos por los ciudadanos, al menos de manera difusa; pero aquello que no se acostumbra a captar con la deseable claridad y distinción es que &lt;em&gt;existe una relación necesaria entre la corrupción política y el sistema de valores imperante en nuestra vida cotidiana, es decir, en el seno de la sociedad burguesa. &lt;/em&gt;No nos debe sorprender, en suma, que los políticos utilicen su poder para enriquecerse; derecha e izquierda burguesas se han reconciliado en ese crisol axiológico que ha sido el consumo entendido como sentido posesivo e individual de la vida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La crisis representa ante todo, por tanto, la quiebra existencial del tipo humano burgués; una figura que nos resulta harto familiar, pero cuyos frutos envenenados empezamos a conocer sólo después de décadas de excesos y fechorías sin límite, que incluyen el genocidio. Aparentemente inocuas, tales pautas de conducta egoístas se muestran ahora como tóxicos morales de efectos lentos e irreversibles para instituciones básicas como la familia (caída en picado de las tasas de natalidad, 50% de divorcios), la educación (fracaso escolar masivo) y el trabajo (absentismo, paro, improductividad). Los políticos son, empero, quienes han dado el ejemplo social por antonomasia con la más descarada hipocresía y cinismo a la hora de aprovecharse de las instituciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Existen, en efecto, además de la corrupción política, otras lacras derivadas del modelo burgués predominante a escala social. El fracaso del sistema democrático, la falta de transparencia institucional, la incompetencia escandalosa, la devastación ecológica del planeta, la regresión cultural fundamentalista-religiosa, el colapso educativo, etc., son algunas de ellas, como veremos. Ahora bien, &lt;em&gt;aquello que interesa subrayar aquí en este momento es que todas las lacras mencionadas implican la mentira, el engaño, la manipulación y la opacidad informativa, es decir, la negación de la verdad racional.&lt;/em&gt; Porque la verdad, en el sistema liberal, termina siempre subordinada a los intereses del “hombre”, en realidad, al “sujeto del capital” accionado por el mecanismo irracional de la acumulación infinita, en pos de no se sabe qué “paraíso social” que nos esperaría al final de la historia y como culminación del “progreso”. No obstante, para una sociedad basada en la tecnología y, por ende, en la ciencia; sustentada, asimismo, en un sistema político que, coherentemente con lo anterior, debe ser democrático a fin de que la información veraz con carácter vinculante pueda circular sin obstáculos allí donde la administración pública pretenda operar de forma eficiente, &lt;em&gt;la subordinación de la verdad al "deseo", es decir, a las pulsiones del “beneficio” y del “bienestar”, sólo podía provocar el cortocircuito funcional sistémico, como efectivamente ha sucedido.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;De la corrupción a la incompetencia&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Los ciudadanos conscientes y decentes cuentan en teoría con la posibilidad de fundar partidos políticos para dirigirse al conjunto de la sociedad y luchar abiertamente contra la actual clase política, pero la realidad es muy distinta de la proclamada en los textos legales: el sistema ya tiene dispuestas las correspondientes válvulas de seguridad a fin de evitar que “la política” se les vaya de las manos a los poderes financieros y a los oligopolios que realmente ejercen la dominación. La repercusión electoral de las siglas de un partido depende, en efecto, de la presencia del mismo en los medios de comunicación, la cual, a su vez, responde a los intereses económicos de las grandes empresas periodísticas. Son las televisiones, las radios y los diarios o prensa escrita en general, los que deciden qué opciones políticas cuentan o no cuentan, y cómo, ante la opinión pública que habrá de dirimir el voto. De manera que la financiación bancaria de las organizaciones y su dependencia de compañías privadas de publicidad o de comunicación, hace imposible que un proyecto político contrario a los poderes oligárquicos pueda desarrollarse, si no es con graves dificultades, en el actual marco pseudo democrático. Una vez más, vemos que es la mentira la que se yergue como factor determinante. &lt;em&gt;La información ha sido colonizada por el dinero&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Nuestras “democracias” son una estafa; constituyen en realidad redes mafiosas plutocráticas que compran a los partidos políticos parlamentarios para que representen los intereses del gran capital (bancos, entidades de crédito y fondos de pensiones, multinacionales, grandes compañías energéticas, etc.) y sustenten los dogmas intangibles de las instituciones financieras (el estrato capitalista hegemónico). Los oligarcas promueven a los políticos profesionales con sus empresas mediáticas y les financian con sus bancos a cambio de obediencia lacayuna. No sólo prostituyen la información poniéndola al servicio de la ya mencionada &lt;em&gt;opacidad estructural&lt;/em&gt;, sino que sus televisiones contribuyen decisivamente a que los políticos corruptos se instalen en las instituciones públicas y las utilicen para negocios privados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;El denominado “sistema democrático” no quiere la participación ciudadana, que implica una fiscalización de las actividades defraudadoras, al contrario, la impide y disuade: reclama sólo cada cuatro años el voto de una masa manipulada. &lt;em&gt;El recurrente e impúdico "secuestro" oligárquico de la soberanía popular resume la realidad del actual aparato político de dominación pública a escala planetaria.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La ineptitud política generalizada es la consecuencia de un sistema social basado en el imperio de la alta finanza, en la manipulación de los medios de comunicación y en la traición sistemática a los intereses de la mayoría social-nacional en provecho de &lt;em&gt;una minoría oligárquica ayuna de pueblo y patria&lt;/em&gt;. No es que existan políticos corruptos, es que &lt;em&gt;el sistema liberal se basa todo él en la corrupción y expulsa fuera de sí a los políticos honestos que se nieguen a mentir&lt;/em&gt;. La corrupción sólo es posible como efecto querido del silencio cómplice y embustero del grueso de la casta política que, aunque en su gran mayoría no viole ninguna ley según los parámetros normativos que ella misma ha establecido, se beneficia de unos privilegios que, en una democracia real y fundada en el imperio de la razón, deberían ser tenidos por inmorales y fulminantemente abolidos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;El problema de la verdad constituye el hilo conductor para la comprensión de la crisis de 2008, pues otro tanto cabe afirmar respecto de la excelencia y la capacidad: al primar la fidelidad a los poderes fácticos, es decir, la cínica disposición a la mendacidad en la promoción de los políticos, de los gestores públicos y de los funcionarios, son auténticos buscavidas incompetentes quienes terminan controlando las palancas del poder. Se trata de una selección en negativo que sólo permite a los "peores" (intelectual y moralmente hablando) alcanzar la cima del entramado partidocrático y administrativo. Pero, a la larga, un país moderno construido sobre tales mecanismos podridos no puede funcionar. Los escándalos que, a pesar de la vergonzante complicidad política de las fiscalías y de los jueces, estallan regularmente, han puesto en evidencia la bajeza moral, pero también la incapacidad profesional y la ridícula ineficiencia de la entera élite gobernante. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Mas tales lacras no son un azar fruto de la natural limitación humana, sino la consecuencia necesaria de la institucionalización consciente y deliberada de la mentira como pauta de conducta habitual y, con ella, de la falta de objetividad y neutralidad, de la escandalosa ignorancia, de la picaresca con el dinero público, de la impericia que conlleva promover a “recomendados”, en suma, del sometimiento de lo válido, veraz y ética o legalmente debido, a los intereses del individuo o grupo que en cada caso se lucra u obtiene más poder y prestigio con la decisión fraudulenta. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La crisis afecta a los pilares del régimen, porque los ciudadanos han empezado a entender que las fechorías que desencadenaron el alud de la debacle económica son las mismas que caracterizan a los políticos de todos los partidos, quienes las consintieron y se beneficiaron de ellas de forma directa o indirecta. Por este motivo, después de la alternativa en el sentido ideológico, será necesario explicarle a la gente qué nuevo modelo de organización y funcionamiento político se va a instituir para impedir que, en el futuro, repítanse en el seno de la nueva izquierda nacional las prácticas que han definido en el pasado a varias generaciones de profesionales de la política. La respuesta a dicha cuestión son las &lt;em&gt;asambleas ciudadanas libres&lt;/em&gt;, que han de operar como contrapeso institucional a los parlamentos, plenos municipales, sindicatos, partidos o entidades ejecutivas análogas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Además de una crisis monetaria y estadual, la de 2008, y esto casi puede palparse en el espesor del ambiente fétido de nuestros días, es una crisis de valores, una crisis moral de la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; que corroe todas sus instituciones, sin excepción. La pauta utilitarista de conducta se ha extendido a la sociedad desde la política entendida como "maquiavelismo", pero su punto de partida en occidente es la matriz cultural de una determinada concepción religiosa judeo-cristiana que experimenta la relación con lo sagrado (las cuestiones últimas de la existencia) como un mero contrato mercantil:&amp;nbsp; "&lt;/span&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;em&gt;El dinero es el celoso Dios de Israel, ante el que no puede legítimamente prevalecer ningún otro Dios. El dinero humilla a todos los dioses del hombre y los convierte en mercancía. El dinero es el valor general de todas las cosas, constituido en sí mismo. Ha despojado, por tanto, de su valor peculiar al mundo entero, tanto al mundo de los hombres como al de la naturaleza. El dinero es la esencia del trabajo y de la existencia del hombre enajenada de éste, y esta esencia extraña lo domina y es adorada por él. El Dios de los judíos se ha secularizado, se ha convertido en Dios universal. La letra de cambio es el Dios real del judío. Su Dios es solamente la letra de cambio ilusoria (...) El egoísmo cristiano de la bienaventuranza se trueca necesariamente, en su práctica ya acabada, en el egoísmo corpóreo del judío, la necesidad celestial en la terrenal, el subjetivismo en la utilidad propia"&lt;/em&gt; (Karl Marx). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Lo humano mismo ha devenido negocio: la ciencia, la política, la fe, la profesión, la amistad y hasta el matrimonio resultan contaminados a la postre por la mentalidad del dinero, del lucro, del cálculo, de la ganancia... Cualquier cosa, persona o actividad, para ser considerada importante o digna de respeto, habrá de rendir alguna clase de beneficio (dividendos, instrumentos de poder, orgasmos, diversión o salvación del alma) al “sujeto”, verdadera máquina succionante de bienes.&lt;em&gt; La verdad por la verdad misma carece de sentido en el contexto del modelo de vida burgués, a pesar de que la sociedad moderna depende objetivamente del respeto a dicho principio. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La reflexión sobre la crisis debe llegar así hasta las últimas consecuencias y cuestionar el tipo humano que la burguesía liberal capitalista ha convertido en pilar de nuestro actual sistema económico y social. Es este “paradigma antropológico” el que nos ha llevado al callejón sin salida en el que nos encontramos como civilización. Se trata de alguien preocupado exclusivamente por su "felicidad" privada y que concibe la existencia en términos de utilidad y bienestar individuales, sin otro horizonte histórico ante sí que la proliferación de propiedades, placeres, dignidades y ventajas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Más profunda y determinante incluso que el modelo de socialización burgués es una opción existencial hedonista de raíces irracionales que coloca a dicho "sujeto constituyente" y a sus necesidades materiales o simbólicas en el centro del ser, que emboza la verdad de la existencia en aras de visiones utópicas seculares de abundancia, ora individual, ora colectiva; que, en definitiva, destruye el sentido del rigor en la vida humana y zambúllese en esa fiesta permanente que quiere ser la “sociedad de consumo”, la cual sólo admite como “alternativa” al materialismo económico ese otro materialismo complementario de la salvación del alma, garantía eterna de disfrute religioso en un “más allá”. Pero aquél que miente en lo fundamental, mentirá en todo lo demás. La sociedad burguesa no es más que una cadena de autoengaños que comienza en la decisión originaria de &lt;em&gt;subordinar la verdad al bienestar subjetivo &lt;/em&gt;(el “acto de fe”) y culmina en la denominada “magia de los mercados” de la ideología bursátil, matriz antropológica del actual colapso económico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;De la incompetencia a la criminalidad&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Son también valores burgueses los que han inspirado y legitimado el genocidio al que se hallan irremisiblemente vinculados tanto el liberalismo “de derechas” como la izquierda tradicional. Los peores crímenes que la historia humana registra fueron aquéllos que se perpetraron en nombre de la "felicidad del mayor número" y a la sombra del colonialismo europeo, del imperialismo angloamericano y del totalitarismo comunista. Tales han sido las causas “humanistas” de los crímenes de la izquierda radical (y de sus cómplices) que aquí rechazamos y que nos compelen a fundar una nueva izquierda y no sólo una izquierda nacional. Esta izquierda, la nuestra, contempla con horror la masacre impune y debe reflexionar sobre sus causas y motivaciones. ¿Por qué el maoísmo (responsable de cuarenta millones de asesinatos planificados), el estalinismo, Dresde o Hiroshima no han sido nunca juzgados? ¿Cómo pudieron aliarse los EEUU (capitalista) y la URSS (comunista) en la Segunda Guerra Mundial? La palabra “mentira”, la manipulación de la historia, se escribe aquí con letras de sangre. Pero la respuesta a esta pregunta es una vez más la siguiente: entre el comunismo, que la clase política actual condena pero sólo, por razones obvias, de forma harto tímida, y el capitalismo liberal, existe un secreto hilo de conexión, un tesoro compartido, a saber: los valores escatológicos irracionales. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;El individualismo liberal es únicamente otra variante de una visión del mundo antropocéntrica que preserva celosamente los principios morales procedentes del bagaje religioso judeo-cristiano secularizado, tronco común de la casi totalidad de las doctrinas políticas modernas. La idea liberal de "mercado mundial" en cuanto “final de la historia” representa así el sustituto derechista de la profecía izquierdizante del paraíso en la tierra tanto como ésta fuera a la sazón la secularización de un mesianismo religioso cristiano (el “reino de Dios”) oriundo, en última instancia, del antiguo Israel. Varias ideologías (comunismo, liberalismo, socialdemocracia, sionismo) compitieron por el poder con el fascismo en el siglo XX, pero un solo proyecto las sustentaba, a saber: el que fija como sentido de la historia la realización de una sociedad donde todas las contradicciones, incluida la muerte, habrán sido abolidas y reinará una “felicidad" sin sombras, como la de los cuentos de hadas. Semejante ficción infantil o mito según el cual todos las males del universo quedaran abolidos (incluso los agujeros negros), autoriza siempre a mentir y asesinar en nombre de un “bien absoluto” tan obligatorio e incontestable como irracional -¿quién podría “oponerse” a dicho “ideal”?-, dibujando a la par en su engañosa propaganda la imagen de un “goce” generalizado “para el mayor número”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Mas esta engañosa quimera se ha traducido, sin embargo, y no por casualidad, en su contraria, a saber: en la devastación ecológica del planeta; en la esterilización galopante (totalitaria o mercantil) del arte, del pensamiento y de la ciencia; en la liquidación física asesina de segmentos enteros de las sociedades premodernas (comunismo); en la esclavización, abierta o solapada, de una parte de la humanidad precapitalista en beneficio de una minoría metropolitana (colonialismo); en el genocidio impune (Hiroshima, Dresde, Kolymá); en descaradas agresiones militares basadas en la mentira consciente (supuestas armas de destrucción masiva iraquíes); en el asesinato legal de los no nacidos (aborto); en la expulsión, extinción o desvertebración moral de los pueblos y su sustitución migratoria (ingeniería demográfica y cultural); en la manipulación de la historia; en la subordinación de cualesquiera criterios morales, culturales y políticos a las exigencias de "crecimiento económico", desarrollo cuantitativo y consumismo; todo ello legitimado por la incontestable “utopía” soteriológica del “bienestar”, verdadero motor ideológico del incremento constante del capital en cualesquiera de sus versiones (calvinista, colonialista, capitalista, comunista, sionista, neoliberal) conocidas hasta el día de hoy.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Rama anarquista del moderno "hedonismo pueril" ha sido la "subcultura de la transgresión" basada en el consumo de drogas, quizá la forma más desesperada y nítida de la masiva huída contemporánea ante la verdad. Todavía hoy, la utopía libertaria complementa el individualismo liberal burgués en el mundo del lumpenproletariado y nutre unas cárceles en perpetua expansión con legiones de desgraciados drogodependientes, es decir, de individuos sometidos a los efectos de diversas substancias químicas idiotizantes que anticipan &lt;em&gt;ad hoc&lt;/em&gt; las sensaciones placenteras asociadas a la imagen del “paraíso” (religioso o social); mito mil veces prometido pero nunca realizado por sacerdotes, "intelectuales"&amp;nbsp;y políticos, quienes explotan la difusión de esta auténtica narración tribal de occidente siendo perfectamente conscientes de sus consecuencias nocivas y hasta destructivas para la formación ética de la juventud. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La doctrina hedonista penetra como "alegre esperanza" y "amor" (mientras los bombarderos arrasan Bagdad) todas las manifestaciones culturales de la putrefacta sociedad burguesa. La droga esboza la caricatura del sistema de valores vigente, su realización no aplazada y urgente, su &lt;em&gt;reductio ad absurdum&lt;/em&gt;, y sólo por ello, a saber, porque su propia lógica expresa la más profunda y devastadora necesidad, que no podría ser detenida de otro modo, es decir, la verdad coherente y autodisolvente de la “sociedad de consumo” y de los proyectos escatológicos religiosos que históricamente la precedieron, ha tenido que ser prohibida por las autoridades, a la par que convertida en un suculento negocio ilegal, estéticamente “transgresivo” y factor de regulación social para los grupos oligárquicos que la satelizan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Otro tanto cabe afirmar respecto de la sexualidad. La transgresión sexual promovida por la vieja izquierda radical ácrata con fines políticos de desvertebración social e institucional se ha traducido en el desarrollo comercial de fenómenos como la pornografía, la pederastia, el turismo sexual y la prostitución infantil. La dinámica interna del relativismo hedonista había tarde o temprano de conducir a la peligrosa generalización de este tipo de prácticas, legitimadas por presuntos teóricos y doctrinarios del ideal liberal-libertario, es decir, de las diferentes gradaciones o fórmulas del individualismo. La satisfacción del deseo o el éxtasis sin límites resume su propuesta, harto funcional para un "sujeto del capital" entregado a la renovación constante de objetos de consumo que se lanzan al mercado espiritualmente envueltos por la "ilusión" de la estúpida ideología burguesa moderna. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Una vez más, observamos que los valores de bienestar, felicidad, placer, etc., y la negativa liberacionista a "reprimir” los impulsos, el cuestionamiento de las normas en cuanto tales, en suma, &lt;em&gt;la supresión de todo aquello que pueda frustrar las pulsiones del “sujeto”&lt;/em&gt;, nos muestran la monstruosa faz del antiprogreso “moderno”. La pregunta es, ¿hasta dónde aceptaremos de buen grado descender por esta pendiente de humana descomposición? ¿Puede sostenerse a largo plazo una civilización que no respeta ningún principio ético excepto el carácter intocable de las apetencias individuales del consumidor convenientemente comercializadas? Y ante el patente desmoronamiento de las instituciones, ¿será la única alternativa la regresión integrista religiosa que no sólo ha acampado ya a las puertas de occidente (islam), sino que la propia oligarquía ha emprendido (ortodoxia judía, integrismos cristianos) por su propia cuenta?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La primera obligación de una alternativa política a la crisis es explicar que esta concepción del mundo entraña un criminal engaño; que el mercado y su compulsión al consumo no puede erigirse en criterio último de las decisiones políticas, porque pisotear sistemáticamente los principios morales y los intereses de las instituciones sociales fundamentales tiene también, a la larga, consecuencias corrosivas nada desdeñables; que el ciudadano de una sociedad civilizada no puede concebirse a sí mismo como un perpetuo adolescente obnubilado por sus “deseos”; que el planeta no soportará la liquidación de los recursos naturales disponibles al ritmo que la sociedad burguesa los malgasta; que es necesario, en definitiva, fijar límites jurídicos, éticos, políticos y económicos de carácter racional a la dilapidación de riqueza material por parte de la "sociedad de consumo". La &lt;em&gt;escasez&lt;/em&gt; es la determinación en virtud de la cual la realidad, la verdad, se presenta hoy en el mundo de la economía en forma de aquel aguijón que hiciera estallar en su día la burbuja financiera. Pero con ésta explota también la burbuja mental de la sociedad espectacular, esa matriz virtual cuya pantalla poblada de ficciones nos protegía frente al mundo real y las barreras insoslayables impuestas a la “pulsión deseante”, resorte psíquico de la maquinaria mercantil. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Por tanto, es menester, en primer lugar, institucionalizar un &lt;em&gt;canon&lt;/em&gt; de existencia humana auténtica, un entramado de normas &lt;em&gt;infranqueables&lt;/em&gt;; en otras palabras, necesitamos urgentemente un modelo educativo público anclado en valores racionales, siendo así que aceptar la idea de una &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; planetaria acuñada en el molde del paraíso consumista (el mercado mundial) heredado de la religión, constituye un sueño infantil de la propaganda liberal que puede costarnos muy caro como especie. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Ya fuimos, los trabajadores, estafados por el comunismo, ¿lo seremos ahora por el liberalismo? Esto sería todavía más ridículo. &lt;em&gt;Ha llegado la hora de la verdad y tiene que haber políticos dispuestos a decir la verdad&lt;/em&gt;. La cultura del espectáculo y los mitos publicitarios correspondientes tocan a su fin. La sinceridad deviene presupuesto y principio supremo de toda acción cívica honesta. La verdad en tanto que pauta de conducta lógica y fundamentada es el valor racional supremo y fija los pilares ilustrados de una cultura ética de las instituciones públicas de espaldas a la cual los efectos destructivos de la crisis no dejarán de propagarse y ahondarse. Mas es esta exigencia de objetividad radical la que reclama poner coto, de forma inmediata, al desarrollismo y a la devastación ecológico-cultural, étnica y moral de la tierra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Ahora bien, los trabajadores no debemos consentir que el desmantelamiento de la “sociedad de consumo” y el descrédito de su caprichosa narrativa profética arrastren consigo los avances del estado social y democrático de derecho que tanta sangre costó conquistar a nuestros padres y abuelos: se trata de conceptos muy diferentes. Para nosotros trabajadores, nuestro deber consiste en liquidar un modelo basado en el saqueo capitalista del mundo, en el hambre de los países pobres, en la destrucción de la cultura, la ética, el paisaje, etc., no empero abolir por decreto la básica justicia y los requisitos económicos que hacen posible una vida propia de pueblos civilizados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Cabe esperar que los políticos profesionales intenten darnos gato por liebre y, mientras las oligarquías siguen revolcándose en el lujo más escandaloso y obsceno, nos instarán a que seamos "razonables" y nos "apretemos el cinturón". Pero no vamos a consentir este engaño y &lt;em&gt;jamás entraremos voluntariamente a vivir en las horrendas chabolas -materiales, mentales y morales- que ya nos preparan los gestores franquiciados de la tiranía de Wall Street&lt;/em&gt;. La erradicación del paradigma humano liberal no ha de suponer el retorno a la barbarie industrial, a la explotación decimonónica salvaje de los obreros, a la delincuencia, sino que, por el contrario, puede y debe traducirse en una mejora de la calidad de vida de millones de trabajadores que ya no tendrán que arrastrarse por la existencia sometidos a la presión del consumismo; que ya no vivirán encadenados a la ecuación burguesa que iguala la respetabilidad y el estatus social de las personas (su valía humana, en una palabra) a la capacidad simbólica de consumo reflejada en la ostentación bien visible pero mendaz de objetos de lujo y hasta de marcas comerciales concretas. Reclamamos una dignidad cívica y moral republicana de participación real en las instituciones nacionales y democráticas, una justicia, la de los ciudadanos, que conlleva en las dos direcciones (de máximos y de mínimos) ciertos umbrales materiales infranqueables de desarrollo social, pero no, y ya nunca más, una existencia consumista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="background-color: #b6d7a8; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;La contradicción fundamental de la sociedad burguesa&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Las directrices políticas que propone la izquierda nacional suponen así siempre, aunque no la nombren explícitamente, la promoción de valores alternativos a los de la burguesía socio-liberal (izquierda) y también, no lo olvidemos, a los de la burguesía liberal-conservadora (derecha). Pero nuestra postura no depende de una suerte de condena moral simple de la realidad en que vivimos, sino de la cruda constatación de las &lt;em&gt;contradicciones objetivas&lt;/em&gt; insolubles que han estallado en el seno de la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt;. Ésta, como un charlatán de feria o un aspirante a tirano, promete la "felicidad" a cambio de la sumisión adocenada del hombre-masa, pero genera el infierno en la tierra. Pretende construir la “sociedad de consumo” sobre una base tecnológica (la “sociedad de producción”), pero el desarrollo de la ciencia, que es consustancial al progreso tecnológico, &lt;em&gt;depende del respeto al valor de la verdad y termina colisionando con las exigencias hedonistas esgrimidas como discurso legitimador e interiorizadas de manera consecuente por la mayoría de la población.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Esta contradicción se plasma de manera bien visible en el problema educativo que corroe por dentro el mundo docente y convertirá los colegios e institutos en reformatorios custodiados por guardias de seguridad. La evidencia es que el desarrollo “democrático” y el crecimiento de las sociedades liberales y multiculturales de consumo van acompañados de un desplome de los mínimos de excelencia educacional y del aumento correlativo de los niveles de delincuencia, con cárceles a rebosar y un sistema penitenciario en constante situación crítica de &lt;em&gt;oberbooking&lt;/em&gt;. En una palabra, pese a la presunta mayor “riqueza” y “libertad” de la sociedad burguesa, &lt;em&gt;los estándares éticos e intelectuales de su juventud caen en picado&lt;/em&gt;. ¿Por qué? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La discordancia entre los imperativos de verdad y trabajo, que son ascéticos, y las exigencias hedonistas de felicidad, bienestar y satisfacción consumista sin límites, hacen imposible el funcionamiento de una estructura institucional que será, cada vez más, una “sociedad de la información” o “del conocimiento”, pero que &lt;em&gt;en su forma burguesa actual no socializa personas y ciudadanos capaces de estar a la altura de los imperativos de eficacia racional que le son inherentes&lt;/em&gt;. De hecho, como hemos visto, carece de lo más básico: el compromiso ético con la verdad, la racionalidad y la objetividad, pilar central de todo edificio social moderno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La “aporía moral” pudre, en primer lugar, el corazón de las propias élites burguesas, las cuales devienen corruptas, viciosas, perezosas y estúpidas (hasta el punto de buscar de nuevo su refugio existencial en las obsoletas religiones monoteístas), pero se extiende luego como una plaga a las mayorías sociales (telebasura), colapsando instituciones como la familia, la empresa, la escuela, etcétera, cuyo funcionamiento normal no se puede sustentar, pese a la propaganda, en un detestable hedonismo utilitarista que calcula a cada instante el propio placer o ventaja como pauta de conducta habitual.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La contradicción política como crisis de legitimidad&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La contradicción principal de la sociedad burguesa comporta, en primer lugar, la autodestrucción de toda apariencia de sistema democrático y su transformación poco menos que chulesca en una gran oligarquía económica explícita. Los políticos se hacen ricos y los ricos, políticos. En el mundo del negocio electoral&amp;nbsp;observamos, en efecto, la&amp;nbsp;fricción entre las exigencias de transparencia, eficiencia, objetividad, diálogo fundamentado y pretensiones de veracidad que han de regir tanto en las instituciones políticas propiamente dichas como en sus apéndices administrativos estaduales, y los intereses económicos individuales y grupales que son los que, en la realidad del mundo capitalista, mueven en la sombra los hilos de la actividad parlamentaria, gubernamental y administrativa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La estructura misma de los partidos debería ser asamblearia para facilitar la vehiculación de la información, la fiscalización de los liderazgos y la renovación de las cúpulas; pero ya desde el principio los partidos se articulan de modo oligárquico, vertebrándose como mafias que controlan todos los mecanismos institucionales y deciden por anticipado cuáles van a ser las resoluciones de los órganos presuntamente soberanos. Una vez convertido el partido en juguete de una oligarquía interna, es muy fácil que la sigla funcione como dócil maquinaria de fabricación de votos y pueda ser puesta en bandeja para ser vendida a la oligarquía financiera transnacional. De espaldas a las bases, este “tinglado” utilizará las instituciones públicas cual plataformas de negocio o de mera promoción personal en descarado comercio con los poderes económicos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La financiación ilegal (informes falsos, adjudicaciones públicas a empresas del entorno oligárquico, etc.), las recalificaciones fraudulentas de terrenos por parte de los ayuntamientos y otras fechorías relacionadas con el mundo inmobiliario, son algunas de las fórmulas habituales de la corrupción institucional. Ahora bien, las oligarquías de partido sólo pueden funcionar mediante la manipulación de las bases. En otros términos: &lt;em&gt;tienen que mentir siempre.&lt;/em&gt; Esta práctica genera, empero, ineficiencia y encarece hasta la quiebra los costes de la gestión pública. La esencia del liberalismo político vigente consiste en la subordinación de la objetividad (también en materia económica) a los denominados “intereses del partido”, en realidad las obscenas apetencias del grupo que controla la marca electoral de turno y que podemos definir como “testaferros del gran capital”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Tales pretensiones se concretan a su vez en la negación del principio asambleario y en la usurpación de la soberanía de los militantes, despreciados como mera “masa borreguil” por parte de la burocracia de la organización. En definitiva, la élite oligárquica utilizará sus prerrogativas subterráneas enquistadas como relaciones de vasallaje, fidelidad y amparo mutuo de individuos “leales a X” con el fin de renovar una y otra vez en sus cargos o hacer peregrinar de un cargo a otro a unas personas cuya característica fundamental es su voluntad de engañar para encubrir al "jefe" que las protege. Los oligarcas, esencialmente ignorantes y corruptos, se han elegido de antemano a sí mismos para mandar y nunca van a ceder el poder de buen grado aunque, de manera más o menos regular, se renueven las caras de los brutales energúmenos que ocupan el primer plano. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La mafia oligárquica como tal es la que pone esos rostros en el cartel y los seguirá poniendo hasta que se rompa el ciclo de reproducción del grupúsculo. Será normalmente otro grupúsculo el que ocupe su lugar, pero no ocurriría así si se respetaran los principios democráticos y la asamblea hiciera valer sus derechos, formalmente ya reconocidos por la ley. Los postulados asamblearios resultan, sin embargo, pisoteados una y otra vez. ¿Por qué? Porque los valores burgueses imperantes incluso entre los propios perjudicados impiden que una asamblea pueda funcionar. No otro es el sentido del sistema oligárquico que, extendiendo el modelo organizativo económico-comercial a la totalidad de las instituciones públicas controladas por los partidos, desencadena la crisis de la sociedad liberal. Ésta provoca a su vez la reacción totalitaria (bolchevismo) y la respuesta, igualmente brutal, a dicha reacción (fascismo). Conocemos el nuevo totalitarismo (islamismo), la ultraderecha del siglo XXI se encuentra todavía en fase de gestación. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Sobre la base de esta doble usurpación descrita, a saber, la de la asamblea del partido por su cúpula oligárquica y, en segundo lugar, la del partido mismo por las élites económicas que lo financian e instrumentalizan, puede el sistema dar los siguientes dos pasos en orden a la definitiva liquidación de la democracia, a saber: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;1/ la fundación de instituciones políticas que, como las de la Unión Europea, sólo en una parte muy reducida y anecdótica son elegidas democráticamente por los ciudadanos, pero que, en cambio, tienen la potestad de limitar de forma decisiva la soberanía de los Estados miembros; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;2/ el mercado mundial, que remata el proceso de oligarquización instituyendo marcos burocráticos y procesos decisorios subterráneos en los que el voluntad popular no juega ya absolutamente ningún papel. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Es la misma estructura opaca que en el caso del partido, pero ahora de dimensiones macrosociales o “en grande”. Nadie, en efecto, ha “votado” la globalización, nadie ha sufragado políticamente la libre circulación de la mano de obra extranjera; a nadie se le consulta tampoco sobre las deslocalizaciones, la supresión de aranceles que arrasan las economías locales en beneficio de los productores asiáticos (quienes no respetan los derechos más básicos del trabajador y resultan por ello más "competitivos"), etcétera. Las decisiones que instituyen dichos mecanismos, cuya incidencia en la vida cotidiana de las personas es tremenda, han sido tomadas por la oligarquía de espaldas y en abierto conflicto con los legítimos intereses de una sociedad democrática. La contradicción implica, por tanto, que las prácticas oligárquicas de opacidad, desinformación y manipulación terminarán colapsando incluso la apariencia liberal de las instituciones públicas occidentales. Las heces ya rebosan por todos lados. Occidente muestra, en medio de toneladas de basura, su verdadero rostro a los pueblos “subdesarrollados” que la ONU debería “educar” pero que no en balde, ante la ofensa del insoportable hedor, deciden pasarse, armas en mano, al terrorismo islámico. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Mas, a tenor del hecho incontestable de que la supuesta existencia de la democracia y el respeto a los derechos humanos es la fuente de legitimación del régimen liberal, la evidencia obscena de la oligarquización del sistema político, la patencia de sus crímenes impunes, el escándalo de su increíble ineficiencia y putrefacción, hace acto de presencia como crisis de legitimidad, desfondamiento abismático de la soberanía añadido a la crisis económica. Ambos fenómenos desencadenan un gravísimo efecto disfuncional para la “gobernabilidad”, con un aumento galopante de la delincuencia que traduce &lt;em&gt;de iure&lt;/em&gt; lo que constituye la realidad habitual para un estamento político que medra en el ilegalismo más absoluto, a la sombra de poderosos particulares y sin intención alguna de modificar su escandaloso "tren de vida". &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La pérdida de credibilidad de la política, que paraliza el funcionamiento de la democracia en forma de abstencionismo crónico y facilita la aparición de la plaga de los demagogos, futuros tiranos y postreros beneficiarios iletrados del fenómeno oligárquico, empieza ya, empero, en el momento, al parecer insignificante, en que la asamblea de una organización política legal acepta deponer sus derechos ante el estamento de los políticos profesionales; el proceso culmina, en última instancia, con la erección de ese poder invisible de logias, clubs (Bilderberg), comisiones trilaterales y otras sectas burguesas que, sin consultar a los afectados, pretenden dirigir en silencio los flujos económicos y los destinos de los pueblos a escala planetaria. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El propio liberalismo es consciente de que su pecado capital, dejando al margen la cuestión ecológica enorme de los límites del crecimiento, consiste en la torrencial invasión del poder político por parte del poder económico. Tan&amp;nbsp;ruidosa y patente resulta la evidencia de lo que sucede en los parlamentos, donde los &lt;em&gt;lobbies&lt;/em&gt; empresariales ofrecen regalos a sus señorías con el fin de comprar la voluntad política pública a plena luz del día, que el político profesional debe preocuparse de mantener las apariencias. Y lo consigue, por supuesto, con la inestimable ayuda de unos medios de comunicación cuya función no es tanto "informar" cuanto ocultar determinados hechos, suprimiendo de la existencia pública de todo aquello que no aparezca en las hojas de los periódicos o en las pantallas de la televisión. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La doctrina liberal, sabedora de su talón de Aquiles, a saber, la reducción de la "democracia parlamentaria" a una comedia donde ya todo está decidido porque las auténticas relaciones no son políticas, sino comerciales, donde el antagonismo social sólo se representa, como en un teatro universal (en la actualidad, las más de las veces, en un plató de televisión), ha instituido así la famosa división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) para ostentar la apariencia de un mínimo de objetividad en la elaboración y aplicación de las normas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Pero la "disciplina de partido" liquida la exigible independencia de los parlamentarios, quienes en la mayor parte de los casos (la “libertad de voto” se autoriza sólo ocasionalmente) no deciden en función de criterios racionales o “en conciencia”, sino a ciegas y bajo la compulsión de un brutal contubernio de intereses que no podrán cuestionar sin ser expulsados de las futuras listas electorales de su partido. El llamado "grupo parlamentario" representa en realidad un apéndice del gobierno o, en su caso, de la oposición. No existe debate ni análisis de los problemas del país: se ataca a quien manda haga lo que haga (incluso los aciertos) con el fin de desgastarlo electoralmente y ocupar su lugar, pues &lt;em&gt;fundamentalmente nada va a cambiar&lt;/em&gt;. A la inversa: el gobierno no pondera las propuestas leales de una oposición enderezada a mejorar las políticas en beneficio de la nación, sino que ya ha decidido de antemano qué va a hacer y sólo se ocupará de defender a capa y espada su gestión, ocultando los errores que puedan o bien perjudicar la "imagen de las instituciones" o bien remover a los suyos del cargo obtenido, posición de poder que representa un fin en sí mismo y no un instrumento de servicio cívico. Allí donde existe acuerdo, tampoco hay intercambio de ideas: más que consensos alcanzados racionalmente, lo que el sistema liberal burgués capitalista genera son complicidades en aquello que corresponda a la unidad de intereses del estamento político entendido como un bloque frente al pueblo. “Acuerdo” es aquí el silencio de la &lt;em&gt;omertà&lt;/em&gt; mafiosa, que ocupa en ese caso el lugar del acto "parlamentario" básico: comunicarse con pretensiones de validez, razonar, fundamentar...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Esa misma mecánica derriba las barreras garantistas que separan el poder legislativo del poder ejecutivo: la burocracia de partido controla en la sombra el uno y el otro en beneficio de la oligarquía económica. Queda sólo, en apariencia, como último bastión de la razón, la aplicación imparcial de unas leyes que ya vienen condicionadas en su misma gestación y producción por los designios oligárquicos tanto en la acción como en la omisión, pero que, siendo públicas, deben evitar mostrarse descaradamente parciales. Por lo que respecta a la omisión, un simple ejemplo: no existe el delito de corrupción porque los políticos, por buenos motivos, se han guardado bien de tipificarlo. Dichas leyes ya manipuladas, en la medida en que sobre el papel han de cumplirse, representan también una amenaza, un mal menor pero nada desdeñable, para la deseada discrecionalidad de la oligarquía, de suerte que un poder judicial independiente constituye una institución que debe figurar en el frontispicio del Estado a efectos propagandísticos, pero que, al mismo tiempo, será convenientemente fagocitada desde su propio interior mediante una serie de prácticas micropolíticas de rango reglamentario y organizativo, casi invisibles para los legos, que reducen poco menos que a la nada la independencia de los jueces. Dichos imperativos inducen a la magistratura a ser dócil con el poder oligárquico que rige la promoción de las carreras profesionales y fuerzan a aquélla, en última instancia, a someterse al verdadero, gigantesco poder social, tan invisible como omnipresente, de la oligarquía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En primer lugar, la fiscalía, a través de la figura del fiscal general del estado, funciona como un mero peón del poder ejecutivo, es decir, del gobierno, e ignora todas las vulneraciones de la legalidad que quiera ignorar sin rendir cuentas ante nadie. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En segundo lugar, el consejo general del poder judicial, órgano disciplinario de la magistratura, viene nombrado a dedo por los partidos, de manera que, gracias a una ley de rango inferior a la constitución, es la oligarquía la que, cúpulas partidocráticas mediante, decide quiénes controlarán a los jueces y, con ello, controla a los jueces mismos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En tercer lugar, las sustituciones, interinidades y oportunos traslados, que sirven para apartar a un juez concreto de un caso concreto nombrando arbitrariamente a un sustituto, quien ya sabe, si es inteligente y “prometedor”, por qué está ahí y lo que se espera de él sin que nadie tenga que decírselo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En cuarto lugar, las segundas instancias judiciales, que son como embudos por donde pasan las causas espinosas para el poder y que se alimentan de unos pocos magistrados muy fáciles de controlar porque han ascendido en el escalafón corporativo precisamente a fuer de demostrar que son personas "de confianza" para los testaferros parlamentarios del gran capital. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En quinto lugar, las instituciones penitenciarias, nidos de corrupción y arbitrariedad que, en el peor de los casos, pueden conceder la libertad (tercer grado) de forma inmediata a aquél que haya sido, pese a todo, condenado por los tribunales, apelando a criterios técnicos de tratamiento e individualización de la pena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En sexto y último lugar, la institución del indulto, que legaliza la exoneración de quienquiera que el gobierno desee amparar o recompensar por sus servicios (en realidad: por su “leal” silencio). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Gracias a este auténtico dispositivo mafioso, la impunidad está servida para esos empleados y gestores públicos de la oligarquía económica que son los políticos profesionales. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Ciencia económica versus ideología bursátil&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La sociedad burguesa es economicista, de ahí que, por más que el colapso axiológico definitorio de su ser se difunda capilarmente a todas sus ramificaciones, quepa esperar que su contradicción principal se detecte en el seno de una determinada esfera de aquélla; bien entendido que la economía burguesa representa sólo una forma histórica concreta de economía, habiendo constancia, ocioso es decirlo, de otras formas de subsistencia material colectiva. En efecto, en todas las comunidades históricamente conocidas detectamos siempre la existencia de la función económica, esencial para la supervivencia del grupo, pero &lt;em&gt;característico de la economía burguesa es el mercantilismo o “comercialismo”, un sistema de relaciones humanas que involucra al todo social y culmina en la subordinación de la economía productiva a la finanza, es decir, a la usura.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Sólo después de que capitalismo financiero subyuga la economía en su totalidad, puede llegar esta economía ya pervertida a poner de rodillas las funciones política y cultural de la comunidad en su conjunto, instaurando las pautas mercantilistas como criterios últimos de conducta. La &lt;em&gt;Volksgemeinschaft&lt;/em&gt; (comunidad popular) se convierte así a la postre en mero sustrato humano de la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt;, es decir, de un entramado contractual formado por socios calculadores e interesados que intercambian mercancías y acumulan riqueza; a eso llaman ser una persona normal y no otro es el sentido de su vida, que convierte en “locos” a quienes no compartan el &lt;em&gt;common sense&lt;/em&gt;, léase: el ideario inglés del negocio. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El elemento o factor comunitario tradicional sobrevive, pero sometido al sistema de relaciones sociales capitalista, que lo consume poco a poco; el capital necesita, por ejemplo, familias con hijos para explotar en el trabajo e incluso valores “patrios” a fin de disponer de brazos entusiastas que empuñen los fusiles en guerras con fines crematísticos -por poner un ejemplo: la guerra de Iraq para controlar las reservas petrolíferas de Oriente Medio-, pero la comunidad tradicional ha sido instrumentalizada, doblegada, engañada, reducida a su mínima expresión y, con el liberalismo monopolista oligárquico tardío, mortalmente herida en sus índices de natalidad. De suerte que la sociedad burguesa misma, la cual no puede existir sin sustentarse en ese humus sociológico y hasta biológico de un fundamento comunitario, siembra el veneno de su propia extinción demográfica. Debe así, al fin, importar inmigrantes de otras comunidades menos aburguesadas para sustituir la mano de obra extinta que el capitalismo necesita y que una decadente &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; de consumistas ayunos de valores éticos ya sólo de forma muy deficitaria puede proporcionar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Sobre el fondo del conflicto sociedad-comunidad, este auténtico cuadro dramático de descomposición humana que se consuma en las grandes megalópolis mundiales, perfílanse los procesos contradictorios que, en los términos de la propia sociedad burguesa y en el interior de la misma, la conducen a la crisis, donde volvemos a observar una vez más&amp;nbsp;el choque&amp;nbsp;entre la exigencia de verdad, racionalidad y objetividad inherente a la propia economía productiva capitalista, por una parte, y los “intereses” de la oligarquía, del individuo burgués y del capital financiero como fenómeno en perpetua expansión cuantitativa, por otra. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Ya en las causas inmediatas que han desencadenado la crisis de 2008 podemos acreditar este cortocircuito sistémico: los “activos” tóxicos que han hecho quebrar a decenas de bancos y han puesto en peligro el sistema financiero global eran en realidad fraudes, mentiras y pseudo valores “podridos” que, en una maniobra constante de opacidad y ocultación de información empresarial veraz, es decir, de huída hacia adelante, habían pasado de una entidad bancaria a otra construyendo en el aire un castillo puramente ficticio de inversiones y beneficios sin consistencia técnica. Ahora bien, este fenómeno no es un caso extremo o una excepción dentro de la economía del dinero, sino que el ficcionalismo constituye la esencia misma del mundo inversor y de la llamada “magia de los mercados”, la cual se sustenta en una suerte de “optimismo” obligatorio y estructural -del que la sociedad norteamericana es quizá el ejemplo más caracterizado- que ha de garantizar la rentabilidad del capital, o sea, su progresión matemática infinita. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La crisis de 2008 representa así sólo un efecto de superficie, un síntoma, de una enfermedad crónica, incurable y terminal de la sociedad burguesa, a saber, la contradicción axiológica entre la “sociedad de producción”, regida por el valor trabajo y, por ende, por el imperativo de la verdad racional que hace posible la eficacia y la eficiencia laborales, y la “sociedad de consumo”, basada en la “felicidad”, léase: en la subordinación de cualquier principio racional a los intereses hedonistas, a los deseos, a las “esperanzas”, a las pulsiones del individuo liberado de todo deber moral o político intrínseco. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La “sociedad de consumo” secularizada necesita de la “sociedad de producción”, pero no a la inversa. La economía racional basada en el trabajo y en la acumulación de conocimiento científico y técnico es perfectamente pensable sin bienes de consumo hedonistas, pero la “sociedad de consumo” resulta en cambio inconcebible si no viene sustentada por la tecnología, por el trabajo y por el estrato sociológico comunitario que posibilita fácticamente su existencia material. Ahora bien, a medida que se desarrolla, la sociedad de consumo destruye sus propias condiciones productivas económicas de la misma manera que la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; en general aniquilaba los requisitos comunitarios basilares que configuraban su gratuita (y no calculada en los costes de producción) fuente nutricia (grupos primarios, naturaleza, mundo de la vida). Esta doble erosión, a la que hay que añadir siempre la destrucción de los ecosistemas y el agotamiento de unos recursos naturales finitos, desemboca en la crisis, cuyas motivaciones inmediatas pueden ser las que se han explicado en los periódicos y televisiones, pero las causas profundas de la cual siguen implosionando constantemente en los fundamentos del sistema capitalista global por mucho que nuestros gobernantes hablen ahora, con fines electoralistas que pronto serán olvidados, de tener más presente la ética en&amp;nbsp;el fétido universo profesional de Wall Street. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El meollo de la sociedad burguesa es así el mercado financiero: &lt;em&gt;su esencia consiste en la negación del trabajo.&lt;/em&gt; Un individuo o grupo dispone de dinero y, sin trabajar, aspira a que ese dinero se multiplique y crezca como si el dios judío hubiera intervenido milagrosamente en la tierra. Es la consumación religiosa del capitalismo burgués, cuya opción axiológica subordina la “sociedad de producción”, constituyendo en todo momento la clave de bóveda de la dominación simbólica y estructural de ésta a la “sociedad de consumo”. La utopía forma así parte del liberalismo tanto como del comunismo, aunque con una formulación institucional distinta. A pesar de que la “sociedad de consumo” depende objetivamente de la “sociedad de producción”, es aquélla la que, en efecto, totaliza en lo simbólico y, finalmente, institucionaliza el sentido del proyecto capitalista burgués (no confundir con el “capitalismo” a secas) en tanto que secularización de la religión judeocristiana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Técnicamente, estaríamos sólo ante la mera inversión del capital, cuestión aséptica que remite a uno de los tres famosos factores de producción, pero una crítica de la misma que se limite a la ideología liberal, quédase en la superficie de la sociedad burguesa tardía (oligárquica), en su economía política o, en otras palabras, en la explicación conceptual que esta sociedad da de sí misma. Desde el punto de vista sociológico, por el contrario, nos encontramos con cosas como la religión y la magia, que ya en el siglo XVIII se funden con la "ciencia" económica en un universo donde imperan las típicas personalidades burguesas tradicionales, obsesionadas con su salvación, la resurrección de la carne, el paraíso que esperaba a los ricos en el más allá y otros mitos que, según estableciera ya Max Weber en su día, interpretábanse como manifestación terrestre del designio soteriológico divino en la suerte que les había sido deparada por Yahvé. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El problema no es el capitalismo como concepto de racionalización económica, sino la burguesía en cuanto sistema de valores irracional. Una vez secularizada la religión, es decir, muerto el dios teológico en la creencia social, dichas estructuras objetivadas de sentido siguieron funcionando sordamente como mecanismo capaz de despertar el proceso psicológico de la esperanza del inversor y del consumidor, verdad oculta de la fenecida creencia religiosa. El secreto del dios judeocristiano, como Marx ya denunciara acertadamente, es lo que podríamos denominar el esperancismo institucionalizado de la &lt;em&gt;ideología bursátil&lt;/em&gt;, que pasamos a exponer de forma sintética.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La reflexividad que afecta a todos los fenómenos sociales alcanza en este punto su expresión más extrema y decisiva. Por reflexividad entendemos que, a diferencia de lo que sucede en el ámbito de las ciencias de la naturaleza, la concepción que los sujetos tengan de la sociedad modifica la realidad social independientemente de que dicha concepción sea verdadera o falsa. El motivo es que una teoría o idea social es ella misma un hecho social, hasta el punto de que en la sociedad pueden darse las denominadas profecías autocumplidas; por ejemplo, si Y es concebido por todos los que le envuelven como X, esta calificación afectará a Y por las reacciones que provocará en su entorno social, las cuales le habrán forzado a responder con determinadas pautas de conducta independientemente de que X sea o no un dato cierto. En los mercados financieros, la reflexividad no sólo es importante, sino esencial para los inversores. El éxito de la inversión de capital depende de la actuación de los otros inversores, es decir, &lt;em&gt;de lo que los otros inversores piensen sobre los restantes inversores&lt;/em&gt;, la coyuntura económica y social, la rentabilidad (un futurible) de los activos adquiridos, etcétera. Tanto es así que, por ejemplo, el FMI no puede hacer públicos ciertos informes sobre la situación económica de determinados países con el fin de no empeorar su situación. La información veraz es la clave de la inversión exitosa, por supuesto, pero sobre todo lo es su opacidad, siendo así que cuanto más se engañen los otros inversores, es decir, el resto respecto de uno, más ganará este inversor individual. Sin olvidar que hay una información implícita, constituyente de la institución bursátil como tal, que ha de ser necesariamente falsa, pues se alimenta de nociones de infinitud matemática que entran en conflicto directo con la noción básica de la economía política, a saber, la que nutre el concepto científico de escasez. Luego, si las instituciones deben mentir, incluso autorizar y justificar oficialmente la mentira en casos concretos, la ideología bursátil&lt;em&gt; miente siempre&lt;/em&gt;, representa algo así como la mentira institucionalizada, lo que no le impide ser al mismo tiempo el epicentro del desarrollismo capitalista financiero y, por ende, de la ciencia económica burguesa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El capital debe reinvertirse de forma constante y está estructuralmente vinculado a una actitud existencial “optimista” que ha de profetizar rendimientos, ergo: felicidades y bienestares que animen la “confianza del inversor”. Su tiempo es infinito, lineal, un sentido emanado directamente de la historia profética. Dicha cosmovisión, como la sonrisa plastificada y compulsiva del norteamericano medio en tanto que símbolo de la cobarde estupidez de la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt;, es totalmente impermeable a la realidad y sólo admite de forma coyuntural unos datos negativos que fuercen a la venta (a eso se le llama recoger beneficios), pero siempre bajo el horizonte doctrinal intangible del dogma de un “crecimiento económico” que no puede cesar, sean cuales fueren las condiciones objetivas, sin provocar una “crisis” sistémica. &lt;em&gt;Por ello cabe afirmar que, para detener el ciclo de la inversión y colapsar el sistema, bastaría con la verdad: la finitud de los recursos naturales, económicos y demográficos.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En suma, la conciencia de la escasez -desplegada a partir de un concepto ontológico de finitud- no sólo señala la dirección obligada de la crítica a sociedad burguesa, sino la única guía de toda revolución posible. La muerte es el emblema de la genuina revolución.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El capitalismo global puede seguir existiendo en la medida en que, en previsión de tal circunstancia, hace sus deberes de manipulación y confía en que la verdad, la objetividad y la racionalidad encarnadas por los trabajadores hayan sido ya compradas ("para eso te pago"), léase: sometidas de antemano, como pautas de conducta, a los intereses del capital. Hete aquí la tarea de los periodistas, de los intelectuales y de los políticos como testaferros de la oligarquía. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El trabajador, aunque sometido actualmente en su subjetividad, en calidad de consumidor, a las exigencias de la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt;, constituye la célula básica de la “sociedad de producción” y, en consecuencia, el depositario de sus valores en tanto que fundamento axiológico (subjetivo) a la par que institucional (objetivo) de la revolución socialista. &lt;em&gt;Dicha revolución, como veremos más abajo, no consiste en otra cosa que en llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica del trabajo, que es la lógica de la ciencia y, por ende, la lógica de la verdad, hasta el completo desmoronamiento de la sociedad burguesa.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El carácter constitutivo, esencial, de la negación de la realidad inherente al “esperancismo” bursátil y bancario manifiéstase, por otro lado, en el fenómeno de la volatilización del valor económico, que comienza con la fundación misma del capiatlismo&amp;nbsp;en tanto que&amp;nbsp;organización social&amp;nbsp;basada en el societario “valor de cambio” por oposición al comunitario “valor de uso”. El dinero es un trozo de papel que representa un valor abstracto universalmente intercambiable, pero en la medida en que tal objeto pueda ser fabricado a placer en prensas como una mercancía más, existirá siempre en la &lt;em&gt;society&lt;/em&gt; un desfase entre el papel emitido y la “realidad económica”, que se va reajustando mediante la inflación y la deflación, pero que como tal no desaparece jamás y posibilita en los resquicios (sólo detectables mediante la información privilegiada, o sea, ocultada, ergo, mentira mediante) los “grandes negocios” a la sombra de la política. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Una vez abandonado el patrón oro, que anclaba el valor de cambio en un objeto físico determinado ajeno a decisiones interesadas, una moneda, el dólar, es decir, un mero documento mercantil, operó por un tiempo como ancla del resto de los "papeles". Pero el proceso de volatilización no terminó aquí: las tarjetas de crédito, los bonos, las acciones, los fondos de pensiones, los títulos de toda suerte, devinieron activos de tercer grado que representan valores de cambio compensables en títulos monetarios. Los "valores" se han convertido así en esos hechos puramente simbólicos que configuran la famosa burbuja financiera en tanto que mero globo repleto de sueños metafísicos. Cuelgan del hilo de creencias, confianzas, fiabilidades y suministros más o menos sesgados de (des)información financiera. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La realidad queda lejos, pero tarde o temprano hará acto de presencia. Cuando eso ocurra, se puede vender antes de que la desagradable visita se haga pública (esto fue precisamente lo que hizo Jordi Pujol con sus activos podridos en Banca Catalana, empresa que él mismo había llevado a la quiebra), pero, aunque algunos tramposos salven la piel, los sucesivos engaños acumulados a escala social y luego mundial conducen siempre al callejón sin salida del crack general, o sea, a la crisis. Alguien tiene que pagar el precio de las fantasías ficcionalistas: los trabajadores, el pueblo, es decir, las terminales del proceso económico que marcan la frontera entre la “magia” inversora y la realidad social. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En justa correspondencia, desde el punto de vista subjetivo la “sociedad de consumo” no compra para satisfacer necesidades adheridas a un valor de uso, sino para ostentar el signo del valor volatilizado en forma de marcas, enseñas de estatus social visible que a su vez exprésase en la cadena numérica de una cuenta bancaria o en un título (activo) que remite a papel y más papel... El rango o categoría de la persona significa la fuente de "posibilidades infinitas", mera negación del límite, es decir, de la muerte del “sujeto constituyente”. El capitalismo representa en última instancia una pseudo vivencia de lo divino que trafica con la esperanza entendida como obstrucción permanente de la autoconciencia finita. El oligarca, el “rico”, ha adquirido, gracias a los "títulos" de capital, la disposición subjetiva de una inmunidad existencial, léase: aquello que antaño se denominó la gracia. Podemos observar, por tanto, la relación entre la naturaleza puramente ideológica del funcionamiento bursátil, bancario e inversor, y el ficcionalismo de unos "valores" que representan posibilidades o expectativas de pago en otros títulos, o sea, posibilidades de más posibilidades, como una nube de gas interpuesta entre el sujeto y la verdad, donde se excluye, precisamente, la posibilidad de la imposibilidad última, esencial: la escasez del tiempo. En su lugar, el tiempo existencial “de uso”, la posibilidad experimentada, se ha matematizado como tiempo “de cambio” infinito; el dinero objetiva la adquisición de posibilidades abstractas, succión de tiempo suplementario de vida (servicios de otros) vivenciado subjetivamente como seguridad, tranquilidad, bienestar, importancia, superioridad personal, poder, distinción... Un mecanismo que guarda muchas analogías con la drogodependencia, porque &lt;em&gt;la acumulación no concluye nunca y el tiempo marcha ontológicamente en dirección contraria al vector optimizante del fetiche monetario. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El dinero simboliza en suma tiempo condensado con el que se puede comerciar y que, por ende, cabe acumular. Y tiempo, o sea vida, robada a otros, es lo que acapara la oligarquía, si es que tiempo somos, como Heidegger ya viera. La burbuja financiera se nutre así de puro aire, es decir, de una mentira que es creída socialmente: todo va bien y donde hoy tenemos a, mañana tendremos a+1, pasado mañana a+2, y así indefinidamente: hete aquí el “progreso” capitalista. Estamos ante una "religión" o, mejor dicho, según afirmara Marx, ante el batiente corazón económico de la doctrina judaica que el cristianismo occidental abrigaba secretamente en su interior. No obstante, en uno u otro momento, dicha burbuja tiene que topar, conviene insistir en ello, con la irreductibilidad de la escasez, concepto básico de la economía crítica, y estallar en forma de “crisis económica”. Mas no se trata de un problema coyuntural de la sociedad burguesa, sino de su esencia, que ha de devastar el planeta en un plazo ya relativamente breve si no se organiza frente a ella una respuesta política y cultural de grandes dimensiones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La última y fundamental consecuencia en la contradicción principal y central de la sociedad burguesa es así, en definitiva, &lt;em&gt;la imposibilidad y el fraude de la ciencia económica liberal&lt;/em&gt;. En efecto, en la ciencia económica convergen los imperativos de veracidad y objetividad, por un lado, y los intereses del capital sustanciados en la financiación de las instituciones donde debe desarrollarse la actividad científica. Si la economía productiva ha sido absorbida y subordinada por el usurero, es decir, por el capital financiero y el mercado de inversiones, ello no ocurre casualmente. Antes, el usurero ha tenido que “comprar” al científico. Y, en primer lugar, al economista teórico, cuya pauta trabajo eficiente comportaría &lt;em&gt;de iure&lt;/em&gt; el imperativo de objetivar la verdad del usurero, del inversor, del capitalista. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;No hay corrección posible dentro del marco de la ideología liberal porque el pensamiento ha sido doblegado de antemano en el corazón mismo de la fragua económica burguesa. Ésta es la premisa del capitalismo burgués: para un periodista, un profesor, un funcionario, un político, etcétera, la verdad debe quedar siempre supeditada a los “intereses”, ya se sabe cuáles. Se le pide a uno que mienta para tomar nota de&amp;nbsp;enqué medida&amp;nbsp;está o no dispuesto a mentir y determinar de esta suerte si&amp;nbsp;se trata de&amp;nbsp;una persona &lt;em&gt;de confianza&lt;/em&gt; (=dispuesta a mentir). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El sistema capitalista, que tiende como es sabido a la concentración, necesita producir en masa y dicho imperativo implica ingentes y casi astronómicas cantidades de capital para ganar competitividad y mantener la tasa de beneficios de la piara financiera, y ello depende a su vez de los necesarios apoyos políticos, los cuales remiten en último término a elementos discursivos (“científicos”), pues en realidad los individuos reales no importan frente al sujeto abstracto del capital (=Yahvé) que los utiliza a todos. Las empresas multinacionales son monstruos burocráticos -con sus departamentos de investigación anexos- y nunca hubo inconsistencia en la afirmación de que la burguesía financiera occidental y la burocracia totalitaria soviética representaban lo mismo, aunque quedara por explicar, con los instrumentos conceptuales de la crítica, en qué consistía tal identidad: &lt;em&gt;dichas empresas son ya estados económicos más poderosos que los propios estados políticos y su personal directivo está formado por gestores y funcionarios (tecnostructura), no necesariamente por propietarios&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El sistema capitalista pare al burócrata desde el seno de su propia dinámica interna de acumulación. Se trata de una cuestión de volúmenes y organización, no de diferencia cualitativa entre capitalismo burgués y comunismo marxista. Inevitablemente, el capitalismo burgués, como el comunismo marxista a su manera, tenía que desembocar en la irracionalidad del mercado de títulos ficticios (títulos de los títulos, títulos por excelencia: mentiras puras en que culmina la mendacidad como forma de vida) y en el idiotismo desarrollista, pero también en un universo neofeudal de empresas cuyas dimensiones superan las de países enteros; aquéllas desbordan el poder político del estado como último reducto de una posible &lt;em&gt;racionalidad sustancial con pretensiones reguladoras&lt;/em&gt; que debería tener su expresión en la &lt;em&gt;ciencia económica&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Las universidades burguesas no pueden, empero, resistirse a este influjo. No hay nada que un científico individual o un grupo de científicos pueda hacer al respecto. Ahora bien, la ciencia se basa precisamente en la crítica de la ideología y en la apelación a la realidad, a la verdad, es decir, en aquello que la alta finanza y la burocracia del “bienestar” tienen que negar para seguir existiendo en cuanto &lt;em&gt;modus vivendi&lt;/em&gt; donde la “magia inversora” hace que el dinero “crezca” como por arte de alquimia. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La crítica de la economía política es el núcleo de la crítica del liberalismo, la ideología burguesa dominante una vez el derrumbe económico del sistema ficcional comunista ha sido certificado y, tras él, el de la socialdemocracia (parásito fiscal del capitalismo), en una cadena de quiebras doctrinales que sólo con el colapso definitivo del neoliberalismo angloamericano alcanzará su final lógico. Pero dicha crítica no puede omitir los valores y la pregunta por el valor verdad, siendo así que el ficcionalismo financiero -negación de toda veracidad en el fuero interno de las personas y de las instituciones- constituye su auténtico motor, aunque se trate aparentemente de una mera “idea”. Dicha crítica habrá de realizarse, por tanto, de manera forzosa, fuera de las facultades de economía, quizá en las de filosofía, cada vez más abandonadas y empobrecidas, en cualquier caso bien lejos de los enclaves donde la oligarquía transnacional se ha asegurado de antemano el beneplácito institucional y la legitimación teórica. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El ficcionalismo, configuración metafísica moderna de una originaria &lt;em&gt;torsión antropológica de la verdad&lt;/em&gt;, el llamado “humanismo cristiano” (y, en última instancia, el platonismo), se ha objetivado en forma de capital que, como el famoso “mundo de las ideas” paralelo de Platón, no es “nada” (una mera cadena numérica en el ordenador bancario central de un paraíso fiscal) pero que al fin lo es todo, pues la sociedad y la historia giran en torno a ella, como Egipto entero giraba y se extenuaba, hasta caer exangüe, en torno a una ilusión objetivada en la pirámide vacía, tumba del faraón-dios presuntamente inmortal. Magia financiera y magia pseudo revolucionaria de la izquierda internacionalista -como veremos más abajo- expresan dos formas del profetismo judío y del platonismo, las cuales convergen en el cristianismo, engendrando en su interior y evacuando de él a la postre la modernidad burguesa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Tales “valores” son ya, a la par, valores en el sentido filosófico y valores en el sentido económico, pues la sociedad burguesa los ha fundido en un fenómeno social institucionalizado, o sea objetivado, que, como el &lt;em&gt;Geist&lt;/em&gt; hegeliano nos enseñaba, trasciende el idealismo y el materialismo metafísicos: la “realidad” social de la ficción creída, “real” como la religión monoteísta en tanto que ilusión aceptada por todos, léase: la institución bursátil y el “mercado financiero”, la banca. La crítica de los valores, la nietzscheana “transvaloración de todos los valores” sólo puede operar, consecuentemente, desde el valor verdad como deconstrucción de ese esperancismo ficcionalista secularizado en forma de “sociedad de consumo”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Quienes omiten dichos aspectos de la crítica, apelan, lo sepan o no, a una fundamentación preliberal de la sociedad burguesa, la cual no podrá hacer otra cosa que dar un paso atrás, de carácter conservador, hacia una etapa ya superada de dicha sociedad, la etapa keynesiana, congelada artificialmente mediante un cinturón de protección étnica, u otra todavía anterior, de tipo neocolonial, con la añadidura de una recuperación de las herrumbrosas falacias religiosas y hasta místicas que la acunaron, es decir, la desecularización galopante; ésta ya se detecta de forma alarmante en los Estados Unidos y quiere, como no podía ser menos, infectar también Europa. Veámoslo brevemente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La contradicción cultural o la desecularización de occidente&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Hasta aquí hemos contemplado de forma panorámica las contradicciones de la sociedad burguesa en los planos político y económico. Nos queda por ver su contradicción básica en el plano cultural. No nos extenderemos mucho sobre el tema, que merece un tratamiento singular habida cuenta de que, como hemos venido sosteniendo, la sociedad burguesa no ha ido nunca más allá de la secularización de la religión judeocristiana y, por ende, de un fenómeno cultural que contamina la política en forma de maquiavelismo, desembocando finalmente en el envenenamiento esperancista de toda la sociedad, crisol del cálculo económico financiero y estratégico político (la famosa racionalidad instrumental o de los medios, por oposición a la racionalidad sustancial o de los medios &lt;em&gt;y de los fines&lt;/em&gt;). Pero lo que sí conviene subrayar es la conexión entre el proceso de desecularización al que acabamos de hacer referencia y la bancarrota de un proyecto de bienestar que ha quebrado ya y no puede sostenerse más que en la propaganda. Con ello, el burgués recupera el consuelo fideísta que antaño había "modernizado" con la soberbia voluntad de construir el “reino de Dios” en la tierra. En efecto, el liberalismo nunca quiso dar el paso definitivo -la ruptura del cordón umbilical religioso- que debía conducir a la construcción de una sociedad basada en la razón. Como veremos, &lt;em&gt;incluso los comunismos ateos inspirados por Marx jamás renunciaron a los valores fundamentales del judeocristianismo. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La burguesía se ha hecho en ocasiones atea, pero sólo para afirmar idénticos valores despojados de la cáscara teológica. En último extremo, una sorda hostilidad hacia el mensaje de la ciencia unía a unos y otros, es decir, a ateos progresistas y creyentes liberales. En la cultura liberal progresista y hasta en el anarquismo se detecta ese miedo a la racionalización total que pondría en cuestión las tradiciones hedonistas aseguradoras de la vida del burgués opulento, significados axiológicos que también valen para la&amp;nbsp;&lt;em&gt;canaille &lt;/em&gt;marginal. El “yo puro”, como expresión de la figura del individuo burgués arrancado de sus raíces empíricas, no ha existido nunca. De lo que se arranca es de sus &lt;em&gt;raíces fáctico-trascendentales&lt;/em&gt;, pero esto es harina de otro costal. Véase lo que opina un doctrinario liberal de primera magnitud sobre el tema de la igualdad: "&lt;em&gt;no existe esa supuesta igualdad entre los hombres, por el simple hecho de que no nos paren así nuestras madres. Los humanos, en realidad, somos tremendamente disímiles. Hermanos, incluso, se diferencian por sus atributos físicos y mentales. La Naturaleza jamás se repite; nunca produce en serie. Cada uno de nosotros, desde que nacemos llevamos grabada la impronta de lo individual, de lo único, de lo singular"&lt;/em&gt; (Ludwig von Mises, Liberalismo, 1927). El burgués ha permanecido aferrado a unas creencias y pautas de actuación que son las que operan como fundamento de la sociedad de consumo en cuanto “secularización” keynesiana del “reino de Dios”. El fracaso de dicho proyecto va acompañado de una expresa recuperación de los valores religiosos teológicos, es decir, de una desecularización y de un &lt;em&gt;retorno a los conflictos de tipo vergonzosamente confesional.&lt;/em&gt; No otros son los que en estos momentos dominan la agenda de la política internacional y que en el futuro no harán sino monopolizarla por completo. Todo ello a menos que Europa recupere su otra tradición, de procedencia griega -Atenas frente a Jerusalén- y dé el paso decisivo hacia la &lt;em&gt;racionalización existencial radical.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En una sociedad basada en la ciencia, la racionalización consumada sólo puede consistir en un afloramiento cultural de sus auténticas raíces, aquéllas que, como Heidegger vio con claridad, se remontan a la Hélade y nos remiten al problema de la verdad, a la “veracidad” como forma de vida; en definitiva, a la filosofía. La sociedad burguesa, en todos los ámbitos institucionales públicos, apela a la razón, la verdad objetiva, la eficacia, etcétera, mientras abandona los ámbitos privados o civiles al irracionalismo del consumo, de la “felicidad” y de lo lúdico. Pero la incapacidad de llevar el imperativo de racionalidad hasta sus últimas consecuencias se traduce en una concepción no crítica de la propia razón que, en última instancia, disuélvela en los "intereses pulsionales" del sujeto, motores del mercado. La racionalidad instrumental fija técnica y objetivamente los medios para alcanzar los fines, pero cede la determinación de éstos al deseo, al consumo, a la voluntad inversora sedienta de beneficios, a la voluntad de poder político y dominación, etcétera; en suma, a la felicidad del individuo, pues tan "feliz" es el tirano como el drogadicto o el creyente místico. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;La supuesta verdad “objetiva” (instrumental) en tanto que mero reaseguramiento ansiolítico del sujeto debe interpretarse, consecuentemente, en términos de una eficacia que quiere los medios pero que se afirma en la intangibilidad de ese mismo “sujeto constituyente” cuyo estatus ontológico permanece indefinido e introduce los fines bajo mano, de contrabando. En cualquier caso, es todo lo que se quiera menos un “yo puro”; es quizá el yo más impuro posible, porque el deseo que lo condensa como cosa, como "individuo" inmerso en el mercado, expresa el sentido de la opacidad misma y la visceral negación de toda pureza racional, es decir, de toda verdad imperativa y vinculante &lt;em&gt;aceptada sin condiciones previas&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En este punto, la cultura occidental se ha colapsado y no debe sorprender que retroceda hacia estadios aparentemente ya superados de su desarrollo, como el que expresa el conflicto religioso fanático, la autoinmolación suicida y asesina en nombre de dios, el rechazo de la libertad de pensamiento e investigación... Debe elegir y opta por traicionar la verdad. El terrorista suicida no cree que vaya a morir, es decir, como el ciudadano consumista occidental, vive en la ficción. Pero existe una ficción secular de no menor infamia que la religiosa. Nuestra ficción de europeos consumistas descreídos no es mejor que la del talibán, no sólo porque los muertos por accidente de tráfico superen los de todas las guerras del siglo veinte, sino porque en occidente, territorio de la libertad, también existen dogmas protegidos por la ley que imponen compulsivamente la repugnante ideología del “bienestar”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En efecto, el retorno del obscurantismo no se presenta sólo en forma de involución integrista religiosa de carácter rupturista frente a los regímenes de cuño oligárquico-liberal, fenómeno bien patente en los países árabes, sino que manifiéstase, de manera germinal, en otros fenómenos alarmantes intrínsecamente vinculados al colapso cívico interno de la civilización occidental. Estos hechos, que no podemos ignorar, pues son tan graves como la actual reabsorción oligárquica del sistema liberal, el progresivo desmantelamiento del estado social o la devastación galopante del ecosistema, atentan contra la libertad de opinión, pensamiento y expresión de los ciudadanos, y se han traducido en una creciente legislación represiva en perjuicio de aquéllos que niegan la versión oficial instituida sobre la historia reciente de Europa. Porque si lo que hemos dicho hasta aquí tiene algún sentido, parece evidente que la oligarquía no podrá jamás permitir que sea el criterio de verdad, y no los intereses oligárquicos, el que determine algo tan importante para su discurso autolegitimador como el contenido de una narración en la cual la faraónica oligarquía explica a las masas sus legendarios orígenes históricos en términos de lucha contra el mal absoluto, es decir, contra el &lt;em&gt;infierno&lt;/em&gt; secularizado identificado con el “fascismo y el Holocausto” (inversión o negación del &lt;em&gt;paraíso&lt;/em&gt; secularizado que la propia oligarquía mágicamente encarnaría). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Aquí conviene juzgar por qué los crímenes del fascismo, hechos que deberían ser abordados desde una perspectiva histórica científica (la única perspectiva que puede evitar que se repitan), han acabado por convertirse en auténticos mitos de carácter&amp;nbsp;laico cuyo cuestionamiento, tenga o no fundamento racional, es brutalmente perseguido desde todas las instituciones. En tanto que el fascismo represente o simbolice el mal absoluto, aquello que de ninguna de las maneras puede ser tolerado, todo lo demás aparece como un mal menor que debemos aceptar con resignación. En consecuencia, visto que&amp;nbsp;la alternativa a la corrupción es el “mal radical”, el “infierno en la tierra”, el “fascismo”, debemos permitir que nuestros salvadores saqueen el erario público o emprendan guerras de conquista como si la cosa careciera de importancia. El régimen no puede ofrecer nada valioso capaz de legitimarlo positivamente y está, por este motivo, obligado a justificarse en negativo. Desacreditada la religión como fuente de autoridad, la legitimidad sólo puede proceder de la historia. La gestión minuciosa del relato histórico, por tanto, es decisiva para empuñar el control mismo del poder, siendo así que un poder ayuno de legitimidad está condenado, ya a hundirse por su propio peso, ya a embarcarse en una violencia sin límites que, en el fondo, entrañaría un designio suicida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Ahora bien, aunque no se hubieran falseado los hechos, como poco se ha manipulado su significado al convertirlos en elementos simbólicos y representativos de un mal que justifica o relativiza los crímenes y tropelías propias transmutándolas en males menores que debemos soportar si queremos evitar ese infierno que nos aguarda en un “más allá histórico” de ciencia-ficción (por oposición a un paraíso no menos ficticio). En este mismo sentido, se puede afirmar que, a despecho del relato histórico oficial impuesto, como decimos, por ley, la realidad es bien otra: &lt;em&gt;la oligarquía transnacional agrupa a los mayores asesinos de la historia, a sus cómplices y a todos aquéllos que, por activa o por pasiva, han sostenido el mencionado dispositivo de dominación pública impuesto en occidente después de la Segunda Guerra Mundial&lt;/em&gt;. Esta afirmación no comporta negar, ni mucho menos, los crímenes del fascismo, que son muchos y graves, sino únicamente denunciar una manipulación que constituye un auténtico insulto a la cultura ilustrada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #ea9999; font-size: large;"&gt;Izquierda burguesa e izquierda nacional&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #ea9999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #ea9999;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La temática de la izquierda nacional desborda una mera crítica a la actual política de inmigración que sólo pretendiera apuntalar el denominado “estado de bienestar” socialdemócrata en bancarrota convirtiendo a los inmigrantes en chivos expiatorios de los empleados autóctonos arruinados. Abandonamos esta inmunda tarea demagógica a la extrema derecha que pretende pescar actualmente en el río revuelto de la crisis económica. Por su parte, la izquierda nacional de los trabajadores aspira a instituir una alternativa de valores a la sociedad de consumo burguesa; de ahí su hostilidad a la globalización, un fenómeno que no se limita a la esfera económica y del que la política de “libre” circulación de mano de obra, verdadero desencadenante de la inmigración masiva y descontrolada, es sólo una consecuencia, aunque de enorme calibre. No se puede pretender, desde la izquierda, abandonar a su suerte a los trabajadores de la nación tildando de racismo y xenofobia la defensa de las legítimas reivindicaciones populares, pero tampoco cabe cuestionar este comercio con la “fuerza de trabajo” y el fomento del multiculturalismo, para luego dejar todo lo demás tal como estaba antes de la llegada de los inmigrantes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Por otro lado, si se trata de amparar alguna identidad, habrá que ver de qué identidad estamos hablando, porque, para escándalo de los identitarios etnicistas y religiosos de derecha, la única identidad defendible desde la izquierda es la europea entendida como “cultura de la racionalidad” que hace posible el socialismo; el cual, por cierto, y ahora para escándalo de los izquierdistas internacionalistas, se ha dado en occidente, pero jamás &lt;em&gt;motu proprio&lt;/em&gt; en otras civilizaciones. En este sentido, &lt;em&gt;toda izquierda legítima sería nacional, lo sepa o no, lo quiera o no, porque sólo en un determinado marco histórico y cultural surgiría la posibilidad misma del izquierdismo en cuanto proceso de ruptura política enderezada a una creciente racionalización social. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Ahora bien, dicha transformación no culmina en “paraíso” alguno, pues, en primer lugar, trátase de un proceso sin término: el imperativo de racionalidad constituye una idea reguladora que no se confunde con la concepción religiosa secularizada de un “reino de Dios” en la tierra. Tanta sangre se ha cobrado este delirio profético bajo las dictaduras comunistas, que la izquierda nacional de los trabajadores no puede sino arrojarlo al “basurero de la historia”. En efecto, el comunismo, a causa de sus crímenes, es irrecuperable, al igual que el fascismo. No hay, por tanto, acuerdo posible con los marxistas-leninistas ortodoxos, creyentes, en definitiva, de una mera fe. La razón genera el concepto de una &lt;em&gt;crítica filosófica&lt;/em&gt; (históricamente, griega), pero en dicha noción ya está incluido el rechazo por principio de todo lo relacionado con una &lt;em&gt;utopía profética &lt;/em&gt;(históricamente, hebrea). &lt;em&gt;La mezcolanza interesada entre uno y otro sentido de “progreso” -el utópico-profético y el crítico-racional- es la causa de todos los desastres de la izquierda y, por ende, del colapso axiológico de la civilización occidental.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Un socialismo auténtico jamás “prometerá” la “felicidad del mayor número” o el “paraíso social”, epítome de la demagogia de los charlatanes de feria políticos (herederos aquí de los sacerdotes), sino que se "comprometerá" a instituir la genuina isonomía helénica, es decir, la posibilidad igualitaria, para todos los ciudadanos, sin excepción, de acceder a la autonomía ética racional, la cultura superior y el conocimiento científico en un contexto social de libertad y de diálogo fundamentado (con pretensiones de validez) en la asamblea de ciudadanos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La izquierda nacional de los trabajadores inspírase así en el ideal democrático de la polis ateniense, no en el ideal teológico judío (y cristiano o musulmán) que se arrodilla, postrada la testa, ante los santos lugares de Jerusalén. Proponemos, en suma, una ruptura radical con respecto al pasado; tan profunda, que debe devolvernos desde el punto de vista ontológico al inicio de la civilización occidental (Heidegger) y permitirnos rectificar en su raíz el camino torcido emprendido por Platón. Frente al comunismo, el anarquismo, la socialdemocracia o el liberalismo, el tipo de comunidad popular orgánica que la izquierda nacional promueve es la derivada del ser (no del poseer), y se concreta en el precepto de dignidad de la persona, del ciudadano y del trabajador, por este orden, con &lt;em&gt;la verdad racional como valor supremo. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La vinculación de los bienes materiales de consumo con signos de estatus, superioridad humana y jerarquía social no es un hecho incuestionable, sino el resultado de determinados procesos de socialización típicamente burgueses; como tal, dicha “asociación mental” (riqueza=valor humano) existe sólo de hecho, pero puede ser suprimida por la educación obligatoria de un estado democrático y nacional que inculque valores éticos de sinceridad, objetividad y veracidad, los cuales entrañan a su vez la práctica de la comunicación lógicamente argumentada y del conocimiento científico. Así, de la misma manera que en las sociedades actuales el dogma nefasto de la adquisición egolátrica, fruto del “individualismo posesivo”, no deja de promoverse e incrustarse en la mente de los niños, y luego de los “consumidores”, a base de machacona publicidad comercial, cabe entender que &lt;em&gt;otra “forma de vida” es posible sin apelar utopías proféticas pseudo religiosas de felicidad colectiva opulenta y hasta mística&amp;nbsp;incompatibles con el concepto de&amp;nbsp;la ciencia o el pensamiento racional&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;No ha existido, empero, una izquierda fundamentada en el contenido ético de la verdad. Toda izquierda, hasta el día de hoy, ha sido materialista y así lo ha reconocido con desafiante desparpajo. Que semejante izquierda se haya corrompido una vez conquistado el poder no debe extrañar: &lt;em&gt;la traición al pueblo, el fraude y la impostura estaban inscritos implícitamente en sus valores hedonistas desde el principio&lt;/em&gt;. No era, pues, razonable esperar otra cosa. Ésta es la izquierda burguesa en un sentido genérico, a la que ya nos hemos referido más arriba al caracterizar a la burguesía y derivar de ella el liberalismo (no a la inversa), primeras formas históricas de la izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;En los tiempos de la Revolución Francesa (1789), la palabra “izquierda” mienta la burguesía y el capitalismo mercantil, es decir, el “progreso” que permitirá dejar atrás la desacreditada Edad Media. El vocablo “derecha”, por su parte, apunta en la dirección diametralmente contraria: el Antiguo Régimen, el legitimismo monárquico, el integrismo religioso y el dominio parasitario de la aristocracia terrateniente. Sólo cuando la burguesía conquiste definitivamente el poder social brotará el sentido contemporáneo de la palabra "izquierda". Liquidado el Antiguo Régimen y el sistema feudal por las imparables transformaciones históricas emanadas de la Revolución Industrial, la Revolución Científica y la Revolución Democrática, el capitalismo ocupa, en efecto, el espacio “conservador de lo existente” a la sazón, o sea, la derecha. Sólo entonces, desbordando el liberalismo democrático jacobino, se desarrollará un nuevo sentido del término “izquierdismo”, cuya temática central es el socialismo en tanto que &lt;em&gt;alternativa a la sociedad burguesa capitalista en su conjunto. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;En el seno de esa misma noción difusa, y durante la transición de la Segunda a la Tercera Internacional, se distinguirá una izquierda reformista democrática frente a una izquierda radical revolucionaria (comunista o anarquista). En el presente apartado, &lt;em&gt;el término izquierda burguesa se refiere a la izquierda reformista cuyo doctrinario fundacional fue el marxista “revisionista” Eduard Bernstein&lt;/em&gt;. Por izquierda burguesa contemporánea entendemos pues, en sentido estricto, aquélla ideología y práctica políticas de carácter socialdemócrata (luego, en el postmarxismo, "socioliberal") que, habiendo aceptado los supuestos axiológicos hedonistas y eudemonistas de la doctrina liberal, así como sus instituciones políticas y económicas, se limita a gestionar la administración estadual desde supuestas “sensibilidades sociales” que la derecha conservadora presuntamente no respetaría. La socialdemocracia hizo suyos, a principios del siglo XX, no ya sólo los valores burgueses, sino incluso las pautas de conducta privadas de la burguesía, e intentó aburguesar al proletariado, como ya Georges Sorel denunciara en su día. No en vano, de la crítica soreliana surgió el primer fascismo (1919), claramente de izquierdas, aunque prontamente derechizado y, por ende, cristianizado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Desde el punto de vista cultural la izquierda burguesa radicalizó dichos supuestos axiológicos hacia posturas estéticas opuestas a la moral victoriana, más restrictiva dentro del marco general de un eudemonismo del bienestar “espiritual”, vinculándose a la masonería, al judaísmo y al anticlericalismo, pero sin abandonar nunca el universo psicológico burgués de los “placeres”, el británico &lt;em&gt;comfort&lt;/em&gt; y la “búsqueda de la felicidad” que América había fijado por primera vez legalmente como derecho individual en su declaración de independencia (1776). La naturaleza misma de la masonería y otras sociedades secretas refleja la traición a la racionalidad ilustrada en que consistirá la fracasada modernidad, entonces naciente: "&lt;em&gt;los discursos de la razón y de la sinrazón, ilustrado e iluminista, no se ensañan ineluctablemente uno con otro, sino que una Ilustración insatisfecha, fría y abstracta, está tentada a explorar otras vías consoladoras y redentoras. Desde tiempos remotos se ha ido enhebrando una relación de ósmosis entre aritmosofía y aritmética, alquimia y química, astrología y astronomía, magia y medicina. Los cánones de la nueva ciencia no bastan, así como tampoco los de la nueva política, para colmar el anhelo fáustico de una vida plena, intelectual y emocionalmente, una sed infinita y de infinito&lt;/em&gt;" (Faustino Oncina, Filosofía de la masonería, 1997). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Las raíces mágicas de la ideología bursátil no se resuelven en una metáfora o un recurso retórico. La razón, cuya expresión en estado puro es insoportable para estos cristianos secularizados que nutren la izquierda&lt;em&gt;, será así prostituida a la sinrazón y a las necesidades humanas de "infinito".&lt;/em&gt; La ciencia económica burguesa, en sus versiones liberal o social, será a la ciencia económica socialista auténtica lo que la magia a la medicina o la alquimia a la química. Una ciencia que está por construir y que, como viera Marx, constituye uno de los pilares del socialismo. Pero ni siquiera Marx pudo liberarse del influjo del irracionalismo y de la compulsión a introducir por la puerta falsa en la filosofía de la historia las narraciones proféticas del judaísmo (bien patentes, por lo demás, en sus predicciones pseudo científicas sobre la evolución futura del capitalismo). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;De forma habitual, la izquierda burguesa opera mediante políticas fiscales redistributivas, unos fondos públicos que, en la actualidad, además de retribuir con generosidad -y hasta la indecencia- a los propios políticos profesionales, utilízanse mayormente para financiar la entrada de mano de obra barata inmigrante en provecho del capital, reflotar bancos filo-oligárquicos (los desleales son intervenidos, véase el caso de Mario Conde) o contratar y sacar de apuros a empresas del propio entorno político-mafioso. El laborismo británico es el modelo de todas las izquierdas burguesas antes y después incluso que la socialdemocracia "prusiana", harto más socialista que el pseudo socialismo inglés ("fabianos"). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La revolución fracasó, empero, en Alemania y, a pesar de los esfuerzos aislados de los nacional-bolcheviques, no pudo nunca&amp;nbsp;anularse el divorcio simbólico entre el imperativo nacional y el internacionalismo burgués, antesala de la globalización. El resultado fue el nazismo (1933), un nacional-socialismo cuya derechización, que toma como modelo la precedente y escandalosa del fascismo italiano (1922), en lugar de solucionar el problema, lo empeora reduciendo el socialismo a puro nacionalismo. Con ello, Alemania juega sus cartas contra el resto de Europa y, a la postre, contra la humanidad toda. Mas su inevitable derrota arrastrará el ideario ilustrado kantiano-prusiano, que no era racista. Prusia desaparecerá literalmente del mapa en el mismo momento en que se funda Israel sobre cimientos sionistas, es decir, racistas. La sociedad de consumo edificada a partir de la posguerra será así obra del laborismo inglés y de la socialdemocracia alemana, ya definitivamente “fabianizada”. Vendrán a continuación los tiempos dorados del keynesianismo, cúspide de la “felicidad” obrera europea, con una factura de 50 millones de muertos por inanición cada tres años en el Tercer Mundo. Pero tras la caída del muro de Berlín (1989), si no antes, una camarilla endogámica de burgueses anglófilos&amp;nbsp;advenedizos pudo abandonar expresamente lo que quedaba del marxismo revolucionario incluso en sus versiones bernsteinianas revisadas y explotar, siempre en provecho de un &lt;em&gt;sector concreto de la burguesía&lt;/em&gt; (masón y filosionista), los símbolos del sindicalismo y del viejo obrerismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Este tipo de “izquierda” burguesa &lt;em&gt;post-socialdemócrata&lt;/em&gt; o "socioliberal" es casi todo lo que queda en Europa del proyecto "socialista", abstracción hecha de los obsoletos grupúsculos sectarios anarquistas y comunistas. Las redes antiglobalización carecen de caracterización ideológica, aunque más parecen empapadas de un difuso aroma liberal-libertario que de&amp;nbsp;núcleo comunitario en el sentido fuerte de la palabra. Pues a medida que la esclerosis del marxismo revisionista convertía en papel mojado la presunta “transición democrática al socialismo autogestionario”, la diferencia entre la derecha y la izquierda burguesas se iba reduciendo también a cero. La izquierda burguesa, siguiendo el ejemplo de los comunistas, y precisamente en nombre de dichos emblemas “sociales” que todo lo legitimaran en su día, se permitía así actuaciones de ataque a los trabajadores que la derecha liberal-conservadora jamás hubiera osado emprender. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Estas agresiones ya no se realizaban esgrimiendo, de forma sincera, como coartada, la edificación de un futuro socialista (Lenin), sino, alevosamente, en lacayuna y consciente obediencia al capitalismo más descarnado. Y ello sin perjuicio de que a las masas siguiera hablándoseles de “socialismo democrático”, aunque, eso sí, evitando explicar en qué consistía ya lo socialista de tal socialismo, reducido a puro hedonismo consumista con un toque añadido de transgresión sexual, relativismo ético, consumo de substancias estupefacientes y rancio anticlericalismo guerracivilista. Y la “derecha social”, consciente del lastre electoral que suponía la creencia común de que sólo actuaría en perjuicio de los más débiles económicamente, fue desarrollando políticas fiscales de masas que, en muchos aspectos, los más sustanciales, eran casi idénticas a las proclamadas por la izquierda parlamentaria. En contrapartida y de forma paralela, la izquierda burguesa ha dejado incluso de considerarse socialdemócrata en sus evoluciones más tardías, abandonando ya toda “tercera vía” para convertirse en franca y abiertamente liberal. &lt;em&gt;En nuestros días, la “izquierda” burguesa arroja el epíteto peyorativo de “neoliberal” a la cara de los conservadores más recalcitrantes, pero se apropia el liberalismo cual cosa comprensible de suyo, calificándose a la vez a sí misma de “socialista”, como si semejantes contorsiones ideológicas fueran compatibles con el más elemental sentido común. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;El “estado social y democrático de derecho”, que erígese precisamente como confluencia entre la derecha social y la izquierda liberal de posguerra, ha seguido el inevitable camino que cabía esperar, hasta condensarse en algo muy parecido a ese &lt;em&gt;partido único &lt;/em&gt;implícito en todos los “bipartidismos” institucionalizados del "sistema". Los recursos públicos destinados a la redistribución fiscal se han convertido en una inagotable fuente de dinero a disposición de los grupos oligárquicos y de los grandes poderes económicos, vinculados a la alta finanza. La oligarquía, además de explotar, como siempre ha hecho, a los trabajadores, ha descubierto así que con el “socialismo liberal” (?) o "liberalismo social" puede saquear regularmente las arcas del estado a efectos de subvencionar sus aventuras empresariales, culturales, políticas y hasta personales (tarjetas de crédito&amp;nbsp;a cargo del contribuyente). Se ha generado un estamento oligárquico estructuralmente vinculado al estado: la &lt;em&gt;burocracia oligárquica&lt;/em&gt;. De este negocio viven muchas familias privilegiadas abusando de los nombramientos a dedo, de las oposiciones trucadas y del nepotismo más nauseabundo. Si tenemos en cuenta los privilegios de la casta parlamentaria y la corrupción que, pese a tales prebendas, ensucia, por activa o por pasiva, las manos de todas sus “señorías", el pueblo, después de pagar sus impuestos, es literalmente expoliado por la "casta".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;El obeso y sobredimensionado estado social representa, en efecto, en primer lugar, una “inagotable” fuente de recursos para las “administraciones del bienestar” y para las extensas redes de intereses privados surgidas a la sombra de la prevaricación, el tráfico de influencias, el soborno y el cohecho. Es en este contexto que "lo social" incluye un complejo entramado de burocracias regionales y municipales, empresas nacionalizadas, instituciones semipúblicas o "concertadas" y clientelas fijas, donde se instala la izquierda burguesa como poder parasitario opuesto a la derecha puramente "neoliberal" y empresarial. Ésta se identifica también con ideologías burguesas pero agita un signo más conservador, religioso y hostil a una “excesiva” regulación económica, como si el problema consistiera en la legislación democrática y no en la despilfarradora malversación de los mandarines hedonistas. La “izquierda” burguesa se concierta mejor con el capitalismo financiero dominante, de carácter tan parasitario como la propia burocracia, y juega a la polémica con el capitalismo industrial. Izquierda "divina" y derecha socioliberal se enfrentan en la liza electoral, pero, como ya hemos tenido ocasión de analizar, sobre el trasfondo omnipresente de unos principios axiológicos comunes (aunque, precisamente por este motivo, intangibles para los electores). Únelas a ambas, después de 1945, un vínculo doctrinal superior, a saber, el antifascismo y la complicidad criminal con la oligarquía estadounidense y el Estado de Israel. El apuntalamiento y perpetuación del sistema oligárquico como &lt;em&gt;dispositivo de dominación pública transnacional del mundo occidental&lt;/em&gt; -un concepto&amp;nbsp;oriundo de la&amp;nbsp;“política exterior”- es el objetivo compartido y prioritario de todas las opciones políticas socioliberales; las cuestiones relativas a la corrupción, el crimen y la incompetencia del estamento político se consideran, en definitiva, un “mal menor” frente al imperativo de consolidar esta función colonial-represiva pro-EEUU vinculada a la “gran política” de posguerra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Ahora bien, llegada la crisis, tanto el "centroderecha social" como la izquierda "socialista y liberal" habían de mostrar por igual sus fauces capitalistas, por mucho que una y otra estén desempeñando, en este contexto, funciones simbólicas ligeramente distintas, como por otro lado era de suponer. Las prebendas de los diputados, altos cargos y demás costra estamental, de la que se benefician los partidos del régimen, no se han recortado, pero las pensiones y las nóminas de los funcionarios han sido “redistribuidas” a la inversa, o sea, reabsorbidas para consolidar las reservas tambaleantes de los bancos privados que patrocinan los abultados gastos del estamento político oligárquico. &lt;em&gt;Dichas entidades sufragaron las campañas electorales y el tren de vida de quienes ahora les devuelven el favor: los mismísimos políticos electos&lt;/em&gt;. Y éstos, claro, ostentan su ilimitada generosidad oligárquica hurgando en el erario público, es decir, a expensas del poder adquisitivo, siempre al límite de la subsistencia, de los trabajadores de la nación, sin siquiera plantearse la posibilidad de una razonable renuncia a sus propios excesos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La soberbia e ignorancia de los zánganos oligárquicos carece de medida y sentido de la realidad, ni siquiera disimulan ya su prepotencia y dan por supuesto que la gran masa de los ciudadanos, manipulados por los medios de comunicación, está dispuesta a consentirlo todo. En este escenario, los testaferros políticos de la oligarquía han podido cumplir los compromisos implícitos de su función social latente sin que partidos o sindicatos "de izquierdas" hayan movido un dedo para denunciar o, mucho menos, impedir el escándalo que semejante contubernio supone para un sistema político formalmente "democrático". Quizá todo esto no nos suene, empero, demasiado nuevo: ¿no lo hemos escuchado mil veces referido a la &lt;em&gt;derecha&lt;/em&gt;? Ahora bien, lo que no sabíamos o sólo sospechábamos, pero que con la crisis de 2008 ha quedado definitivamente probado, es que quien enarbola la guadaña para la matanza de los trabajadores es siempre la fraternal “izquierda”, siendo así que &lt;em&gt;los corderos proletarios prefieren, al parecer, ser sacrificados en nombre de la tradición obrera&lt;/em&gt;. Reservan éstos, por tanto, su odio para golpear la faz de un espantajo al que denominan “la derecha”, confundiéndola con los partidos más conservadores o reaccionarios, sin percibir que precisamente &lt;em&gt;la derecha sociológica, liberal y no precisamente reaccionaria, o sea, políticamente el centroizquierda burgués, masón y sionista, es el que nunca ha dejado de gobernarlos.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Cabe afirmar, consecuentemente, que una genuina “izquierda de los trabajadores” no existe ya en Europa. La &lt;em&gt;izquierda política&lt;/em&gt; liberal representa la clave de bóveda del sistema opresor, no su crítica y, ni en sueños, su negación. Pero esto significa que es la burguesía capitalista, la &lt;em&gt;derecha sociológica&lt;/em&gt;, oligárquica, &lt;em&gt;financiera&lt;/em&gt;, la que &lt;em&gt;controla en última instancia todas las opciones sindicales y políticas, incluidas las formalmente izquierdistas, y manda en la sombra desde hace décadas agazapada tras el rótulo de la palabra "democracia".&lt;/em&gt; Aquello que se pasea obscenamente como "socialismo" por los colegios electorales cada cuatro años no es más que &lt;em&gt;liberalismo maquillado&lt;/em&gt;. Incluso, puede añadirse, lo peor y moralmente más degenerado de la eterna burguesía: el&amp;nbsp;poder ya incontestado del usurero sin escrúpulos.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;A base de pseudo progresismo barato, efectista y de escaparate, esta gentuza descuélgase de sus lugares de recreo, vicio y sodomización en el momento oportuno, ataviados los señores con chaqueta de pana sin corbata y trajecitos rojos de diseño las señoras, para presentar propuestas como el “matrimonio homosexual”, la “ley del aborto”, la ley de "violencia doméstica", la “ley de la memoria histórica” u otras similares, con las cuales pretenden disimular, en las cuestiones que realmente importan a la gran masa de la población, &lt;em&gt;su total docilidad respecto a los intereses de la alta finanza&lt;/em&gt;; marcando, empero, al mismo tiempo, el terreno simbólico, con fines meramente electorales, frente a la derecha liberal-conservadora de corte clerical. Una &lt;em&gt;derecha política&lt;/em&gt; cuyo papel es siempre hacer de comparsa del mítico “progresismo”, de suerte que no pierde ocasión de rehuir la propia palabra “derecha” como si fuera la peste y se declara de “centro” o acusa de nazis a los “socialistas” jugando con el vocablo “nacional-socialismo", &lt;em&gt;pero nada tiene que decir sobre el obsceno racismo del Estado de Israel.&lt;/em&gt; Una derecha “humanista cristiana” a la que está reservada la desagradable tarea de rebajar los michelines presupuestarios de la burocracia del bienestar, engordados sin tasa por la “izquierda” burguesa, que de cada 10 euros consume 9 en sí misma y 1 en justificar la existencia de determinadas partidas de “gasto social”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Cuanto más abyecta es su postración ante el capitalismo financiero y el gobierno de los EEUU, tanto más debe esta indecente burguesía agitar la provocación anticlerical, el aborto a la carta (verdadero exterminio subvencionado de la nación), el inmigracionismo de “puertas abiertas” y toda la simbólica de la subversión cultural con que&amp;nbsp;excusa su carácter folklóricamente izquierdista. En consecuencia, a pesar de estas apariencias estéticas lúdicas y festivas, la realidad es que &lt;em&gt;en Europa sólo existe ya una mera derecha liberal ocupando el espacio central de las izquierdas “moderadas” (al que se contrapone de forma ficticia una derecha conservadora cómplice), y aquél es el verdadero nombre del enemigo a batir. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;El socialismo carece ya de todo contenido ideológico relevante. La vetero-izquierda ha muerto &lt;em&gt;de iure&lt;/em&gt; como tal. Queda ahí tendido su cadáver putrefacto apestándolo todo. &lt;em&gt;Nos hallamos en el grado cero de una izquierda que hay que empezar a construir acuñando un discurso nuevo desde sus conceptos más básicos, que son los axiológicos e institucionales-organizativos. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Al saldar cuentas con la (falsa) izquierda burguesa, debe quedar así remachado el principio de que la izquierda nacional se propone, en efecto, poner fin a la sociedad capitalista, es decir, a la vieja derecha judeocristiana de siempre en el sentido metapolítico de la palabra; y ello sin excepciones ni matices, es decir, que la izquierda nacional se abalanzará contra la derecha en todas sus versiones o graduaciones: 1/ &lt;em&gt;derecha sociológica liberal&lt;/em&gt; (la que manda en Europa, o sea, la “izquierda” &lt;em&gt;política&lt;/em&gt; burguesa), 2/ derecha conservadora (la comparsa político-clerical del bipartidismo) y 3/ derecha reaccionaria (la hiperminoritaria extrema derecha). No quisiéramos engañar a nadie: nuestra bestia negra es la oligarquía capitalista financiera, cuya expresión política se designa con una palabra de uso vulgar y harto comprensible, a saber, &lt;em&gt;derecha&lt;/em&gt;. No existe ante nosotros más que una falsa izquierda, una conspiración impostora de sinvergüenzas subvencionados por la banca, una caterva de ladrones que usurpa los escaños izquierdistas del Congreso de los Diputados. &lt;em&gt;El enemigo es la derecha y casi "todo" es ya "derecha" (=oligarquía)&amp;nbsp;en el espectro político de las sociedades occidentales. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Por los mismos motivos, tampoco sueña la izquierda nacional con volver a los “felices” años sesenta del keynesianismo socialdemócrata europeo, el cual, mirando de reojo al sistema soviético, integró a las masas en el sueño dorado de un crecimiento económico indefinido, mientras en el llamado Tercer Mundo millones de personas morían famélicas cada año a la vista de nuevos y curiosos turistas occidentales descendientes de la añeja “clase obrera revolucionaria”. &lt;em&gt;La burguesía oligárquica, en efecto, compró al obrero, lo derechizó; consiguió que los estratos sociales laboriosos de la vieja Europa se convirtieran en cooperadores necesarios de sus crímenes y del sistema capitalista en su conjunto. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Pero ahora esa misma burguesía, que descarta ya con desdén la posibilidad de una nueva “amenaza comunista”, no necesita que Europa occidental funcione ante la Moscú como “escaparate del capitalismo” y ha decidido abaratar costes importando inmigrantes dispuestos a “producir” por la mitad del sueldo que un trabajador autóctono. El obrero, el empleado, el hombre de la calle, ya vivían asfixiados por unas necesidades consumistas que el mismo sistema socioliberal había implantado en las mentes de los trabajadores mediante la lobotomía ideológica de la publicidad comercial: ahora les culpabilizará por ello, siendo así que sus salarios resultan ya poco “competitivos” frente a los suculentos estándares de esclavismo laboral institucionalizados por los países-piratas emergentes. La derecha sociológica, es decir, la burguesía oligárquica, y sus testaferros políticos de la “izquierda liberal”, que en las últimas décadas del siglo pasado hincharon el precio de la vivienda, desregularizaron el empleo y, en general, pusieron todas las trabas posibles para impedir que los trabajadores de la nación pudieran fundar una familia, promoviendo en lugar de ello el consumo individual, topaba en sus negocios con un encarecimiento de la mano de obra provocado por la caída en vertical de las tasas de natalidad europeas que ella misma instigara. &lt;em&gt;Fue así que la alta finanza resolvió poner fin al “estado social y democrático de derecho” con el nuevo tráfico de carne humana al servicio del capitalismo, léase: el fenómeno de la inmigración. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Esta histórica decisión se tomó en Europa tras la caída del muro de Berlín. Su meta era la de disolver no solo la cultura europea milenaria substituyéndola por un &lt;em&gt;melting-pot&lt;/em&gt;&amp;nbsp;multicultural, permeable a la manipulación del mercado, sino, también, cualquier patrón cultural y de valores que pudiera poner en peligro la globalización. Eliminar muros equivale también, en este caso, a eliminar culturas, y este proceso tiene lugar tanto a orillas del Amazonas o el Orinoco cuanto en el corazón de Alemania. Es ahora, en el medio plazo, cuando estamos empezando a sufrir sus efectos del genocidio axiológico. El ideario capitalista reclama la libre circulación de capitales y fuerza de trabajo y, por tanto, el fin de la época de una artificial “prosperidad obrera” en nuestro continente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Ahora bien, ¿qué hacen las “izquierdas” burguesas frente a esta auténtica debacle social de los trabajadores europeos? La burguesía “atea” ha puesto la herencia simbólica de la tradición obrera, es decir, los ideales de solidaridad, justicia e igualdad -aquéllos que en su día permitieron rescatar a los trabajadores decimonónicos del agujero existencial al que la más brutal explotación derechista los había arrojado-, al servicio del capital, siendo así que dichos ideales (y las ayudas sociales que implican en la práctica) ya no benefician a los trabajadores autóctonos, sino a la legitimación de la política liberal de la inmigración y a la acogida de los inmigrantes como personas que, según repite la canción “humanitaria”, cantada empero en provecho del muy poco humanitario mundo del dinero, buscan ser “felices” y “tienen derecho” a entrar ilegalmente en Europa; siendo objeto, acto seguido -hay que subrayarlo-, del más descarado &lt;em&gt;dumping&lt;/em&gt; (trabajo a precio reducido) en beneficio de los propietarios capitalistas y en perjuicio de los trabajadores nacionales, enviados al paro si no aceptan la rebaja impuesta por el explotador de turno. El resultado final es tanto la explotación despiadada del extranjero como la del autóctono, pero con el agravante añadido de que al no alcanzar la mayoría de los salarios de los foráneos los mínimos necesarios como para cubrir todas sus necesidades, sus pagas se deben complementar con las subvenciones públicas que religiosamente han financiar con sus impuestos los principales perjudicados por el tráfico de carne. Los inmigrantes, al final, se convierten en una fuerza de trabajo almacenada en barrios marginales a disposición de la oligarquía, pero también en perpetuos menores de edad que sólo pueden existir gracias al Estado o&amp;nbsp;la comisión de delitos, muy lejos de cualquier posibilidad real de integración, que sólo sería posible con una política laboral basada en auténticos criterios de racionalidad e igualdad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La izquierda burguesa ha justificado la inmigración abusando de la autoridad que le da su tradicional e injustificada "superioridad" ética frente a una derecha integrista, con razón muy acomplejada, que hasta hace poco escondía sus crucifijos; &lt;em&gt;pero, y no olvidemos esto nunca a la hora de imputar responsabilidades, fue la derecha liberal, esa plaga de los “triunfadores” de la gomina, la que echó mano de los inmigrantes para explotarlos y, con ello, traicionó a la nación.&lt;/em&gt; Derecha sociológica e izquierda burguesa complementan sus funciones a la perfección. Una comete las fechorías laborales, la otra perfuma el ambiente para disimular el hedor de la descomposición social con aromas de derechos humanos, multiculturalidad relativista y democracia “representativa”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Los motivos por los cuales la izquierda burocrática burguesa regulariza los inmigrantes que la derecha política empresarial introdujo en el país como “ejército industrial de reserva” siguiendo las “sugerencias” del capitalismo financiero no son, por tanto, y pese a los farisaicos rasgamientos progresistas de vestiduras, nada humanitarios. &lt;em&gt;La “izquierda” burocrática burguesa bendice, con la doctrina de los derechos humanos, la masiva entrada de dóciles &lt;/em&gt;fellahs&lt;em&gt; laborales que el capital necesita para abaratar los costos de la mano de obra.&lt;/em&gt; Y lo hace conscientemente, engañando a los perjudicados, que son la mayoría de sus electores. Así, al igual que la “patriótica” y “cristiana” derecha empresarial, la “izquierda” burguesa favorece a su manera la inmigración, legitimándola legal, ideológica y políticamente, pero además hace suyas con singular celo inquisidor aquellas funciones, típicamente culturales, de la denuncia como racistas -pábulo de un supuesto “neofascismo”- de todas las protestas de la gente común ante la caída en picado del valor del trabajo, así como el ensordecimiento municipal de los problemas de desvertebración social que el fenómeno de la “multiculturalidad” ha provocado en los barrios obreros: aumento galopante de la delincuencia, conflictos culturales, consolidación "étnica" del tráfico de droga, nuevas enfermedades y retorno de otras ya erradicadas en occidente, desocupación estructural masiva, apropiación de las ayudas sociales por parte de los recién llegados, más pobres que los paupérrimos del país, etcétera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Las tareas de promoción del relativismo que la oligarquía impone a escala europea dentro del subapartado cultural de la agenda globalizadora, pertenecen así también a las funciones, harto repugnantes, que la izquierda burguesa tiene asignadas: socavar las condiciones sociales del pueblo europeo, favorecer que se extinga la cultura autóctona, perjudicar, como sea, a sus propios compatriotas, que cáusanles pavor como virtuales “racistas” porque el 70% de los ciudadanos han dicho ya alto y claro que &lt;em&gt;no quieren más extranjeros. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;A los ojos de la oligarquía, el pueblo europeo se está transmutando en un ente "fascista" harto peligroso. Sus pútridas "señorías" temen y odian a&amp;nbsp;sus mismísimos electores. El inmigrante les resulta más simpático -es humilde- que el ciudadano a los lacayos parlamentarios del gran capital. Pero la “izquierda” burguesa, tan angustiada en teoría por el incipiente “racismo” y los derechos de los inmigrantes, tan convencida de su ostentosa superioridad moral en tanto que humana encarnación de la "democracia", &lt;em&gt;se quita la máscara cuando observamos que permite la explotación de esa mano de obra cuya entrada en el territorio nacional ampara pero que luego libra a su suerte, es decir, a las garras de los explotadores.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Los inspectores de trabajo de las administraciones “de izquierdas” sólo muy de cuando en cuando, y a efectos puramente propagandísticos, ponen al descubierto los auténticos antros de explotación en que se ha convertido esa nueva esclavitud del siglo XXI que es la esquirolismo y el dumping migrante. Franquicias gremiales de los mismos poderes económicos con los que se revuelcan en la vomitiva cama redonda de la oligarquía, tampoco los sindicatos han hecho otra cosa que propaganda solidaria de baratillo, antifascismo subvencionado, acogiendo a inmigrantes en sus sedes como si fueran hoteles, sin consultar a los afiliados, mientras, después del número teatral multiculturalista, permitían que los “perros de la patronal” siguieran ladrando a las familias del país y atenazando con sus mandíbulas sedientas de “beneficios” las condiciones laborales de todos los trabajadores -inmigrantes y autóctonos: ahora, sí, sin distinción de razas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;A cambio de esta "mansedumbre reivindicativa" y de mantener en la impunidad el delito laboral, &lt;em&gt;los dirigentes sindicales se embolsan mensualmente sabrosos sobresueldos en efectivo&lt;/em&gt; y disfrutan de toda clase de prebendas, que van desde las dietas a las liberaciones totales, sufragadas por esos mismos trabajadores a los que cada día, con encomiable fidelidad a lo políticamente correcto, ensartan por la espalda. Semejante izquierda burguesa o aburguesada de gestos, símbolos bermellones, declaraciones verbales transgresivas, lloronas supervivencias del holocausto, seguridades biempensantes, pedigrís progresistas, etcétera, se muestra en suma radical en la gesticulación y la ostentación de su quincalla emblemática, en la estigmatización de los verdaderos críticos (tildados siempre de “fascistas”), en la agitación estridente de una memoria histórica interesada y farisea, pero, al mismo tiempo, se muestra también tremendamente conformista en &lt;em&gt;su entrega, imbuida de total y cínico consentimiento, a las instituciones fundamentales del sistema capitalista. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Izquierda radical e izquierda nacional&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Al hablar de radicalización a la izquierda nos referimos, en primer lugar, a la exigencia de reactivar el espacio público de una izquierda &lt;em&gt;rupturista&lt;/em&gt; depositaria de autoridad moral suficiente como para apelar a la movilización de los trabajadores. Situada entre la &lt;em&gt;izquierda burguesa globalizadora-mundialista&lt;/em&gt; y la &lt;em&gt;izquierda radical internacionalista&lt;/em&gt; (antinacionales ambas), dicha izquierda rupturista, actualmente inexistente, debe hacer suyos los intereses populares, que son nacionales, contra la globalización, es decir, contra un neoliberalismo obtuso que los ofende sin compasión y no tropieza ya con ningún obstáculo en la comisión de sus fechorías excepto la retórica impotente, falsa y obsoleta de los desacreditados grupúsculos comunistas y anarquistas. El principal problema al que se enfrentan los trabajadores europeos es así su falta de fe en sí mismos como &lt;em&gt;sujeto político&lt;/em&gt; capaz de hacer frente a las agresiones, perfectamente planificadas, del capital financiero internacional. La única alternativa aparente de los trabajadores serían las organizaciones radicales de cuño marxistoide o ácrata, pero éstas ejercen como un polo de repulsión política que refuerza las pautas desmovilizadoras de las pseudo izquierdas burguesas. &lt;em&gt;De ahí que el dispositivo de poder oligárquico también promueva, subvencione, tolere y mantenga aquéllas dentro del espacio radical, siendo así que monopolizándolo y, en el fondo, usurpándolo, asegúrase el fracaso de toda tentativa verdaderamente izquierdista nacional, la cual, por parte del sistema, sólo podrá ser calificada ya de “fascista”.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;A la vergonzante realidad de la izquierda burguesa hay que añadir, en suma, la función casi parapolicial de las viejas izquierdas radicales. Atadas a un pasado criminal que apenas disimula su coincidencia de valores con la burguesía capitalista, dichas izquierdas &lt;em&gt;lumpen&lt;/em&gt;, formadas por "carne de presidio" (Marx), carecen de credibilidad ante los trabajadores. El rincón radical ha sido colonizado por sectores sociales marginales que el propio Marx despreciaba. Se trata, ante todo, en ellos, de una reivindicación lúdica y transgresiva de la violencia, de perfil delincuencial, que espanta a los ciudadanos. Éstos conocen la historia lo suficiente como para mantener vivo el recuerdo de las atrocidades cometidas en las &lt;em&gt;chekas&lt;/em&gt; en nombre de una justicia social que, en el fondo, reproducía los mismos afanes consumistas que las sociedades liberales, pero sin ser capaz de satisfacerlos nunca, por no hablar del clima de opresión y obscurantismo policial en que se consiguieran los pocos avances sociales de las dictaduras comunistas. &lt;em&gt;La izquierda radical sólo existe ya para abortar en su espacio toda tentativa de verdadera radicalidad y para anclar cualquier posible chispa de rebelión al dogma mundialista del "antifascismo".&lt;/em&gt; La extrema izquierda, reducida al antifascismo, trabaja así, en efecto, lo sepa o no, para la oligarquía financiera y la burguesía mediocre que basa su “competitividad” en la política de los salarios bajos. Los llamados (con razón) "guarros" son la partida de la porra (y del &lt;em&gt;porro&lt;/em&gt;) del sistema capitalista, instalados en el lado izquierdo del dispositivo de poder mundialista, que clausuran por ese extremo, al igual que los &lt;em&gt;skins&lt;/em&gt; ocupan&amp;nbsp;su lado derecho (clausurándolo así simbólicamente por el extremo opuesto y sirviéndolo lacayunamente&amp;nbsp;en tanto que&amp;nbsp;ejemplificación de la profecía autocumplida del antifascismo). En el universo radical (ultraderecha y extrema izquierda), cada uno representa su papel de límite, de escoria indeseable y, con la salvedad de alguna detención rutinaria, todos tienen asegurada la supervivencia mientras se atengan al guión fijado por Hollywood, que les imponen sus infiltrados policiales y les financian, en el caso de la extrema izquierda, sus patrocinadores municipales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La desconfianza de los trabajadores hacia la política de izquierdas y el sindicalismo en general es así&amp;nbsp;corrosiva y con razón. Actualmente, aquéllos tienen que elegir entre corruptos perfumados con corbata (&lt;em&gt;yuppies&lt;/em&gt; consumidores de coca) y&amp;nbsp;marginales "antisistema" (consumidores de marihuana o heroína). Los trabajadores hemos sido traicionados, primero, por la burguesía, que sin duda realizó su revolución moderna en nombre de valores liberales (1789), pero sólo para convalidar inmediatamente dicha tabla axiológica como ideología legitimadora de los horrores del sistema fabril capitalista descritos por Engels y Marx. Más tarde (1917), los trabajadores fueron engañados por el marxismo con sus promesas de un paraíso en la tierra; el cual se vio pronto realizado, sí, pero más bien en forma de infierno: el estalinismo y su red de campos de trabajo esclavo o &lt;em&gt;gulag&lt;/em&gt;, aparato de tortura colectiva al servicio de un régimen de acumulación de capital de carácter totalitario, incompetente, podrido y genocida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Finalmente, los trabajadores han sido estafados por las izquierdas socialdemócratas (1945),&amp;nbsp;que prometieron, ante la monstruosidad asesina del comunismo, una transición pacífica y democrática al socialismo pese a que, de hecho, se han limitado a preparar el terreno para el retorno del capitalismo salvaje de los primeros tiempos de la industrialización, ahora en su más monstruosa versión global, acontecimiento de consumación ya inminente que nos retrotraerá, desde el punto de vista de los derechos sociales, al punto de partida, y &lt;em&gt;cerrará de este modo un ciclo histórico completo de imposturas y manipulaciones&lt;/em&gt;, con el trabajador siempre como víctima. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La historia moderna deja así a los &lt;em&gt;trabajadores europeos&lt;/em&gt; (unos 300 millones de personas) en una situación de abandono total frente al desmantelamiento del estado del bienestar y las correlativas políticas de inmigración (mano de obra barata) perpetradas bajo el rótulo del progresismo humanitario, es decir, justificadas en nombre de valores de izquierdas a pesar de que sólo tengan como objetivo ampliar los márgenes de beneficio de las empresas y perjudiquen, en cambio, precisamente, a la inmensa masa de personal laboral autóctono no cualificado. Por este motivo, será muy difícil recuperar la confianza moral de los sectores populares en una organización política que proponga cambios radicales y la lucha abierta contra la impunidad el capitalismo global emergente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Lo primero que habrá que conseguir es que dicha organización alternativa se estructure de tal manera que su transparencia democrática y asamblearismo convenzan hasta al más receloso de que no se van a repetir ya nunca los tiempos del comunismo, con su liturgia del “partido” como neo-iglesia. Por ello hemos propuesto, desde mucho antes de que estallara el fenómeno de los "indignados", la constitución de &lt;em&gt;asambleas ciudadanas libres&lt;/em&gt; en tanto que instrumento táctico inexcusable del combate social. En consecuencia, convendrá puntualizar también que asumimos la &lt;em&gt;libertad&lt;/em&gt; como &lt;em&gt;un valor irrenunciable de la izquierda nacional.&lt;/em&gt; Aquello que quizá se pierda en eficacia y contundencia, habrá de ganarse a la postre en legitimidad, cuando el principal obstáculo al que nos vemos enfrentados en la actualidad es precisamente el de superar la crisis de confianza de la izquierda después de un siglo de criminales embaucamientos –cuyo paradigma es Kronstadt- perpetrados por organizaciones supuestamente "obreras", con sus propios representados como meros objetos de una deslealtad sin paliativos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;No busquemos, pues, las alternativas en la &lt;em&gt;vieja izquierda radical tradicional.&lt;/em&gt; La contradicción fundamental de la sociedad burguesa halló también su expresión, peculiar pero inequívoca, por lo que respecta a su carácter último, en las sociedades del “socialismo real”. Los imperativos del estado comunista y los valores del discurso que legitimaba ese mismo estado han alcanzado un grado de tensión tal que han acabado con la autodisolución voluntaria del régimen. Como hemos podido comprobar, &lt;em&gt;los valores del proletariado defendidos por el marxismo eran los mismos que los de sus presuntos adversarios&lt;/em&gt;: no otra es la triste realidad que se ha ocultado durante décadas a los obreros y militantes de izquierdas. Ésta es quizá la mayor estafa de la historia. &lt;em&gt;No ha existido nunca, hasta el día de hoy, un grupo de trabajadores conscientemente articulado en torno a unos valores propios&lt;/em&gt;. ¿Cómo iba a surgir entonces una genuina cultura proletaria? Felicidad, bienestar, &lt;em&gt;comfort&lt;/em&gt;, hedoné y similares, son valores burgueses cristiano-secularizados &lt;em&gt;que comparte todo el espectro político, desde la extrema derecha a las fraternidades anarquistas.&lt;/em&gt; O la comunión o la comuna. La verdad racional se subordina a la utopía profética, llámese mercado mundial, reino de Dios, paraíso social comunista o comuna ácrata. Y es aquí donde tiene lugar en primer lugar la ruptura de la izquierda nacional de los trabajadores: en la defensa de la racionalidad, en la reivindicación de la dignidad y de la mayoría de edad ciudadana, en el rechazo de la mentira y de toda muleta existencial para seres que no se sostienen sobre sus propias piernas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Marx, en efecto, reprochaba al liberalismo su incapacidad&amp;nbsp;de realizar el programa burgués, pero los valores que inspiraron dicho programa cosmopolita no fueron nunca objeto de su crítica. De ahí que el “proletariado” venga a representar el papel de una clase subsidiaria en el seno de la sociedad burguesa y no una alternativa a ésta. De ahí también que el socialismo marxista, cuando competía con el capitalismo, lo hiciera compartiendo con él un marco axiológico común de carácter utilitario e internacionalista que anticipaba la actual globalización. Liberalismo y comunismo son, en definitiva, ideologías desarrollistas de implementación del vector profético, variantes de idéntica concepción del tiempo histórico. Véase China: su rápido acomodo al entramado comercial a escala internacional es sólo débilmente objetado por sus “carencias” democráticas, pero no por los ostensibles valores consumistas del régimen de Pekín. Tampoco la derrota del imperio soviético ha supuesto un terremoto axiológico en Moscú, sino únicamente la&amp;nbsp;brusca transición rusa hacia el modelo capitalista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;El caso de Rusia representa la prueba ya palmaria de que el liberalismo, con su apelación solapada al egoísmo y la rapacidad -que acechan siempre tras el discurso oficial de los derechos humanos y la democracia-, es más eficaz en la realización de la siempre incontestada utopía mercantilista moderna que el marxismo-leninismo clásico con su oxidado discurso gregario-colectivista. Pero, insistamos en ello, en ambos casos estamos ante un “tipo humano” que se aferra al sueño de la “felicidad del mayor número” e intenta realizarlo despiadadamente –y en algunos casos &lt;em&gt;manu militari&lt;/em&gt;- mediante el “crecimiento económico” sin límites, la producción industrial de mercancías y el consumo masivo, con la mirada fija en la erección de un “paraíso” mundano que representaría nada menos que el “final de la historia”.&lt;em&gt; Dicha ideología ilusoria toca en buena hora a su fin y corresponde a los trabajadores europeos enterrarla para siempre.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Las revoluciones burguesas (1668, 1778, 1789, 1917), a cuya sombra vivimos los contemporáneos, no fueron promovidas por un grupo social que formara parte del mismo sistema estamental feudal al que pretendía destruir. &lt;em&gt;La burguesía era un cuerpo extraño en el seno del mundo medieval.&lt;/em&gt; La burguesía generó desde su interior e instauró la sociedad de clases y toda “clase” como tal, incluida la proletaria, pertenece a dicha realidad sociohistórica. Este esquema también vale para la revolución bolchevique rusa. No existe, ni ha existido, ni podrá existir jamás una revolución proletaria que como "acción de clase" supere la sociedad burguesa y nos permita arrojarla, con la derecha cristiana, como es nuestra intención, al basurero de la historia. El agente de la transformación radical de la sociedad burguesa tendrá que ser para ésta, también, un cuerpo extraño, no una parte de sí misma; tendrá que brotar de aquélla su contradicción fundamental, que no es la que existe entre burguesía y proletariado, sino entre el capitalismo financiero "mágico" y el imperativo racional del trabajo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La causa de la inocuidad proletaria, mil veces confirmada por la historia son, una vez más, &lt;em&gt;los valores comunes que han unido hasta hoy a burgueses y proletarios.&lt;/em&gt; Sobre dicha plataforma axiológica eudemonista y hedonista, el capitalismo ha podido maniobrar ofreciendo a los proletarios la posibilidad ficticia de convertirse, a su vez, en burgueses acomodados. Ahora bien, la coyuntura en que la oligarquía&amp;nbsp;económica mundial quiso aplicar esta solución ante la inminente amenaza revolucionaria ya ha pasado. El comunismo ha muerto y con él el "estado de bienestar" europeo-occidental. Ahora puede el capitalismo burgués volver a sus negocios sin ninguna consideración&amp;nbsp;hacia los perjuicios que sus fechorías causen a la naturaleza o a los seres humanos, colectivos laborales o pueblos enteros. No hay pues, contradicción insoluble entre los intereses del proletariado y los intereses de la burguesía en el seno del sistema liberal. La contradicción fundamental de la sociedad burguesa (en sus versiones liberal-oligárquica y comunista-burocrática, tanto da) es la que opone el valor felicidad y sus derivados (el beneficio, el consumo), por un lado, y los valores ético-cognitivos de los que depende la producción mercantil, la tecnología, la democracia y la ciencia, por otro&lt;em&gt;.&lt;/em&gt; El sujeto institucional de dichos valores ético-cognitivos es el trabajador, pero "trabajador" no significa aquí una clase, sino &lt;em&gt;una entidad social allende la dicotomía comunidad/asociación que la historia tiene todavía que decantar en las luchas revolucionarias que conducirán al derrocamiento de la oligarquía transnacional. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Cuando hablamos de los “trabajadores” no nos referimos, por tanto, sólo a los &lt;em&gt;obreros&lt;/em&gt;: el trabajador es, para la izquierda nacional, un &lt;em&gt;concepto político-normativo&lt;/em&gt;, además de descriptivo o analítico, que vale para el empresario, el funcionario, el científico, el estudiante, el proletario…; pero que apunta a una realidad sociológica, a saber, la de la “sociedad de producción” en cuanto tal, la cual concibe el trabajo como algo más que un mal necesario para la obtención de un salario y, con él, la vía de acceso al consumo; que experimenta el colapso de la creciente contradicción entre la imperatividad profesional de carácter deontológico, valor autosuficiente cuyo desempeño reclama la aplicación estricta del criterio de objetividad, y las coacciones ilegítimas, es decir, los “intereses” bastardos, emanados del universo axiológico liberal, que asfixian esa pauta de conducta ética bajo la amenaza, directa o indirecta, de pérdida del empleo o del cargo público, por no hablar de la muerte civil del afectado en casos de grave desafección a la oligarquía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Lo sepan o no, esos grupos, personas y estructuras, auténticos pilares sustentadores de la civilización europea, se oponen al tipo humano burgués -y a su variante burocrática- en nombre de la vivencia que subyace a todo trabajo auténtico, a saber, &lt;em&gt;la experiencia fundamental de la verdad racional&lt;/em&gt;. Ésta deberá articular desde su interior un modelo comunitario y socialista de sociedad capaz de potenciar el avance intelectual, cultural, científico y tecnológico que, en estos momentos, una inmensa ola de regresión neorreligiosa -perfectamente coherente con los valores últimos de la “sociedad de consumo”- ha detenido y amenaza hacer retroceder. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;El trabajador no se identifica así, consecuentemente, con una determinación de nivel adquisitivo o régimen de propiedad, la cual es esencialmente, y por definición, burguesa, sino con un criterio inédito -como en su día lo fuera el burgués- de estratificación social, en este caso un criterio no clasista, antiburgués, que pertenece &lt;em&gt;de iure&lt;/em&gt; a la futura “sociedad del conocimiento”, embrionaria pero que el movimiento político de izquierda nacional europea debe anticipar en sus modelos éticos, estéticos y organizativos. La única riqueza verdaderamente socialista es el saber y éste excluye la vertebración basada en la posesión (la clase) porque &lt;em&gt;el conocimiento puede ser poseído por todos sin que la posesión de unos comporte la privación de los otros&lt;/em&gt;. La estratificación socialista se fundamenta en la libre capacidad de generar saber y ésta, eliminadas las desigualdades materiales de acceso a la educación, a su vez depende sólo de dos factores: el esfuerzo individual y las capacidades naturales (biológicas, genéticas) ajenas por definición a la determinante social.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Los valores de la sociedad burguesa resultan, en última instancia, incompatibles con la verdad y, en consecuencia, con el verdadero “progreso”, que pertenece al orden de la ciencia y a su aplicación tecnológica. &lt;em&gt;No hay otro “progreso moral” posible que el ligado a la objetividad y racionalidad intrínsecas de la persona en su relación con la técnica productiva y el conocimiento&lt;/em&gt;. Pero occidente, aterrorizado ante la realidad ontológica y cosmológica que le muestran tanto el pensamiento científico como la filosofía más avanzada (Heidegger), ha emprendido el camino de retorno hacia el oscurantismo fundamentalista. La peste cristiana saca pecho otra vez. La desecularización intenta satisfacer las necesidades existenciales de tipo espiritual que el burdo materialismo mercantil renuncia ya a aliviar, como no sea mediante el consumo de drogas, pero siempre dentro del sistema de valores burgués que dichas religiones apuntalan en los límites de la vida humana. Ahora bien, &lt;em&gt;tal opción integrista implica un ataque a la ilustración y el hundimiento de la sociedad en una nueva Edad Media.&lt;/em&gt; Sólo la experiencia del trabajo y la tecnología en un marco cultural concreto -el europeo-occidental- pueden dotar del necesario suelo ontológico a la existencia moderna. De ese desarrollo que pretende aunar democracia, ciencia, pensamiento racional y cultura trágica como forma de vida autónoma frente al consumismo, el capitalismo financiero y su correlato religioso monoteísta, ha de surgir una alternativa de &lt;em&gt;organización entitativo-comunitaria&lt;/em&gt; con poder moral y material efectivo para derrotar a las pseudo democracias oligárquico-liberales e instaurar un modelo social asambleario de &lt;em&gt;democracia popular participativa&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Este democratismo radical se fundamentaría, sin embargo, en el estado derecho y la división de poderes, ejes políticos de la democracia. aunque profundizaría en ellos mediante la introducción del concepto de autoridad, o "poder" asambleario, que controlaría al legislativo y el ejecutivo. Las asambleas bloquearían las resoluciones que sin fundamento racional alguno afectasen negativamente al pueblo y a la nación, arrancando de las&amp;nbsp;manos de los políticos&amp;nbsp;la elección de jueces y magistrados de los tribunales superiores. Quedarían en pie, de esta forma, los legados más valiosos de la Ilustración: la división liberal de poderes y el estado de derecho (imperio de la ley), que se fortalecerían con los aspectos más positivos de la &lt;em&gt;democracia directa&lt;/em&gt; que históricamente ha defendido la izquierda asamblearia, también heredera de la Ilustración. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La resolución histórica de la izquierda nacional pondría, en definitiva, punto final al liberalismo burgués, pero no al progreso, ni a la democracia, ni al imperio de la ley, y marcaría el inicio de un nuevo concepto de avance histórico cualitativo, más allá del productivismo puramente inversor; una noción de progreso que emana del &lt;em&gt;colapso interno de la sociedad burguesa como tal&lt;/em&gt; y no sólo de las condenas indignadas de quienes la rechazamos desde el punto de vista ético subjetivo. La izquierda nacional, en cuanto fenómeno europeo, encarna la autoconciencia de occidente en el grado de desarrollo alcanzado por las sociedades de la información en las que la &lt;em&gt;verdad&lt;/em&gt;, y sus &lt;em&gt;plasmaciones objetivas&lt;/em&gt; (democracia, tecnología, ilustración), constituyen el auténtico motor del desarrollo social. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Somos conscientes de que los legítimos ideales socialistas, manumitidos del marxismo, lejos de poder trajinarse cual frívolas manufacturas de libre circulación comercial, &lt;em&gt;forman parte de la civilización europea y sólo han podido forjarse allí donde se han asentado previamente determinadas instituciones históricas&lt;/em&gt;. El socialismo o es nacional o termina, tarde o temprano, convirtiéndose en un peón de la alta finanza, el FMI, la trilateral, el club Bilderberg y, en fin, de redes sociales sectarias e irracionalistas, más o menos subterráneas, que sustancian la cohesión interna del dispositivo oligárquico a escala mundial. Pero la determinación nacional del socialismo no supone una renuncia a su validez racional en nombre de una suerte relativismo cultural diferencialista (nueva derecha). Lo nacional comporta la aceptación del hecho de que la universalidad de la razón se fundamenta en unas raíces sociales e históricas concretas, procedentes de Grecia (facticidad trascendental). La izquierda nacional propone, por tanto, la acotación del marco geográfico, político, cultural y demográfico de la razón como paso previo a la consumación histórica del proceso de racionalización emprendido en Grecia por la filosofía hace dos mil quinientos años. Dicho norte es la meta última e irrenunciable que orienta todas las acciones de la izquierda nacional y aquello que cabe entender cuando se propugna el advenimiento de una&amp;nbsp;entidad comunitaria&amp;nbsp;socialista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La reivindicación de Europa por parte de la izquierda nacional no se limitará, en consecuencia, a erigir un valladar proteccionista en defensa de los mercados internos y, por ende, de las condiciones laborales de los trabajadores europeos. &lt;em&gt;La izquierda nacional sólo es posible como defensa expresa de los supuestos civilizatorios inherentes a dicho planteamiento socialista&lt;/em&gt;. Y dichos planteamientos van mucho más allá del ámbito de lo laboral. Desde la antigua Atenas, la tradición europea es la de la razón y la democracia. Sólo porque sus pilares son los de la civilización occidental y de la clásica formulación de la convivencia democrática, unos pilares establecidos por los griegos antiguos frente a despóticos imperios orientales, &lt;em&gt;la idea de Europa implica de forma inevitable que su periplo histórico (racionalización) culmine en el socialismo.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;A ese proyecto socialista, que no puede confundirse en ningún caso con el comunismo autoritario o con los pseudo socialismos individualistas liberales actuales, se refiere Jacques Monod, Premio Nobel de Medicina: "&lt;em&gt;La ética del conocimiento, en fin, es, en mi opinión, la única actitud a la vez racional y deliberadamente idealista sobre la que puede ser edificado un verdadero socialismo. Este gran sueño del siglo XIX vive perennemente, en las almas jóvenes, con una dolorosa intensidad. Dolorosa a causa de las traiciones que ese ideal ha sufrido y de los crímenes cometidos en su nombre. (…) ¿Dónde entonces encontrar la fuente de la verdad y la inspiración moral de un humanismo socialista realmente científico sino en las fuentes de la misma ciencia, en la ética que funda el conocimiento, haciendo de él, por libre elección, el valor supremo, medida y garantía de todos los demás valores? Ética que funda la responsabilidad moral sobre la libertad de esta elección axiomática. Aceptada como base de las instituciones sociales y políticas, como medida de su autenticidad, de su valor, únicamente la ética del conocimiento podría conducir al socialismo&lt;/em&gt;” (Monod, J., El azar y la necesidad, 1970). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;La refundación de la izquierda pasa de forma necesaria por una determinación autónoma del canon socialista, que debe romper con el pasado comunista, socialdemócrata y anarquista, marxista o no, de inspiración religiosa secularizada. Hay que despedirse definitivamente del cristianismo, ese “platonismo para el pueblo” (Nietzsche). La tarea de erigir una genuina sociedad socialista está por realizar, pero el socialismo pertenece a la tradición europea fundada por los griegos, &lt;em&gt;que en su día fuera desviada de su destino por la institucionalización de una fe mistérica hebrea&lt;/em&gt;. Por este motivo el socialismo habrá de ser, también, de forma necesaria, aunque en un sentido espiritual, “europeo” &lt;em&gt;en cuanto a los valores&lt;/em&gt;, no en cuanto a su ubicación física. Esta exigencia de asumir las consecuencias últimas de la "laicidad" republicana constituye un postulado irrenunciable de la revolución socialista de cuyo testimonio dará siempre fe el presente manifiesto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: black; color: red;"&gt;IZQUIERDA NACIONAL DE LOS TRABAJADORES (INTRA)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-1211772044324911900?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/1211772044324911900/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/1211772044324911900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/1211772044324911900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/10/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html' title='MANIFIESTO POR UNA IZQUIERDA NACIONAL'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ER83tgjkg6Y/TuaLSItPbKI/AAAAAAAAAIo/K9Oib7FEUDo/s72-c/marx.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-4162873989058261445</id><published>2011-08-16T03:05:00.000-07:00</published><updated>2011-08-23T11:38:45.781-07:00</updated><title type='text'>Günter Grass contra el capitalismo liberal</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-dUpnVTBir-8/TkpBLTlGDkI/AAAAAAAAAHk/2u7ao429tp0/s1600/gunter_grass1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" naa="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-dUpnVTBir-8/TkpBLTlGDkI/AAAAAAAAAHk/2u7ao429tp0/s320/gunter_grass1.jpg" width="235" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3; font-size: large;"&gt;Gunter Grass: “Urge poner en cuestión el sistema en su conjunto”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El patriarca de la literatura alemana arremete, indignado, contra la degeneración de la democracia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;A sus 83 años, Günter Grass se muestra más enfadado que nunca. El patriarca de la literatura alemana arremete contra los bancos yel sistema financiero que, dice, anulan la democracia y secuestran a gobiernos y parlamentos. Grass se mete con los medios de comunicación, que para ser conformistas ya ni siquiera necesitan censura, denuncia la inadvertida transformación del ejército alemán en una máquina orientada hacia la intervención exterior y compuesta por “mercenarios”. La ocasión fue el décimo aniversario de una asociación de periodistas de Hamburgo, en la que el Nobel de literatura 1999 pronunció un discurso en plena sintonía con los indignados europeos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;En primer lugar los bancos. Sus directivos y grandes accionistas forman, “una sociedad paralela”, dice Grass. Los bancos viven “una vida propia”. “Las consecuencias de sus economías basadas en el riesgo, las pagan los contribuyentes”. “Han tomado como rehenes al parlamento y al gobierno”, pero son insaciables y “siempre están hambrientos”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;También los medios son prisioneros. Para extorsionarlos ya no se precisa censura, “basta con negarles publicidad”, dice. En esas condiciones es imposible “explicarle a la opinión pública los abusos de poder de los lobbies”. Contra ellos hay que interponer “estrictas barreras” de protección alrededor del Bundestag, el parlamento alemán, para poder mantener a raya a los lobbistas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;“La degradación de los ciudadanos de la antigua Alemania del Este y sus descendientes a la condición de alemanes de segunda clase se ha convertido en un hecho tan evidente que la mayoría de los jóvenes abandonan sus ciudades y se van al oeste. Algunas regiones empiezan a despoblarse y muchas veces los que se quedan son los radicales de extrema derecha, que son lo que dan el tono en las zonas abandonadas”, denuncia el escritor. Mientras tanto, Alemania pretende aplicar en Grecia una medicina de fideicomisos y privatizaciones, no muy diferente a la que condujo a esos resultados en Alemania del Este.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;“La creciente deriva hacia una sociedad de clases con una mayoría empobrecida y una grasienta minoría rica, la montaña de deudas cuya cima está cubierta por una nube de ceros, la incapacidad y manifiesta impotencia del parlamento electo frente al poder de los lobbies y al completo dominio de los bancos”, todo eso, dice Grass, “nos urge a hacer algo inaudito: poner en cuestión el sistema en su conjunto”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;El capitalismo neoliberal , dice, “ha degenerado en una máquina de destrucción del capital, bien lejos de los éxitos de la economía social de mercado”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Es un “Moloch asocial”, que “ninguna ley puede atajar”, dice. Y se plantea la pregunta: ¿tiene aun la democracia parlamentaria la fuerza y la voluntad de contrarrestar esta decadencia, o vamos a continuar manteniendo en el ámbito de lo no vinculante todo intento de reforma de los bancos con la excusa de que “eso sólo se puede arreglar a nivel global”?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Rafael Poch&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;&lt;em&gt;La Vanguardia&lt;/em&gt;, 9 de agosto de 2011&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;Para comprender algunas de las causas de la crisis, así como poder identificar a los directos responsables de la misma, en algunos casos con nombres y apellidos, conviene descargarse los siguientes documentales:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=OL7-vdtlh0s"&gt;Inside Job&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332&amp;amp;hl=en#"&gt;Zeitgeist&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://video.google.com.au/videoplay?docid=-2129966933114641613#"&gt;America Freedom to Fascism&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://blip.tv/psychophanta/zeitgeist-addendum-doblado-al-español-psychophanta-team-1860800"&gt;Zeitgeist Addendum&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La INTRA no comparte necesariamente todo lo que se afirma en los citados documentales. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-4162873989058261445?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/4162873989058261445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/08/gunter-grass-urge-cuestionar-el-sistema.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/4162873989058261445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/4162873989058261445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/08/gunter-grass-urge-cuestionar-el-sistema.html' title='Günter Grass contra el capitalismo liberal'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-dUpnVTBir-8/TkpBLTlGDkI/AAAAAAAAAHk/2u7ao429tp0/s72-c/gunter_grass1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-4390672639917335980</id><published>2011-07-17T11:15:00.000-07:00</published><updated>2011-08-16T07:12:03.274-07:00</updated><title type='text'>Auschwitz o la gran coartada (1960)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ylQz18-aWQ0/TiMmDAa2YxI/AAAAAAAAAHg/MgxbEehootE/s1600/bordiga3.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" m$="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-ylQz18-aWQ0/TiMmDAa2YxI/AAAAAAAAAHg/MgxbEehootE/s320/bordiga3.jpg" width="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Este texto fue puiblicado el año&amp;nbsp;1960 en el n° 11 de la revista &lt;em&gt;Programme Communiste&lt;/em&gt; y se atribuye al dirigente comunista&amp;nbsp;italiano, crítico del antifascismo, Amadeo Bordiga. La reflexión de Bordiga consagró el revisionismo del holocausto, emprendido por el dirigente&amp;nbsp;pacifista francés Paul Rassinier,&amp;nbsp;como postura crítica de izquierda frente al fraude del antifascismo. El original francés puede cotejarse aquí:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.adecaf.com/geno/auswi/auswi/Auschwitz%20ou%20le%20grand%20alibi.pdf"&gt;http://www.adecaf.com/geno/auswi/auswi/Auschwitz%20ou%20le%20grand%20alibi.pdf&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La prensa de izquierda acaba de demostrar nuevamente que, de hecho, el racismo, esencialmente el antisemitismo, constituye hasta cierto punto la gran coartada del antifascista, su bandera favorita y su último refugio en la discusión. ¿Quién resiste a la evocación de los campos de exterminación y los hornos crematorios? ¿Quién no se inclina delante de los 6 millones de judíos asesinados? ¿Quién no se estremece delante del sadismo nazi? Sin embargo, esta es una de las más escandalosas mixtificaciones del antifascismo, y vamos a desmontarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Un reciente afiche del MRAP (1) atribuye al nazismo la responsabilidad en la muerte de 50 millones de seres humanos entre los cuales 6 millones de judíos. Esta posición, idéntica al «fascismo-promotor-de-guerra» de los supuestos comunistas, es una posición típicamente burguesa. Rechazando ver en el capitalismo en sí la causa de las crisis y cataclismos que asolan periódicamente al mundo, los ideólogos burgueses y reformistas han pretendido siempre explicarlos por la maldad de unos u otros. Vemos aquí la identidad fundamental de las ideologías (si osamos a decir) fascistas y antifascistas: ambas proclaman que son el pensamiento, las ideas, la voluntad de grupos humanos quienes determinan los fenómenos sociales. Contra estas ideologías, que llamamos burguesas ya que defienden al capitalismo, contra estos «idealistas» pasados, presentes y futuros, el marxismo ha demostrado que son, al contrario, las relaciones sociales quienes determinan el movimiento de las ideologías. Esta es la base misma del marxismo, y para darse cuenta hasta qué punto nuestros pretendidos marxistas la han renegado basta ver que en ellos todo pasa en la idea: el colonialismo, el imperialismo, el capitalismo mismo no son más que estados mentales. Y a causa de esto todos los males que sufre la humanidad se deben a malvados promotores: promotores de miseria, promotores de opresión, fomentadores de guerra, etc.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;El marxismo ha demostrado que al contrario, la miseria, la opresión, las guerras y destrucciones, lejos de ser anomalías debidas a voluntades deliberadas y maléficas, las mismas forman parte del funcionamiento «normal» del capitalismo. Esto se aplica en particular a las guerras de la época imperialista. Y aquí hay un punto que vamos a desarrollar un poco más, a causa de la importancia que este representa para nuestro sujeto: el de la destrucción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Admitiendo que nuestros burgueses o reformistas sostengan que las guerras imperialistas son debidas a conflictos de intereses, ellos mismos se ubican muy por debajo de lo que significa el capitalismo. Lo vemos en su incomprensión del sentido de la destrucción. Para ellos la finalidad de la guerra es la victoria y la destrucción de hombres e instalaciones ocasionadas al adversario no son más que medios para lograr aquel fin. ¡A tal punto que algunos inocentes preven guerras mediante somníferos! Hemos demostrado por el contrario que la destrucción era el fin principal de la guerra. Las rivalidades imperialistas que constituyen la causa inmediata de las guerras, no son sino la consecuencia de la sobreproducción cada vez más creciente. La producción capitalista está obligada efectivamente a precipitarse y tratar de frenar la caída de la tasa de beneficios junto a la crisis que nace de la necesidad de acrecentar sin cesar la producción y la imposibilidad de dar salida a sus productos. La guerra es la solución capitalista a la crisis: la destrucción masiva de instalaciones, medios de producción y productos permite a la producción arrancar de nuevo, y a la destrucción de hombres remediar la crisis de «superpoblaciòn» periódica que va paralela a la sobreproducción. Hay que ser un iluminado pequeñoburgués para creer que los conflictos imperialistas pudieran arreglarse al &lt;em&gt;poker come&lt;/em&gt; en mesa redonda, y que estas enormes destrucciones y la muerte de decenas de mllones de hombres no se deba sino a la obstinación de unos, la maldad de otros y la codicia de terceros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Ya en 1844, Marx reprochaba a los economistas burgueses de considerar la codicia como innata en lugar de explicarla. Es también desde 1844 que el marxismo ha mostrado cuáles eran las causas de la «superpoblación». «La demanda de hombres rige necesariamente la producción de hombres como una mercancía cualquiera. Si la oferta supera ampliamente la demanda, una parte de los trabajadores cae en la mendicidad o muere de hambre» escribe Marx. Y Engels: «Sólo hay superpoblación allí donde hay demasiadas fuerzas productivas en general» y «…(lo hemos visto) que la propiedad privada ha hecho del hombre una mercancía, cuya producción y destrucción no dependen sino de la demanda, y que la competencia ha estrangulado y continúa estrangulando a millones de hombres…» (2). La última guerra imperialista, lejos de&amp;nbsp;cuestionar el&amp;nbsp;marxismo y de justificar su «actualización» ha confirmado la exactitud de nuestras explicaciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Era, pues, necesario recordar estos puntos antes de ocuparnos de la exterminación de los judíos. Esta ocurre en efecto, no en un momento cualquiera, mas en plena crisis y guerra imperialistas. Es, pues, en el interior de esta gigantesca empresa de destrucción que es preciso explicarla. El problema está claro, ya no hay que explicar el «nihilismo destructor» de los nazis, sino por qué la destrucción se concentró en parte sobre los judíos. Sobre este punto nazis y antifascistas están de acuerdo: es el racismo, el odio a los judíos, es una «pasión», libre y feroz, lo que causó la muerte a los judíos. Pero nosotros marxistas, sabemos que no hay pasión social libre, nada es más determinado que estos grandes movimientos de odio colectivo. Vamos a ver que el estudio del antisemitismo de la época imperialista no hace más que ilustrar esta verdad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Lo hacemos a propósito cuando decimos: el antisemitismo de la época imperialista, ya que si idealistas de todo pelo, de nazis a teóricos «judíos», consideran que el odio a los judíos ha sido el mismo en todas las épocas y lugares, nosotros sabemos que no es así. El antisemitismo de la época actual es totalmente diferente al de la época feudal (3). No podemos desarrollar aquí la historia de los judíos que los marxistas ya han explicado cabalmente. Sabemos por qué la sociedad feudal mantuvo los judíos como tales: sabemos que si las burguesías fuertes, aquellas que pudieron tempranamente hacer su revolución política (Inglaterra, Estados Unidos, Francia) han asimilado a sus judíos casi totalmente, no obstante las burguesías débiles no lo han logrado. No tenemos por qué explicar aquí la supervivencia de los «judíos», sino el antisemitismo de la época imperialista. No será difícil de explicarlo si en lugar de ocuparnos de la naturaleza de los judíos y de los antisemitas consideramos su lugar en la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Como consecuencia de su historia pasada, los judíos se encuentran hoy en día esencialmente en la mediana y pequeña burguesía. Ahora bien, esta clase está condenada por el avance irresistible de la concentración del capital. Es eso lo que nos explica que esta sea la fuente del antisemitismo, que, como dice Engels, no es «otra cosa que una reacción de capas sociales feudales, destinadas a desaparecer, contra la sociedad moderna compuesta esencialmente por capitalistas y asalariados. Este no está más que al servicio de objetivos reaccionarios bajo un velo pretendidamente socialista».&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La Alemania de entre-dos-guerras nos muestra esta situación a un grado particularmente agudo. Sacudido por la guerra, el empuje revolucionario de 1918-28, amenazado todavía por el proletariado, el capitalismo alemán sufre profundamente la crisis mundial de la post-guerra. Mientras que las burguesías victoriosas más fuertes (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia), fueron relativamente poco tocadas, superando fácilmente la crisis de «readaptación de la economía a la paz», el capitalismo alemán cayó en un marasmo completo. Y son tal vez las pequeñas y medias burguesías las que más padecerán, como en todas las crisis que conducen a la proletarización de las clases medias y a una concentración creciente del capital mediante la eliminación de una parte de las pequeñas y medianas empresas. La situación era tal que los pequeños burgueses arruinados, quebrados, embargados, liquidados no podían ni siquiera caer en el proletariado, golpeado él mismo por el desempleo (7 millones de&amp;nbsp;parados en el paroxismo de la crisis): éstos caían pues directamente en el estado de mendigos, condenados a morir de hambre en&amp;nbsp;cuanto agotaran sus reservas. Es en reacción a esta terrible amenaza que la pequeña burguesía ha «inventado» el antisemitismo. No tanto, como dicen los metafísicos, para explicar las desgracias que la golpeaban, sino para tratar de preservarse de éstas, concentrándolas en uno de sus grupos. A la horrible presión económica, a la amenaza difusa de destrucción que volvía incierta la existencia de todos sus miembros, la pequeña burguesía reaccionó sacrificando una de sus partes, esperando así salvar y asegurar la existencia de las otras. El antisemitismo no proviene tampoco de un «plan maquiavélico», mucho menos de «ideas perversas»; éste resulta de la coacción económica. El odio a los judíos, lejos de ser una razón &lt;em&gt;a priori&lt;/em&gt; de su destrucción, no es sino la expresión del deseo de delimitar sobre ellos la destrucción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Ocurre a veces que los obreros caigan en el racismo. Mientras son amenazados de desempleo, éstos tratan de concentrarlo sobre ciertos grupos: italianos, polacos u otros «metecos», «bicots», «negros», etc. Pero dentro del proletariado estos accesos no tienen lugar sino en los peores momentos de desmoralización y no duran. A partir de que el proletariado entra en lucha, logra ver clara y concretamente dónde está su enemigo: él es una clase homogénea que tiene una perspectiva y una misión históricas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La pequeña burguesía, al contrario, es una clase condenada. Condenada además a no comprender nada, a ser incapaz de luchar: ella no puede sino debatirse ciegamente en la prensa que la tritura. El racismo no es una aberración del espíritu; este es y será la reacción pequeño-burguesa. La opción de la «raza», es decir escoger el grupo sobre el cual se trata de concentrar la destrucción, depende evidentemente de las circunstancias. En Alemania, los judíos reunían las «condiciones requeridas» y eran los únicos que las reunían: todos eran casi exclusivamente pequeños-burgueses y, dentro de esta pequeña burguesía, el único grupo suficientemente identificable. No era sino sobre ellos que la pequeña burguesía contaba canalizar la catástrofe.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;En efecto, era necesario que la identificación no presentara alguna dificultad: había que definir exactamente quién sería dispensado. De allí el recuento de abuelos bautizados que, en contradicción flagrante con las teorías de la raza y la sangre, bastaba para demostrar su incoherencia. ¡Se trataba, pues, de lógica! El demócrata que se contenta&amp;nbsp;con demostrar lo absurdo y la ignominia del racismo pasa como de costumbre al lado de la cuestión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Acosada por el capital, la pequeña burguesía alemana ha arrojado a los judíos a los lobos para aligerar el trineo y salvarse. No de forma consciente, por supuesto, pero este era el sentido de su odio por los judíos y la satisfacción que le producía la clausura y el saqueo de los almacenes judíos. Podríamos decir que por su lado el gran capital se encuentra encantado por la noticia: podía liquidar una parte de la pequeña burguesía; mejor todavía,&amp;nbsp;sería la pequeña burguesía misma quien se encargaría de esta liquidación. Sin embargo, esta forma «personalizada» de presentar al capital no es más que una mala imagen: la pequeña burguesía no sabe lo que hace, el capitalismo menos aún. Éste sufre la coacción económica inmediata y sigue pasivamente las líneas de menor resistencia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;No hemos hablado del proletariado alemán. Y es porque el mismo no intervino directamente en este asunto. Éste había sido vencido y, por supuesto, la liquidación de los judíos no pudo realizarse sino después de su derrota. Las fuerzas sociales que condujeron a dicha liquidación existían antes de la derrota del proletariado. Ésta les hubo de permitir su «realización», dejando las manos libres al capitalismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Es entonces cuando comienza la liquidación económica de los judíos: expropiación en todas sus formas, despojo de funciones en las profesiones liberales, la administración, etc. Poco a poco los judíos fueron privados de todo medio de existencia, viviendo de las reservas que habían podido salvar. Durante todo este período que va hasta vísperas de la guerra, la política de los nazis hacia los judíos se resume en dos palabras: &lt;em&gt;Juden raus!&lt;/em&gt; ¡Judíos fuera! Se buscó por todos los medios favorecer la emigración de los judíos. &lt;em&gt;&lt;u&gt;Los nazis no buscaban sino desembarazarse de los judíos,&amp;nbsp;con los cuales no sabían qué hacer&lt;/u&gt;&lt;/em&gt;; si, de un lado, los judíos no pedían otra cosa que irse de Alemania, nadie en ninguna parte quería dejarlos entrar. Y esto no debe sorprendernos, ya que nadie podía dejarlos entrar: no había un solo país capaz de absorber y&amp;nbsp;mantener a&amp;nbsp;varios millones de pequeños burgueses arruinados. Sólo una pequeña parte de los judíos pudo partir. La mayoría se quedó,&amp;nbsp;a su pesar&amp;nbsp;y pese a los nazis. Suspendidos en el aire, si osamos decir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La guerra imperialista agravó la situación cuantitativa y cualitativamente. Cuantivamente, puesto que el capitalismo alemán, obligado a reducir a la pequeña burguesía para concentrar entre sus manos el capital europeo, había extendido la liquidación de los judíos a toda Europa Central. El antisemitismo había demostrado su eficacia; no había sino que continuar. Esto se correspondía con el antisemitismo indígena de Europa Central aun cuando éste era más complejo (una horrible mezcla de antisemitismo feudal y pequeño-burgués, dentro de cuyo análisis no podemos entrar aquí).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;La situación se agravó cualitativamente también. Debido a la guerra, las condiciones de vida se habían vuelto cada vez más duras: las reservas de los judíos se fundían, encontrándose condenados a morir de hambre en poco tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;En&amp;nbsp;circunstancias «normales», tratándose de un pequeño número, el capitalismo puede dejar morir perfectamente a los hombres que expulsa del proceso productivo. Pero esto era imposible de hacerlo en plena guerra y contra millones de hombres: tal «desorden» hubiese paralizado todo. Al capitalismo le era preciso organizar su muerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Y esto no los hubiese matado enseguida. Para comenzar, se les retiró de la circulación, se les reagrupó, se les concentró. Se les hizo trabajar subalimentándolos, es decir sobreexplotándolos hasta la muerte. Matar a un hombre mediante el trabajo es un viejo método del capital. Marx escribía en 1844: «Para ser llevada con éxito, la batalla industrial precisa de numerosos ejércitos, que puedan ser concentrados en un punto y diezmados copiosamente» Era necesario que la gente pudiese sufragar sus gastos mientras vivieran y luego cuando murieran. Que éstos produjeran plusvalía el tiempo más largo posible, ya que el capital, si no puede extraer beneficios de este envío al patibulo, tampoco puede ejecutar a los hombres que él mismo condenó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Pero el hombre es coriáceo. Reducidos, incluso, al estado esquelético,&amp;nbsp;los judíos&amp;nbsp;no morían tan rápidamente. Había que masacrar a aquéllos que no podían ya trabajar, luego a aquéllos de los cuales no se tenía más necesidad, ya que los avatares de la guerra hacían inutilizable esta fuerza de trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;El capitalismo alemán no se resignaba al asesinato puro y simple. No por humanitarismo sino porque con esto no se ganaba nada. Es así como nació la misión de Joel Brand del cual hablaremos, ya que su historia coloca bien a la luz la responsabilidad del capitalismo mundial (4). Joel Brand era dirigente en una organización semiclandestina de judíos húngaros. Esta organización buscaba salvar judíos por todos los medios: escondites, emigración clandestina, y también corrupción de los S.S. Los S.S. del &lt;em&gt;Juden Kommando&lt;/em&gt; toleraban estas organizaciones, tratando más o menos de utilizarlas como «auxiliares» en las operaciones de redadas y triaje.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;En abril de 1944, Joël Brand fue convocado al &lt;em&gt;Judenkommando&lt;/em&gt; de Budapest para encontrar a Eichmann, quien era el jefe de la sección judía de Himmler.&amp;nbsp;Aquél&amp;nbsp;le encargó la siguiente misión: ir a casa de los anglo-americanos para la venta de un millón de judíos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Los S.S. pedían a cambio 10.000 camiones, sin negarse a cualquier otro tipo de negocio, tanto por su naturaleza como por la cantidad de mercancías, proponiendo además la entrega de 100.000 judíos a la recepción del acuerdo para mostrar su buena fe. Era un asunto serio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;¡Desgraciadamente, si la oferta existía, la demanda no! &lt;em&gt;&lt;u&gt;No sólo los judíos sino también los S.S. se habían dejado engañar por la propaganda humanitaria de los aliados&lt;/u&gt;&lt;/em&gt;. Los aliados no querían nada de este millón; ni por 10.000 camiones, ni por 5.000, ni siquiera por nada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;No podemos entrar en detalles sobre las vicisitudes de Joël Brand. Partió hacia Turquía y se debatió en las prisiones inglesas del Cercano Oriente. Los aliados negándose a «tomar este asunto en serio», hacen todo lo posible por encerrarlo y desacreditarlo. Finalmente Joel Brand encuentra a Lord Moyne, ministro del Estado Británico para el Cercano Oriente, en El Cairo. Brand&amp;nbsp;le suplica para obtener al menos un acuerdo escrito, aunque después no se honorara: ya serían al menos 100.000 vidas salvadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;"- ¿Y cual sería el número total?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;- Eichmann habló de un millón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;- ¿Cómo se imagina Ud. una cosa semejante, mister Brand? ¿Qué hago yo con un millón de judíos? ¿Dónde los meto? ¿Quién los acogerá?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;- Si la tierra no tiene sitio para nosotros, no nos queda otro remedio que dejarnos exterminar» (5) dijo Brand, desesperado."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Los S.S. fueron más lentos en comprender, ¡ellos creían en los ideales de Occidente! Después del fracaso de la misión de Joël Brand y en medio de exterminaciones,&amp;nbsp;los nazis&amp;nbsp;tratarán todavían de vender judíos al Joint (6) entregando un «anticipo» de 1700 judíos en Suiza. Aparte de los nazis nadie estaba dispuesto a concluir esta negociación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Joël Brand lo había comprendido, o casi. Él había comprendido cuál era la situación, pero no el porqué. No era en la tierra donde no había más plaza sino en la sociedad capitalista. Y no había lugar para ellos, no porque eran judíos sino porque fueron rechazados del proceso de producción, inútiles para la producción. Lord Moyne fue asesinado por dos terroristas judíos, y Joël Brand supo más tarde que él se compadeció muchas veces del trágico destino de los judíos. «Su política le fue dictada por la administración inhumana de Londres». Pero Brand no comprendió que es esta administración del capital y el capital mismo los que son inhumanos. Este no sabía ni siquiera qué hacer de los raros sobrevivientes, esas «personas desplazadas» que no se sabía donde ubicar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Los judíos sobrevivientes finalmente lograron hacerse una plaza. Por la fuerza y aprovechando la coyuntura internacional se formó el Estado de Israel. Pero ello incluso no pudo ser posible que «desplazando» otras poblaciones: centenas de miles de refugiados árabes que arrastran, desde entonces, su existencia inútil (¡al capital!) en los campos de alojamiento (7).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Hemos visto cómo el capitalismo condenó a muerte a millones de hombres expulsándolos de la producción. Hemos visto cómo los masacró sin dejar de extraerles toda la plusvalía que les fue posible. Queda ver cómo el capitalismo los explota todavía después de su muerte.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Son ante todo los imperialistas del campo aliado quienes se sirvieron de esta masacre para justificar su guerra y justificar, después de la guerra, el tratamiento infame infligido al pueblo alemán. Cómo nos precipitamos sobre campos y cadáveres, paseando por todas partes fotos horribles y clamando: ¡Vean lo hijos de puta que eran esos &lt;em&gt;boches&lt;/em&gt;! ¡Cuánta razón tuvimos de haberlos combatido! ¡Y cómo ahora tenemos razón de hacerles pasar el trago amargo! Cuando se piensa en los innumerables crímenes cometidos por el imperialismo; cuando se piensa, por ejemplo, que en ese mismo momento (1945) en que nuestros Thorez cantaban su victoria sobre el fascismo, 45.000 argelinos (¡provocadores fascistas!) caían bajo los golpes de la represión; cuando se piensa que es el capitalismo mundial el responsable de estas masacres &lt;em&gt;&lt;u&gt;da realmente náuseas el innoble cinismo de esta satisfacción hipócrita.&lt;/u&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;Al mismo tiempo todos nuestros buenos demócratas se arrojaron sobre los cadáveres de los judíos. Que desde entonces no han cesado de agitar ante las narices del proletariado. ¿Para hacerles sentir la infamia del capitalismo? Al contrario, para hacerles apreciar por contraste la verdadera democracia, el verdadero progreso, ¡el bienestar del cual uno goza en la sociedad capitalista! Los horrores de la muerte capitalista deben hacer olvidar al proletariado los horrores de la vida capitalista y del hecho que ¡ambos están indisolublemente ligados! Las experiencias de los médicos S.S. deben hacer olvidar que el capitalismo experimenta a gran escala productos cancerígenos, los efectos del alcoholismo sobre la herencia, la radioactividad de las bombas «democráticas». &lt;em&gt;&lt;u&gt;Si se muestran las lámparas forradas en piel de hombre, es para hacer olvidar que el capitalismo ha transformado al hombre viviente en lámpara&lt;/u&gt;&lt;/em&gt;. Las montañas de cabellos, los dientes en oro, el cuerpo del hombre muerto han convertido al hombre viviente en mercancía. Es el trabajo, la vida misma del hombre que el capitalismo ha transformado en mercancía. Es ésta la fuente de todos los males. Utilizar los cadáveres de las víctimas del capital para tratar de esconder la verdad, hacer que estos cadáveres sirvan a la protección del capital es bien la más infame forma de explotarlos hasta la médula.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;_____________________________________&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;(1) Movimiento contra el Racismo, el Antisemitismo y por la Paz&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;em&gt;(2) Citado de los&lt;/em&gt; Manuscritos de 1844&lt;em&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;(3) El comercio, sobre todo el comercio de dinero, era extraño al esquema de la sociedad feudal, arrojado a gentes fuera de esta sociedad, generalmete los judíos. El ostracismo que los aturdía traducía la tentativa del feudalismo de mantener estas actividades realizándose al margen de la sociedad. Sin embargo, el comercio y la usura venían a ser las formas primarias del capital: el odio a los judíos expresaba de manera mixtificada e inadecuada la resistencia que las clase de la sociedad feudal, del paisano al hidalgo, pasando por el artesano de la guilda y el clero, oponían al irresistible desarrollo del mercantilismo que disolvía su orden social. Así como después del auge del capitalismo productivo y la gran industria, la tradición «popular» pequeño-burguesa continúa&amp;nbsp;identificando judío y capital.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;em&gt;(4) Ver:&lt;/em&gt; L’Histoire de Joël Brand&lt;em&gt;, por Alex Weissberg; Ediciones del Seuil.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;(5) En op. cit.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;(6) Joint: Jewish Comitée, Organización de judíos estadounidenses.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;(7) El objeto del artículo no era evidentemente la cuestión del Estado de Israel y el problema palestino en general. No es aquí tampoco la cuestión a tratar, pero podemos añadir algunas observaciones:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;El movimiento comunista ha condenado siempre al sionismo como una falsa solución burguesa al «problema judío», un problema que en realidad no es un problema nacional sino un problema social; el sionismo ha demostrado que un Estado hebreo en Palestina no podía ser sino un instrumento de la dominación imperialista en Medio Oriente. Es lo que afirma en particular la Internacional Comunista en los años 20, la evolución ulterior no ha hecho más que confirmar nuestra posición. El triunfo de la contrarrevolución estaliniana, el aplastamiento internacional del proletariado y su ausencia de la escena histórica en tanto que fuerza independiente durante decenios, han permitido al imperialismo hacer trabajar para sus propios fines hasta sus propias víctimas, los sobrevivientes de la exterminación.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;El Estado que debía supuestamente eliminar el antisemitismo, la discriminación racial, no sólo no&amp;nbsp;solucionó la «cuestión hebrea» a escala mundial, sino que él mismo ha sido fundado sobre la discriminación y la opresión racial y religiosa. Este no es un Estado nacional en el sentido moderno, burgués, es decir fundado sobre la igualdad jurídica de todos los ciudadanos sino un &lt;u&gt;Estado colonial.&lt;/u&gt; A tal punto que ha podido retomar contra los árabes las leyes discriminatorias tal cual el colonialismo inglés había promulgado contra los judíos, entre otros. Lo que que ha logrado obtener el imperialismo es que varios millones de sus víctimas identifiquen la defensa de su sobrevivencia con la defensa de su Estado colonial y racial, cabeza de playa del imperialismo U.S. y genderme regional por cuenta de la santa alianza imperialista.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;Es verdad que la constitución del Estado de Israel ha contribuido también a revolucionar el área árabe; pero a su costa, como lo hace siempre la penetración y opresión capitalistas. Las masas palestinas, la mayor parte expropiadas y dispersas por toda la región, juegan en esta situación un rol de fermento revolucionario. La coalición contrarrevolucionaria que va de los Estados árabes más reaccionarios al Estado hebreo, capitalista e imperialista, englobando poco a poco a los Estados más «progresistas», más el peso enorme del imperialismo mundial, someten a estas masas a una opresión y represión feroces. A través de un largo y doloroso camino, estas masas ven cerrarse todas las soluciones nacionales y burguesas, empujadas a erigirse contra todo el sistema de Estados del lugar y todo el equilibrio mantenido por el imperialismo. Estas circunstancias constituyen el elemento motor de la lucha de clase en Medio Oriente, el cual deberá integrarse a la lucha del proletariado mundial.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3; font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Fuente:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://www.pcint.org/05_ElPC/ElPC_45/45_auschwitz.htm"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;http://www.pcint.org/05_ElPC/ElPC_45/45_auschwitz.htm&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Otros documentos:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://www.adecaf.com/geno/auswi/auswi/Nouvelles%20attaques%20contre.pdf"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;http://www.adecaf.com/geno/auswi/auswi/Nouvelles%20attaques%20contre.pdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://www.adecaf.com/geno/auswi/auswi/Nazismo%20y%20Democracia,%20todos%20culpables%20de%20la%20masacre.pdf"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;http://www.adecaf.com/geno/auswi/auswi/Nazismo%20y%20Democracia,%20todos%20culpables%20de%20la%20masacre.pdf&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-4390672639917335980?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/4390672639917335980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/07/auschwitz-o-la-gran-coartada-1960.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/4390672639917335980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/4390672639917335980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/07/auschwitz-o-la-gran-coartada-1960.html' title='Auschwitz o la gran coartada (1960)'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ylQz18-aWQ0/TiMmDAa2YxI/AAAAAAAAAHg/MgxbEehootE/s72-c/bordiga3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-7045519722882182179</id><published>2011-06-22T16:20:00.000-07:00</published><updated>2011-11-07T09:49:51.284-08:00</updated><title type='text'>Manifiesto por una izquierda nacional (III)</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Dzw-oFXHtCs/TgJ5hDe6a9I/AAAAAAAAAHc/0kC6jWr6DuE/s1600/Heidegger114.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" i$="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-Dzw-oFXHtCs/TgJ5hDe6a9I/AAAAAAAAAHc/0kC6jWr6DuE/s1600/Heidegger114.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #444444; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La muerte es la verdad de la existencia.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #444444; font-family: Georgia; font-size: x-small;"&gt;(Martin Heidegger)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #444444; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;strong&gt;Continuación de:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/03/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html"&gt;http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/03/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;Izquierda burguesa e izquierda nacional&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La temática de la izquierda nacional desborda una mera crítica a la actual política de inmigración que sólo pretendiera apuntalar el denominado “estado de bienestar” socialdemócrata en bancarrota convirtiendo a los inmigrantes en chivos expiatorios de los empleados autóctonos arruinados. Abandonamos esta inmunda tarea demagógica a la extrema derecha disfrazada de presunta izquierda nacional que pretende pescar actualmente en el río revuelto de la crisis económica. Por su parte, la izquierda nacional de los trabajadores aspira a instituir una alternativa de valores a la sociedad de consumo burguesa; de ahí su hostilidad a la globalización, un fenómeno que no se limita a la esfera económica y del que la política de “libre” circulación de mano de obra, verdadero desencadenante de la inmigración masiva y descontrolada, es sólo una consecuencia, aunque de enorme calibre. No se puede pretender, desde la izquierda, abandonar a su suerte a los trabajadores de la nación tildando de racismo y xenofobia la defensa de las legítimas reivindicaciones populares, pero tampoco cabe cuestionar este comercio con la “fuerza de trabajo” y el fomento del multiculturalismo, para luego dejar todo lo demás tal como estaba antes de la llegada de los inmigrantes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Por otro lado, si se trata de amparar alguna identidad, habrá que ver de qué identidad estamos hablando, porque, para escándalo de los identitarios etnicistas y religiosos de derecha, la única identidad defendible desde la izquierda es la europea entendida como “cultura de la racionalidad” que hace posible el socialismo; el cual, por cierto, y ahora para escándalo de los izquierdistas internacionalistas, se ha dado en occidente, pero jamás motu proprio en otras civilizaciones. En este sentido, toda izquierda legítima sería nacional, lo sepa o no, lo quiera o no, porque sólo en un determinado marco histórico y cultural surgiría la posibilidad misma del izquierdismo en cuanto proceso de ruptura política enderezada a una creciente racionalización social. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Ahora bien, dicha transformación no culmina en “paraíso” alguno, pues, en primer lugar, trátase de un proceso sin término: el imperativo de racionalidad constituye una idea reguladora que no se confunde con la concepción religiosa secularizada de un “reino de Dios” en la tierra. Tanta sangre se ha cobrado este delirio profético bajo las dictaduras comunistas, que la izquierda nacional de los trabajadores no puede sino arrojarlo al “basurero de la historia”. En efecto, entendemos que el comunismo es tan irrecuperable como el fascismo. No hay, por tanto, acuerdo posible con los marxistas-leninistas ortodoxos, creyentes, en definitiva, de una mera fe. La razón genera el concepto de una crítica filosófica (históricamente, griega), pero en dicha noción ya está incluido el rechazo por principio de todo lo relacionado con una utopía profética (históricamente, hebrea). La mezcolanza interesada entre uno y otro sentido de “progreso” -el utópico-profético y el crítico-racional- es la causa de todos los desastres de la izquierda y, por ende, del colapso axiológico de la civilización occidental. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Un socialismo auténtico (ni siquiera el de Marx lo hace) jamás “prometerá” la “felicidad del mayor número” o el “paraíso social”, epítome de la demagogia de los charlatanes de feria políticos (herederos aquí de los sacerdotes), sino que se "comprometerá" a instituir la genuina isonomía helénica, es decir, la posibilidad igualitaria, para todos los ciudadanos, sin excepción, de acceder a la autonomía ética, la cultura superior y el conocimiento científico en un contexto social de libertad y de diálogo fundamentado (con pretensiones de validez) en la asamblea de ciudadanos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La izquierda nacional de los trabajadores inspírase así en el ideal democrático de la polis ateniense, no en el ideal teológico judío (y cristiano o musulmán) que se arrodilla, postrada la testa, ante los santos lugares de Jerusalén (o de La Meca). Proponemos, en suma, una ruptura radical con respecto al pasado; tan profunda, que debe devolvernos desde el punto de vista ontológico al inicio de la civilización occidental (Heidegger) y permitirnos rectificar en su raíz el camino torcido emprendido por Platón. Frente al comunismo, el anarquismo, la socialdemocracia o el liberalismo, el tipo de comunidad popular orgánica que la izquierda nacional promueve es la derivada del ser (no del poseer), y se concreta en el precepto de dignidad de la persona, del ciudadano y del trabajador, por este orden, con la verdad racional como valor supremo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La vinculación de los bienes materiales de consumo con signos de estatus, superioridad humana y jerarquía social no es un hecho incuestionable, sino el resultado de determinados procesos de socialización típicamente burgueses; como tal, dicha “asociación mental” (riqueza=valor humano) existe sólo de hecho, pero puede ser suprimida por la educación obligatoria de un estado democrático y nacional que inculque valores éticos de sinceridad, objetividad y veracidad, los cuales entrañan a su vez la práctica de la comunicación argumentada y del conocimiento científico. Así, de la misma manera que en las sociedades actuales el dogma nefasto de la adquisición egolátrica, fruto del “individualismo posesivo”, no deja de promoverse e incrustarse en la mente de los niños, y luego de los “consumidores”, a base de machacona publicidad comercial, cabe entender que otra “forma de vida” es posible sin apelar utopías proféticas pseudo religiosas de felicidad colectiva opulenta que nada tienen que ver con la ciencia o el pensamiento racional. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;No ha existido, empero, una izquierda fundamentada en el contenido ético de la verdad. Toda izquierda, hasta el día de hoy, ha sido materialista y así lo ha reconocido con desafiante desparpajo. Que semejante izquierda se haya corrompido una vez conquistado el poder no debe extrañar: la traición al pueblo, el fraude y la impostura estaban inscritos implícitamente en sus valores hedonistas desde el principio. No era, pues, razonable esperar otra cosa. Esta es la izquierda burguesa en un sentido genérico, a la que ya nos hemos referido más arriba al caracterizar a la burguesía y derivar de ella el liberalismo (no a la inversa), primeras formas históricas de la izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;En los tiempos de la Revolución Francesa (1789), la palabra “izquierda” mienta la burguesía y el capitalismo mercantil, es decir, el “progreso” que permitirá dejar atrás la desacreditada Edad Media. El vocablo “derecha”, por su parte, apunta en la dirección diametralmente contraria: el Antiguo Régimen, el legitimismo monárquico, el integrismo religioso y el dominio parasitario de la aristocracia terrateniente. Sólo cuando la burguesía conquiste definitivamente el poder social brotará el sentido contemporáneo de la palabra "izquierda". Liquidado el Antiguo Régimen y el sistema feudal por las imparables transformaciones históricas emanadas de la Revolución Industrial, la Revolución Científica y la Revolución Democrática, el capitalismo ocupa, en efecto, el espacio “conservador de lo existente” a la sazón, o sea, la derecha. Sólo entonces, desbordando el liberalismo democrático jacobino, se desarrollará un nuevo sentido del término “izquierdismo”, cuya temática central es el socialismo en tanto que alternativa a la sociedad burguesa capitalista en su conjunto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;En el seno de esa misma noción difusa, y durante la transición de la Segunda a la Tercera Internacional, se distinguirá una izquierda reformista democrática frente a una izquierda radical revolucionaria (comunista o anarquista). En el presente apartado, el término izquierda burguesa se refiere a la izquierda reformista cuyo doctrinario fundacional fue el marxista “revisionista” Eduard Bernstein. Por izquierda burguesa contemporánea entendemos pues, en sentido estricto, aquélla ideología y práctica políticas de carácter socialdemócrata que, habiendo aceptado los supuestos axiológicos hedonistas y eudemonistas de la doctrina liberal, así como sus instituciones políticas y económicas, se limita a gestionar la administración estadual desde supuestas “sensibilidades sociales” que la derecha conservadora presuntamente no respetaría. La socialdemocracia hizo suyos, a principios del siglo XX, no ya sólo los valores burgueses, sino incluso las pautas de conducta privadas de la burguesía, e intentó aburguesar al proletariado, como ya Georges Sorel denunciara en su día. No en vano, de la crítica soreliana surgió el primer fascismo (1919), claramente de izquierdas, aunque prontamente derechizado y, por ende, cristianizado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Desde el punto de vista cultural la izquierda burguesa radicalizó dichos supuestos axiológicos hacia posturas estéticas opuestas a la moral victoriana, más restrictiva dentro del marco general de un eudemonismo del bienestar “espiritual”, vinculándose a la masonería, al judaísmo y al anticlericalismo, pero sin abandonar nunca el universo psicológico burgués de los “placeres”, el comfort y la “búsqueda de la felicidad” que América había fijado por primera vez legalmente como derecho individual en su declaración de independencia (1776). La naturaleza misma de la masonería y otras sociedades secretas refleja la traición a la racionalidad ilustrada en que consistirá la fracasada modernidad, entonces naciente: "los discursos de la razón y de la sinrazón, ilustrado e iluminista, no se ensañan ineluctablemente uno con otro, sino que una Ilustración insatisfecha, fría y abstracta, está tentada a explorar otras vías consoladoras y redentoras. Desde tiempos remotos se ha ido enhebrando una relación de ósmosis entre aritmosofía y aritmética, alquimia y química, astrología y astronomía, magia y medicina. Los cánones de la nueva ciencia no bastan, así como tampoco los de la nueva política, para colmar el anhelo fáustico de una vida plena, intelectual y emocionalmente, una sed infinita y de infinito" (Faustino Oncina, Filosofía de la masonería, 1997). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Las raíces mágicas de la ideología bursátil no constituyen una metáfora o un recurso retórico. La razón, cuya expresión en estado puro es insoportable para estos cristianos secularizados que nutren la izquierda, será así prostituida a la sinrazón y a las necesidades humanas de "infinito". La ciencia económica burguesa, en sus versiones liberal o social, será a la ciencia económica socialista auténtica lo que la magia a la medicina o la alquimia a la química. Una ciencia que está por construir y que, como viera Marx, constituye uno de los pilares del socialismo. Pero ni siquiera Marx pudo liberarse del influjo del irracionalismo y de la compulsión a introducir por la puerta falsa en la filosofía de la historia las narraciones proféticas del judaísmo (bien patentes, por lo demás, en sus predicciones pseudo científicas sobre la evolución futura del capitalismo). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;De forma habitual, la izquierda burguesa opera mediante políticas fiscales redistributivas, unos fondos públicos que, en la actualidad, además de retribuir con generosidad -y hasta la indecencia- a los propios políticos profesionales, utilízanse mayormente para financiar la entrada de mano de obra barata inmigrante en provecho del capital, reflotar bancos filo-oligárquicos (los desleales son intervenidos) o contratar y sacar de apuros a empresas del propio entorno político-mafioso. El laborismo británico es el modelo de todas las izquierdas burguesas antes y después incluso que la propia socialdemocracia alemana, harto más socialista ésta, en determinados aspectos “prusianos”, que el pseudo socialismo inglés ("fabianos"). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La revolución fracasó, empero, en Alemania y, a pesar de los esfuerzos aislados de los nacional-bolcheviques, no pudo nunca disolverse el divorcio simbólico entre el imperativo nacional y el internacionalismo burgués, antesala de la globalización. El resultado fue el nazismo (1933), un nacional-socialismo cuya derechización, que toma como modelo la precedente y escandalosa del fascismo italiano (1922), en lugar de solucionar el problema, lo empeoró reduciendo el socialismo a puro nacionalismo. Con ello, Alemania juega sus cartas contra el resto de Europa y, a la postre, contra la humanidad toda. Mas su inevitable derrota arrastrará el ideario prusiano, que no era racista. Prusia desaparecerá literalmente del mapa en el mismo momento en que se funda Israel (=racismo). La sociedad de consumo edificada a partir de la posguerra será así obra del laborismo inglés y de la socialdemocracia alemana, ya definitivamente “fabianizada”. Vendrán a continuación los tiempos dorados del keynesianismo, cúspide de la “felicidad” obrera europea, con una factura de 50 millones de muertos cada tres años en el Tercer Mundo. Pero tras la caída del muro de Berlín (1989), si no antes, una camarilla endogámica de burgueses anglófilos advenedizos pudo abandonar expresamente lo que quedaba del marxismo revolucionario incluso en sus versiones bernsteinianas revisadas y explotar, siempre en provecho del sector concreto de la burguesía (masón y filosionista), los símbolos del sindicalismo y del viejo obrerismo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Este tipo de “izquierda” burguesa post-socialdemócrata es casi todo lo que queda en Europa del proyecto socialista, abstracción hecha de los obsoletos grupúsculos sectarios anarquistas y comunistas. Las redes antiglobalización carecen de caracterización ideológica, aunque más parecen empapadas de un difuso aroma liberal-libertario que de un componente comunitario en el sentido fuerte de la palabra. A medida que la esclerosis del marxismo revisionista convertía en papel mojado la presunta “transición democrática al socialismo autogestionario”, la diferencia entre la derecha y la izquierda burguesas se iba reduciendo también a cero, porque la izquierda, siguiendo el ejemplo de los comunistas, y precisamente en nombre de dichos emblemas “sociales” que todo lo legitimaran en su día, se permitía actuaciones de ataque a los trabajadores que la derecha liberal-conservadora jamás hubiera osado emprender. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Estas agresiones ya no se realizaban esgrimiendo, de forma sincera, como coartada, la edificación de un futuro socialista (Lenin), sino, alevosamente, en lacayuna y consciente obediencia al capitalismo más descarnado. Y ello sin perjuicio de que a las masas siguiera hablándoseles de “socialismo democrático”, aunque, eso sí, evitando explicar en qué consistía ya lo socialista de tal socialismo, reducido a puro hedonismo consumista con un toque añadido de transgresión sexual, relativismo ético, consumo de substancias estupefacientes y rancio anticlericalismo guerracivilista. Y la “derecha social”, consciente del lastre electoral que suponía la creencia común de que sólo actuaría en perjuicio de los más débiles económicamente, fue desarrollando políticas fiscales de masas que, en muchos aspectos, los más sustanciales, eran casi idénticas a las proclamadas por la izquierda parlamentaria. En contrapartida y de forma paralela, la izquierda burguesa ha dejado incluso de considerarse socialdemócrata en sus evoluciones más tardías, abandonando ya incluso toda “tercera vía” para convertirse en franca y abiertamente liberal. En nuestros días, la “izquierda” burguesa arroja el epíteto peyorativo de “neoliberal” a la cara de los conservadores más recalcitrantes, pero se apropia el liberalismo cual cosa comprensible de suyo, calificándose a la vez a sí misma de “socialista”, como si semejantes contorsiones ideológicas fueran compatibles con el más elemental sentido común. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;El “estado social y democrático de derecho”, que erígese precisamente como confluencia entre la derecha social y la izquierda liberal de posguerra, ha seguido el inevitable camino que cabía esperar, hasta condensarse en algo muy parecido a ese partido único implícito en todos los “bipartidismos” institucionalizados del "sistema". Los recursos públicos destinados a la redistribución fiscal se han convertido en una inagotable fuente de dinero a disposición de las familias oligárquicas y de los grandes poderes económicos, vinculados a la alta finanza. La oligarquía, además de explotar, como siempre ha hecho, a los trabajadores, ha descubierto así que con el “socialismo liberal” (?) puede saquear regularmente las arcas del estado a efectos de subvencionar sus aventuras empresariales, culturales, políticas y hasta personales (VISA-Oro a cargo del contribuyente). Se ha generado un estamento oligárquico estructuralmente vinculado al estado: la burocracia oligárquica. De este negocio viven muchas familias privilegiadas abusando de los nombramientos a dedo, de las oposiciones trucadas y del nepotismo más nauseabundo. El pueblo, después de pagar sus impuestos, es, a la postre, expoliado por partida doble –o triple, si tenemos en cuenta los privilegios de la casta parlamentaria y la corrupción que, pese a tales prebendas, ensucia, por activa o por pasiva, las manos de todas sus “señorías”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;El obeso y sobredimensionado estado social representa en primer lugar una “inagotable” fuente de recursos para las “administraciones del bienestar” y para las extensas redes de intereses privados surgidas a la sombra de la prevaricación, el tráfico de influencias, el soborno y el cohecho. Es en este contexto que "lo social" incluye un complejo entramado de administraciones regionales y municipales, empresas nacionalizadas, instituciones semipúblicas o concertadas y clientelas fijas, donde se instala la izquierda burguesa como poder parasitario opuesto a la derecha puramente neoliberal y empresarial. Ésta se identifica también con ideologías burguesas pero agita un signo más conservador, religioso y hostil a una “excesiva” regulación económica, como si el problema consistiera en la legislación democrática y no en la malversación. La “izquierda” burguesa se concierta mejor con el capitalismo financiero dominante, de carácter tan parasitario como la propia burocracia, y juega a la polémica con el capitalismo industrial. Izquierda burguesa y derecha socioliberal se enfrentan en la liza electoral, pero, como ya hemos tenido ocasión de analizar, sobre el trasfondo omnipresente de unos principios axiológicos comunes (aunque, precisamente por este motivo, intangibles para los electores). Únelas a ambas, después de 1945, un vínculo doctrinal superior, a saber, el antifascismo y la complicidad criminal con la oligarquía estadounidense y el Estado de Israel. El apuntalamiento y perpetuación del sistema oligárquico como dispositivo de dominación pública transnacional del mundo occidental -un concepto perteneciente a la “política exterior”- es el objetivo compartido y prioritario de todas las opciones políticas socioliberales; las cuestiones relativas a la corrupción, el crimen y la incompetencia del estamento político se consideran, en definitiva, un “mal menor” frente al imperativo de consolidar esta función colonial-represiva pro-EEUU vinculada a la “gran política” de posguerra. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Ahora bien, llegada la crisis, tanto la derecha como la izquierda burguesas habían de mostrar por igual sus fauces capitalistas, por mucho que una y otra estén desempeñando, en este contexto, funciones simbólicas ligeramente distintas, como por otro lado era de suponer. Las prebendas de los diputados, altos cargos y demás costra estamental, de la que se benefician los partidos del régimen, no se han recortado, pero las pensiones y las nóminas de los funcionarios han sido “redistribuidas” a la inversa, o sea, reabsorbidas para consolidar las reservas tambaleantes de los bancos privados que patrocinan los abultados gastos del estamento político oligárquico. Dichas entidades sufragaron las campañas electorales y el tren de vida de quienes ahora les devuelven el favor: los mismísimos políticos electos. Y éstos, claro, ostentan su ilimitada generosidad oligárquica hurgando en el erario público, es decir, a expensas del poder adquisitivo, siempre al límite de la subsistencia, de los trabajadores de la nación, sin siquiera plantearse la posibilidad de una razonable renuncia a sus propios excesos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La soberbia e ignorancia de los zánganos oligárquicos carece de medida y sentido de la realidad, ni siquiera disimulan ya su prepotencia y dan por supuesto que la gran masa de los ciudadanos, manipulados por los medios de comunicación, está dispuesta a consentirlo todo. En este escenario, los testaferros políticos de la oligarquía han podido cumplir todos los compromisos implícitos de su función social latente sin que partidos o sindicatos "de izquierdas" hayan movido un dedo para denunciar o, mucho menos, impedir el escándalo que semejante contubernio supone para un sistema político formalmente "democrático". Quizá todo esto no nos suene, empero, demasiado nuevo: ¿no lo hemos escuchado mil veces referido a la derecha? Ahora bien, lo que no sabíamos o sólo sospechábamos, pero que con la crisis de 2008 ha quedado definitivamente probado, es que quien enarbola la guadaña para la matanza de los trabajadores es siempre la fraternal “izquierda”, siendo así que los corderos proletarios prefieren, al parecer, ser sacrificados en nombre de la tradición obrera. Reservan éstos, por tanto, su odio para golpear la faz de un espantajo al que denominan “la derecha”, confundiéndola con los partidos más conservadores o reaccionarios, sin percibir que precisamente la derecha sociológica, liberal y no precisamente reaccionaria, o sea, políticamente el centroizquierda burgués, es el que nunca ha dejado de gobernarlos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Cabe afirmar, consecuentemente, que una genuina “izquierda de los trabajadores” no existe ya en Europa. La “izquierda” (burguesa) representa la clave de bóveda del sistema opresor, no su crítica ni, todavía menos, su negación. Pero esto significa que es la burguesía capitalista, la derecha sociológica, oligárquica, financiera, la que controla en última instancia todas las opciones sindicales y políticas, incluidas las formalmente izquierdistas, y manda en la sombra desde hace décadas escondida tras el rótulo de la palabra "izquierda democrática". Aquello que se pasea obscenamente como izquierda por los colegios electorales cada cuatro años no es más que liberalismo maquillado. Incluso, puede añadirse, es lo peor y moralmente más degenerado de la eterna burguesía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;A base de pseudo progresismo barato, efectista y de escaparate, esta gentuza descuélgase de sus lugares de recreo, vicio y sodomización en el momento oportuno, ataviados los señores con chaqueta de pana sin corbata y trajecitos rojos de diseño las señoras, para presentar propuestas como el “matrimonio homosexual”, la “ley del aborto”, la “ley de la memoria histórica” u otras similares, con las cuales pretenden disimular, en las cuestiones que realmente importan a la gran masa de la población, su total docilidad respecto a los intereses de la alta finanza; marcando, empero, al mismo tiempo, el terreno simbólico, con fines meramente electorales, frente a la derecha liberal-conservadora de corte clerical. Una derecha cobarde cuyo papel es siempre hacer de comparsa del “progresismo”, de suerte que no pierde ocasión de rehuir la propia palabra “derecha” como si fuera la peste y se declara de “centro” o acusa de nazis a los “socialistas” jugando con el vocablo “nacional-socialismo, pero nada tiene que decir sobre el obsceno racismo del Estado de Israel. Una derecha “humanista cristiana” a la que está reservada la desagradable tarea de rebajar los michelines presupuestarios de la burocracia del bienestar, engordados sin tasa por la “izquierda” burguesa, que de cada 10 euros consume 9 en sí misma y 1 en justificar la existencia de determinadas partidas de “gasto social”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Cuanto más abyecta es su postración ante el capitalismo financiero y el gobierno de los EEUU, tanto más debe esta indecente burguesía agitar la provocación anticlerical, el aborto a la carta (verdadero exterminio subvencionado de la nación), el inmigracionismo de “puertas abiertas” y toda la simbólica de la subversión cultural con que justifica su carácter folklóricamente izquierdista. En consecuencia, a pesar de estas apariencias estéticas lúdicas y festivas, la realidad es que sólo existe ya en Europa una mera derecha liberal ocupando el espacio central de las izquierdas “moderadas” (al que se contrapone de forma ficticia una derecha conservadora cómplice), y aquél es el verdadero nombre del enemigo a batir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;El socialismo carece ya de todo contenido ideológico relevante. La vetero-izquierda ha muerto de iure como tal. Queda ahí tendido su cadáver putrefacto apestándolo todo. Nos hallamos en el grado cero de una izquierda que hay que empezar a construir acuñando un discurso nuevo desde sus conceptos más básicos, que son los axiológicos e institucionales-organizativos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Al saldar cuentas con la (falsa) izquierda burguesa, debe quedar así remachado el principio de que la izquierda nacional se propone, en efecto, poner fin a la sociedad capitalista, es decir, a la vieja derecha judeocristiana de siempre en el sentido metapolítico de la palabra; y ello sin excepciones ni matices, es decir, que la izquierda nacional se abalanzará contra la derecha en todas sus versiones o graduaciones: derecha sociológica liberal (la que manda en Europa, o sea, la “izquierda” política burguesa), derecha conservadora (la comparsa clerical del bipartidismo) o derecha reaccionaria (la hiperminoritaria extrema derecha). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;No quisiéramos engañar a nadie: nuestra bestia negra es la oligarquía capitalista, cuya expresión política se designa con una palabra de uso vulgar y harto comprensible, a saber, “la derecha”. No existe ante nosotros más que una falsa izquierda, una conspiración impostora de sinvergüenzas subvencionados por la banca, una caterva de ladrones que usurpa los escaños del Congreso de los Diputados. El enemigo es la derecha y casi "todo" es ya derecha en el espectro político de las sociedades occidentales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Por los mismos motivos, tampoco sueña la izquierda nacional con volver a los “felices” años sesenta del keynesianismo socialdemócrata europeo, el cual, mirando de reojo al sistema soviético, integró a las masas en el sueño dorado de un crecimiento económico indefinido, mientras en el llamado Tercer Mundo millones de personas morían famélicas cada año a la vista de nuevos y curiosos turistas occidentales descendientes de la añeja “clase obrera revolucionaria”. La burguesía oligárquica, en efecto, compró al obrero, lo derechizó; consiguió que los estratos sociales laboriosos de la vieja Europa se convirtieran en cooperadores necesarios de sus crímenes y del sistema capitalista en su conjunto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Pero ahora esa misma burguesía, que descarta ya con desdén la posibilidad de una nueva “amenaza comunista”, no necesita que Europa occidental funcione ante la Moscú como “escaparate del capitalismo” y ha decidido abaratar costes importando inmigrantes dispuestos a “producir” por la mitad del sueldo que un trabajador autóctono. El obrero, el empleado, el hombre de la calle, ya vivían asfixiados por unas necesidades consumistas que el mismo sistema socioliberal había implantado en las mentes de los trabajadores mediante la lobotomía ideológica de la publicidad comercial: ahora les culpabilizará por ello, siendo así que sus salarios resultan ya poco “competitivos” frente a los suculentos estándares de esclavismo laboral institucionalizados por los países-piratas emergentes. La derecha sociológica, es decir, la burguesía oligárquica, y sus testaferros de la “izquierda liberal”, que en las últimas décadas del siglo pasado hincharon el precio de la vivienda, desregularizaron el empleo y, en general, pusieron todas las trabas posibles para impedir que los trabajadores de la nación pudieran fundar una familia, promoviendo en lugar de ello el consumo individual, topaba en sus negocios con un encarecimiento de la mano de obra provocado por la caída en vertical de las tasas de natalidad europeas que ella misma instigara; fue así que la alta finanza resolvió poner fin al “estado social y democrático de derecho” con el nuevo tráfico de carne humana al servicio del capitalismo, léase: el fenómeno de la inmigración. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Esta histórica decisión se tomó en Europa tras la caída del muro de Berlín. Su meta era la de disolver no solo la cultura europea milenaria substituyéndola por una identidad multicultural, permeable a la manipulación del mercado, sino, también, cualquier patrón cultural y de valores que pudiera poner en peligro la globalización. Eliminar muros equivale también, en este caso, a eliminar culturas, y este proceso tiene lugar tanto a orillas del Amazonas o el Orinoco como en el corazón de Alemania o Francia. Es ahora, en el medio plazo, cuando estamos empezando a sufrir sus efectos. El ideario capitalista reclama la libre circulación de capitales y fuerza de trabajo y, por tanto, el fin de la época de una artificial “prosperidad obrera” en nuestro continente. Europa lucha ahora por su supervivencia pura y simple. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Ahora bien, ¿qué hacen las “izquierdas” burguesas frente a esta auténtica debacle social de los trabajadores europeos? La burguesía “atea” ha puesto la herencia simbólica de la tradición obrera, es decir, los ideales de solidaridad, justicia e igualdad -aquéllos que en su día permitieron rescatar a los trabajadores decimonónicos del agujero existencial al que la más brutal explotación derechista los había arrojado-, al servicio del capital, siendo así que dichos ideales (y las ayudas sociales que implican en la práctica) ya no benefician a los trabajadores autóctonos, sino a la legitimación de la política liberal de la inmigración y a la acogida de los inmigrantes como personas que, según repite la canción “humanitaria”, cantada empero en provecho del muy poco humanitario mundo del dinero, buscan ser “felices” y “tienen derecho” a entrar ilegalmente en Europa; siendo objeto, acto seguido -hay que subrayarlo-, del más descarado dumping (trabajo a precio reducido) en beneficio de los propietarios capitalistas y en perjuicio de los trabajadores nacionales, enviados al paro si no aceptan la rebaja impuesta por el explotador de turno. El resultado final es tanto la explotación despiadada del extranjero como la del autóctono, pero con el agravante añadido de que al no alcanzar la mayoría de los salarios de los foráneos los mínimos necesarios como para cubrir todas sus necesidades, sus pagas se deben complementar con las subvenciones públicas que religiosamente han financiar con sus impuestos los principales perjudicados por el dumping. Los inmigrantes, al final, se convierten en tanto en una fuerza de trabajo almacenada en barrios marginales a disposición de la oligarquía, como en unos perpetuos menores de edad que sólo pueden existir gracias al Estado, muy lejos de cualquier posibilidad real de integración que sólo sería posible con una política laboral basada en auténticos criterios de racionalidad e igualdad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La izquierda burguesa ha justificado la inmigración con la autoridad que le da su tradicional superioridad ética frente a una derecha integrista, con razón muy acomplejada, que hasta hace poco escondía sus crucifijos; pero, y no olvidemos esto nunca a la hora de imputar responsabilidades, fue la derecha liberal-conservadora, esa plaga de los “triunfadores” de la gomina, la que trajo a los inmigrantes y, con ello, traicionó a la nación. Derecha sociológica e izquierda burguesa complementan sus funciones a la perfección. Una comete las fechorías laborales, la otra perfuma el ambiente para disimular el hedor de la descomposición social con aromas de derechos humanos, multiculturalidad relativista y democracia “representativa”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Los motivos por los cuales la izquierda burocrática burguesa regulariza los inmigrantes que la derecha política empresarial introdujo en el país como “ejército industrial de reserva” siguiendo las “sugerencias” del capitalismo financiero no son, por tanto, y pese a los farisaicos rasgamientos progresistas de vestiduras, nada humanitarios. La “izquierda” burocrática burguesa bendice, con la doctrina de los derechos humanos, la masiva entrada de dóciles fellahs laborales que el capital necesita para abaratar los costos de la mano de obra. Y lo hace conscientemente, engañando a los perjudicados, que son la mayoría de sus electores. Así, al igual que la “patriótica” y “cristiana” derecha empresarial, la “izquierda” burguesa favorece a su manera la inmigración, legitimándola legal, ideológica y políticamente, pero además hace suyas con singular celo inquisidor aquellas funciones, típicamente culturales, de la denuncia como racistas -pábulo de un supuesto “neofascismo”- de todas las protestas de la gente común ante la caída en picado del valor del trabajo, así como el ensordecimiento municipal de los problemas de desvertebración social que el fenómeno de la “multiculturalidad” ha provocado en los barrios obreros: aumento galopante de la delincuencia, conflictos culturales, consolidación "étnica" del tráfico de droga, nuevas enfermedades y retorno de otras ya erradicadas en occidente, desocupación estructural masiva, apropiación de las ayudas sociales por parte de los recién llegados, más pobres que los paupérrimos del país, etcétera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Las tareas de promoción del relativismo que la oligarquía impone a escala europea dentro del subapartado cultural de la agenda globalizadora, pertenecen así también a las funciones, harto repugnantes, que la izquierda burguesa tiene asignadas: socavar las condiciones sociales del pueblo europeo, favorecer que se extinga la cultura autóctona, perjudicar, como sea, a sus propios compatriotas, que cáusanles pavor como virtuales “racistas” porque el 70% de los ciudadanos han dicho alto y claro que no quieren más extranjeros. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;A los ojos de la oligarquía, el pueblo europeo se está transmutando en un ente "fascista" harto peligroso. Sus señorías temen y odian a sus mismísimos electores: el inmigrante les resulta más simpático -es humilde- a los lacayos parlamentarios del paraíso fiscal. Pero la “izquierda” burguesa, tan angustiada en teoría por el incipiente “racismo” y los derechos de los inmigrantes, tan convencida de su ostentosa superioridad moral en tanto que humana encarnación de la "democracia", se quita la máscara cuando observamos que permite la explotación de esa mano de obra cuya entrada en el territorio nacional ampara pero que luego libra a su suerte, es decir, a las garras de los explotadores. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Los inspectores de trabajo de las administraciones “de izquierdas” sólo muy de cuando en cuando, y a efectos puramente propagandísticos, ponen al descubierto los auténticos antros de explotación en que se ha convertido esa nueva esclavitud del siglo XXI que es la esquirolismo y el dumping migrante. Franquicias gremiales de los mismos poderes económicos con los que se revuelcan en la vomitiva cama redonda de la oligarquía, tampoco los sindicatos han hecho otra cosa que propaganda solidaria de baratillo, antifascismo subvencionado, acogiendo a inmigrantes en sus sedes como si fueran hoteles, sin consultar a los afiliados, mientras, después del número teatral multiculturalista, permitían que los “perros de la patronal” siguieran ladrando a las familias del país, atenazando con sus mandíbulas sedientas de “beneficios” las condiciones laborales de todos los trabajadores -inmigrantes y autóctonos-, ahora, sí, sin distinción de razas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;A cambio de esta "mansedumbre reivindicativa" y de mantener en la impunidad el delito laboral, los dirigentes sindicales se embolsan mensualmente sabrosos sobresueldos en efectivo y disfrutan de toda clase de prebendas, que van desde las dietas a las liberaciones totales, sufragadas por esos mismos trabajadores a los que cada día, con encomiable fidelidad a lo políticamente correcto, ensartan por la espalda. Semejante izquierda burguesa o aburguesada de gestos, símbolos bermellones, declaraciones verbales transgresivas, lloronas supervivencias del holocausto, seguridades biempensantes, pedigrís progresistas, etcétera, se muestra en suma radical en la gesticulación y la ostentación de su quincalla emblemática, en la estigmatización de los verdaderos críticos (tildados siempre de “fascistas”), en la agitación estridente de una memoria histórica interesada y farisea, pero, al mismo tiempo, se muestra también tremendamente conformista en su entrega, imbuida de total y cínico consentimiento, a las instituciones fundamentales del sistema capitalista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;u&gt;Izquierda radical e izquierda nacional&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Al hablar de radicalización a la izquierda nos referimos, en primer lugar, a la exigencia de reactivar el espacio público de una izquierda rupturista depositaria de autoridad moral suficiente como para apelar a la movilización de los trabajadores. Situada entre la izquierda burguesa mundialista y la izquierda radical internacional, dicha izquierda rupturista, actualmente inexistente, debe hacer suyos los intereses populares, que son nacionales, contra la globalización, es decir, contra un neoliberalismo obtuso que los ofende sin compasión y que no tropieza ya con ningún obstáculo en la comisión de sus maldades excepto la retórica impotente, falsa y obsoleta de los desacreditados grupúsculos comunistas y anarquistas. El principal problema al que se enfrentan los trabajadores europeos es así su falta de fe en sí mismos como sujeto político capaz de hacer frente a las agresiones, perfectamente planificadas, del capital financiero internacional. La única alternativa aparente de los trabajadores serían así las organizaciones radicales de cuño marxistoide o ácrata, pero éstas ejercen como un polo de repulsión política que refuerza las pautas desmovilizadoras de las pseudo izquierdas burguesas. De ahí que el dispositivo de poder oligárquico también promueva, subvencione, tolere y mantenga aquéllas dentro del espacio radical, siendo así que monopolizándolo y, en el fondo, usurpándolo, asegúrase el fracaso de toda tentativa verdaderamente izquierdista nacional, la cual, por parte del sistema, sólo podrá ser calificada ya de “fascista”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;A la vergonzante realidad de la izquierda burguesa hay que añadir, en suma, la función casi parapolicial de las viejas izquierdas radicales. Atadas a un pasado criminal que apenas disimula su coincidencia de valores con la burguesía capitalista, dichas izquierdas lumpen, formadas por "carne de presidio" (Marx), carecen de credibilidad ante los trabajadores. El apestoso rincón radical ha sido colonizado por sectores sociales marginales que el propio Marx despreciaba. Se trata, ante todo, en ellos, de una reivindicación lúdica y transgresiva de la violencia, de perfil delincuencial, que espanta a los ciudadanos. Éstos conocen la historia lo suficiente como para mantener vivo el recuerdo de las atrocidades cometidas en la chekas en nombre de una justicia social que, en el fondo, reproducía los mismos afanes consumistas que las sociedades liberales, pero sin ser capaz de satisfacerlos nunca, por no hablar del clima de opresión y obscurantismo policial en que se consiguieran los pocos avances sociales de las dictaduras comunistas. La izquierda radical sólo existe ya para abortar en su espacio toda tentativa de verdadera radicalidad y para anclar cualquier posible chispa de rebelión al dogma mundialista del antifascismo. La extrema izquierda, reducida al antifascismo, trabaja así, lo sepa o no, para la oligarquía financiera y la burguesía mediocre que basa su “competitividad” en la política de los salarios bajos. Los llamados (con razón) "guarros" son la partida de la porra (y del porro) del sistema capitalista, instalados en el lado izquierdo del dispositivo de poder mundialista, que clausuran por ese extremo (al igual que los skins ocupan el lado derecho, clausurándolo así simbólicamente por el extremo opuesto y sirviéndolo lacayunamente como ejemplificación de la profecía autocumplida del antifascismo). Cada uno representa su papel de límite, de escoria indeseable y, con alguna detención rutinaria, tienen asegurada la supervivencia mientras se atengan al guión fijado por Hollywood que les imponen sus infiltrados policiales y les financian, en el caso de la extrema izquierda, sus patrocinadores municipales. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La desconfianza de los trabajadores hacia la política de izquierdas y el sindicalismo en general es así absoluta y con razón. Actualmente, aquéllos tienen que elegir entre corruptos perfumados con corbata (consumidores de coca) y apestosos antisistema (consumidores de marihuana o heroína). Los trabajadores han sido traicionados, primero, por la burguesía, que sin duda realizó su revolución moderna en nombre de valores liberales (1789), pero sólo para convalidar inmediatamente dicha tabla axiológica como ideología legitimadora de los horrores del sistema fabril capitalista descritos por Engels y Marx. Más tarde (1917), los trabajadores fueron engañados por el marxismo con sus promesas de un paraíso en la tierra, el cual se vio pronto realizado, sí, pero más bien en forma de infierno: el estalinismo y su red de campos de trabajo esclavo o gulag, aparato de tortura colectiva al servicio de un régimen de acumulación de capital de carácter totalitario, incompetente, podrido y genocida. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Finalmente, los trabajadores han sido estafados por las izquierdas socialdemócratas (1945), las cuales prometieron, ante la monstruosidad asesina del comunismo, una transición pacífica y democrática al socialismo pese a que, de hecho, se han limitado a preparar el terreno para el retorno del capitalismo salvaje de los primeros tiempos de la industrialización, ahora en su más monstruosa versión global, acontecimiento de consumación ya inminente que nos retrotraerá, desde el punto de vista de los derechos sociales, al punto de partida, y cerrará de este modo un ciclo histórico completo de imposturas y manipulaciones, con el trabajador siempre como víctima. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La historia moderna deja así a los trabajadores europeos (unos 300 millones de personas) en una situación de abandono total frente al desmantelamiento del estado del bienestar y las correlativas políticas de inmigración (mano de obra barata) perpetradas bajo el rótulo del progresismo humanitario, es decir, justificadas en nombre de valores de izquierdas a pesar de que sólo tengan como objetivo ampliar los márgenes de beneficio de las empresas y perjudiquen, en cambio, precisamente, a la inmensa masa de personal laboral autóctono no cualificado. Por este motivo, será muy difícil recuperar la confianza moral de los sectores populares en una organización política de izquierdas que proponga cambios radicales y la lucha abierta contra un capitalismo global casi omnipotente. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Lo primero que habrá que conseguir es que dicha organización alternativa se estructure de tal manera que su transparencia democrática y asamblearismo convenzan hasta al más receloso de que no se van a repetir ya nunca los tiempos del comunismo, con su liturgia del “Partido” como neo-iglesia. Por ello hemos propuesto, desde mucho antes de que estallara el fenómeno de los "indignados", la constitución de asambleas ciudadanas libres como instrumento táctico inexcusable del combate social. En consecuencia, convendrá puntualizar que asumimos la libertad como un valor irrenunciable de la izquierda nacional. Aquello que quizá se pierda en eficacia y contundencia organizativa, habrá de ganarse a la postre en legitimidad, cuando el principal obstáculo al que nos vemos enfrentados en la actualidad es precisamente el de superar la crisis de confianza de la izquierda después de un siglo de criminales embaucamientos –cuyo paradigma es Kronstadt- perpetrados por organizaciones supuestamente "obreras", con sus propios representados como meros objetos de una deslealtad sin paliativos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;No busquemos, pues, alternativas en la vieja izquierda radical tradicional. La contradicción fundamental de la sociedad burguesa halló también su expresión, peculiar pero inequívoca, por lo que respecta a su carácter último, en las sociedades del “socialismo real”. Los imperativos del estado comunista y los valores del discurso que legitimaba ese mismo estado han alcanzado un grado de tensión tal que han acabado con la autodisolución voluntaria del régimen. Como hemos podido comprobar, los valores del proletariado defendidos por el marxismo eran los mismos que los de sus presuntos adversarios: no otra es la triste realidad que se ha ocultado durante décadas a los obreros y militantes de izquierdas. Ésta es quizá la mayor estafa de la historia. No ha existido nunca, hasta el día de hoy, un grupo de trabajadores conscientemente articulado en torno a unos valores propios. ¿Cómo iba a surgir entonces una genuina cultura proletaria? Felicidad, bienestar, placer y similares, son valores burgueses cristiano-secularizados que comparte todo el espectro político, desde la extrema derecha a las fraternidades anarquistas. La verdad racional se subordina a la utopía profética, llámese mercado mundial, reino de Dios, paraíso social comunista o comuna ácrata. Y es aquí donde tiene lugar en primer lugar la ruptura de la izquierda nacional de los trabajadores: en la defensa de la racionalidad, en la reivindicación de la dignidad y de la mayoría de edad ciudadana, en el rechazo de la mentira. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Marx, en efecto, reprochaba al liberalismo su incapacidad para realizar el programa burgués, pero los valores que inspiraron dicho programa cosmopolita no fueron nunca objeto de su crítica. De ahí que el “proletariado” venga a representar el papel de una clase subsidiaria en el seno de la sociedad burguesa y no una alternativa a ésta. De ahí también que el socialismo marxista, cuando competía con el capitalismo, lo hiciera compartiendo con él un marco axiológico común de carácter utilitario e internacionalista que anticipaba la actual globalización. Liberalismo y comunismo son, en definitiva, ideologías desarrollistas de implementación del vector profético, variantes de idéntica concepción del tiempo histórico. Véase China: su rápido acomodo al entramado comercial a escala internacional es sólo débilmente objetado por sus “carencias” democráticas, pero no por los ostensibles valores consumistas del régimen de Pekín. Tampoco la derrota del imperio soviético ha supuesto un terremoto axiológico en Moscú, sino únicamente la suave transición rusa hacia el modelo capitalista liberal. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;El caso de Rusia representa la prueba ya palmaria de que el liberalismo, con su apelación solapada al egoísmo y la rapacidad -que se agazapan siempre tras el discurso oficial de los derechos humanos y la democracia-, es más eficaz en la realización de la siempre incontestada utopía mercantilista moderna que el marxismo-leninismo clásico con su oxidado discurso gregario-colectivista. Pero, insistamos en ello, en ambos casos estamos ante un “tipo humano” que se aferra al sueño de la “felicidad del mayor número” e intenta realizarlo despiadadamente –y en algunos casos manu militari- mediante el “crecimiento económico” sin límites, la producción industrial de mercancías y el consumo masivo, con la mirada fija en la erección de un “paraíso” mundano que representaría nada menos que el “final de la historia”. Dicha ideología ilusoria toca en buena hora a su fin y corresponde a los trabajadores europeos enterrarla para siempre. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Las revoluciones burguesas (1668, 1778, 1789, 1917), a cuya sombra vivimos los contemporáneos, no fueron promovidas por un grupo social que formara parte del mismo sistema estamental feudal al que pretendía destruir. La burguesía era un cuerpo extraño en el seno del mundo medieval. La burguesía generó desde su interior e instauró la sociedad de clases y toda “clase” como tal, incluida la proletaria, pertenece a dicha realidad sociohistórica. Este esquema también vale para la revolución bolchevique rusa. No existe, ni ha existido, ni puede existir una revolución proletaria que como "acción de clase" supere la sociedad burguesa y nos permita arrojarla, con la derecha cristiana, como es nuestra intención, al basurero de la historia. El agente de la transformación radical de la sociedad burguesa tendrá que ser para ésta, también, un cuerpo extraño, no una parte de sí misma; tendrá que brotar de aquélla su contradicción fundamental, que no es la que existe entre burguesía y proletariado, sino entre el capitalismo financiero "mágico" y el imperativo racional del trabajo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La causa de la inocuidad proletaria, mil veces confirmada por la historia son, una vez más, los valores comunes que han unido hasta hoy a burgueses y proletarios. Sobre dicha plataforma axiológica eudemonista y hedonista, el capitalismo ha podido maniobrar ofreciendo a los proletarios la posibilidad ficticia de convertirse, a su vez, en burgueses acomodados. Ahora bien, la coyuntura en que la oligarquía financiera mundial quiso aplicar esta solución ante la inminente amenaza revolucionaria ya ha pasado. El comunismo ha muerto y con él el "estado de bienestar" europeo-occidental. Ahora, y así ha sido siempre, puede el capitalismo burgués volver a sus negocios sin ninguna consideración con los perjuicios que sus fechorías causen a la naturaleza o a los seres humanos, grupos o pueblos enteros. No hay pues, contradicción insoluble entre los intereses del proletariado y los intereses de la burguesía en el seno del sistema liberal. La contradicción fundamental de la sociedad burguesa (en sus versiones liberal-oligárquica y comunista-burocrática, tanto da) es la que opone el valor felicidad y sus derivados (el beneficio, el consumo), por un lado, y los valores ético-cognitivos de los que depende la producción mercantil, la tecnología, la democracia y la ciencia, por otro. El sujeto institucional de dichos valores ético-cognitivos es el trabajador, pero "trabajador" no significa aquí una clase, sino una entidad social allende la dicotomía comunidad/asociación que la historia tiene todavía que decantar en las luchas revolucionarias que conducirán al derrocamiento de la oligarquía transnacional. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Cuando hablamos de los “trabajadores” no nos referimos, por tanto, sólo a los obreros: el trabajador es, para la izquierda nacional, un concepto político-normativo, además de descriptivo o analítico, que vale para el empresario, el funcionario, el científico, el estudiante, el proletario…; pero que apunta a una realidad sociológica, a saber, la de la “sociedad de producción” en cuanto tal, que concibe el trabajo como algo más que un mal necesario para la obtención de un salario y, con él, la vía de acceso al consumo; que experimenta el colapso de la creciente contradicción entre la imperatividad profesional de carácter deontológico, valor autosuficiente cuyo desempeño reclama la aplicación estricta del criterio de objetividad, y las coacciones ilegítimas, es decir, los “intereses” bastardos, emanados del universo axiológico liberal, que asfixian esa pauta de conducta ética bajo la amenaza, directa o indirecta, de pérdida del empleo o del cargo público, por no hablar de la muerte civil del afectado en casos de grave desafección a la oligarquía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Lo sepan o no, esos grupos, personas y estructuras, auténticos pilares sustentadores de la civilización europea, se oponen al tipo humano burgués -y a su variante burocrática- en nombre de la vivencia que subyace a todo trabajo auténtico, a saber, la experiencia fundamental de la verdad racional. Ésta deberá articular desde su interior un modelo comunitario y socialista de sociedad capaz de potenciar el avance intelectual, cultural, científico y tecnológico que, en estos momentos, una inmensa ola de regresión neorreligiosa -perfectamente coherente con los valores últimos de la “sociedad de consumo”- ha detenido y amenaza hacer retroceder. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;El trabajador no se identifica así, consecuentemente, con una determinación de nivel adquisitivo, la cual es esencialmente y por definición, burguesa, sino con un criterio inédito -como en su día lo fuera el burgués- de estratificación social, en este caso un criterio no clasista, antiburgués, que pertenece de iure a la futura “sociedad del conocimiento”, actualmente embrionaria pero que el movimiento político de izquierda nacional europea debe anticipar en sus modelos éticos, estéticos y organizativos. La única riqueza verdaderamente socialista es el saber y éste excluye la vertebración basada en la posesión (la clase) porque el conocimiento puede ser poseído por todos sin que la posesión de unos comporte la privación de los otros. La estratificación socialista se fundamenta en la libre capacidad de generar saber y ésta, eliminadas las desigualdades materiales de acceso a la educación, a su vez depende sólo de dos factores: el esfuerzo individual y las capacidades naturales (biológicas, genéticas) ajenas por definición a la determinante social.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Los valores de la sociedad burguesa resultan, en última instancia, incompatibles con la verdad y, en consecuencia, con el verdadero “progreso”, que pertenece al orden de la ciencia y a su aplicación tecnológica. No hay otro “progreso moral” posible que el ligado a la objetividad y racionalidad intrínsecas de la persona en su relación con la técnica productiva y el conocimiento. Pero occidente, aterrorizado ante la realidad ontológica y cosmológica que le muestran tanto el pensamiento científico como la filosofía más avanzada (Heidegger), ha emprendido el camino de retorno hacia el oscurantismo fundamentalista. La peste cristiana saca pecho otra vez. La desecularización intenta satisfacer las necesidades existenciales de tipo espiritual que el burdo materialismo mercantil renuncia ya a aliviar, como no sea mediante el consumo de drogas, pero siempre dentro del sistema de valores burgués que dichas religiones apuntalan en los límites de la vida humana. Ahora bien, esa opción integrista implica un ataque a la ilustración y el hundimiento en una nueva Edad Media. Sólo la experiencia del trabajo y la tecnología en un marco cultural concreto -el europeo-occidental- pueden dotar del necesario suelo ontológico a la existencia moderna. De ese desarrollo que pretende aunar democracia, ciencia, pensamiento racional y cultura trágica como forma de vida autónoma frente al consumismo, el capitalismo y su correlato religioso monoteísta, ha de surgir una alternativa de organización entitativo-comunitaria con poder moral y material efectivo para derrotar a las pseudo democracias oligárquico-liberales e instaurar un modelo social asambleario de democracia popular participativa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Este democratismo radical se fundamentaría, sin embargo, en el estado derecho y la división de poderes, ejes políticos de la democracia, aunque profundizaría en ellos mediante la introducción de un cuarto poder, el asambleario, que controlaría el legislativo y el ejecutivo. Las asambleas bloquearían las resoluciones que sin fundamento racional alguno afectasen negativamente al pueblo y a la nación y, arrancarían de las emponzoñadas manos de los partidos la elección de jueces y magistrados de los tribunales superiores. Quedarían en pie, de esta forma los legados más valiosos de la Ilustración: la división de poderes y el estado de derecho (imperio de la ley), que se fortalecerían con los aspectos más positivos de la democracia directa que históricamente ha defendido la izquierda, también heredera de la Ilustración. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La resolución histórica de la izquierda nacional pondría, en definitiva, punto final al liberalismo, pero no al progreso, ni a la democracia, ni al imperio de la ley, y marcaría el inicio de un nuevo concepto de avance histórico cualitativo, más allá del productivismo puramente inversor. Una noción de progreso que emana del colapso interno de la sociedad burguesa como tal y no sólo de las condenas indignadas de quienes la rechazamos desde el punto de vista ético subjetivo. La izquierda nacional, en cuanto fenómeno europeo, encarna la autoconciencia de occidente en el grado de desarrollo alcanzado por las sociedades de la información en las que la verdad, y sus plasmaciones objetivas (democracia, tecnología, ciencia), constituyen el auténtico motor del desarrollo social. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Somos conscientes de que los legítimos ideales socialistas, manumitidos del marxismo, lejos de poder trajinarse cual frívolas manufacturas de libre circulación comercial, forman parte de la civilización europea y sólo han podido forjarse allí donde se han asentado previamente determinadas instituciones históricas. El socialismo o es nacional o termina, tarde o temprano, convirtiéndose en un peón de la alta finanza, el FMI, la trilateral, el club Bilderberg y, en fin, de redes sociales sectarias e irracionalistas, más o menos subterráneas, que sustancian la cohesión interna del dispositivo oligárquico a escala mundial. Pero la determinación nacional del socialismo no supone una renuncia a su validez racional en nombre de una suerte relativismo cultural diferencialista (nueva derecha). Lo nacional comporta la aceptación del hecho de que la universalidad de la razón se fundamenta en unas raíces sociales e históricas concretas, procedentes de Grecia (facticidad trascendental). La izquierda nacional propone, por tanto, la acotación del marco geográfico, político, cultural y demográfico de la razón como paso previo a la consumación histórica del proceso de racionalización emprendido en Grecia por la filosofía hace dos mil quinientos años. Dicho norte es la meta última e irrenunciable que orienta todas las acciones de la izquierda nacional y aquello que cabe entender cuando se propugna el advenimiento de una comunidad socialista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La reivindicación de Europa por parte de la izquierda nacional no se limitará, en consecuencia, a erigir un valladar proteccionista en defensa de los mercados internos y, por ende, de las condiciones laborales de los trabajadores europeos. La izquierda nacional sólo es posible como defensa expresa de los supuestos civilizatorios inherentes a dicho planteamiento socialista. Y dichos planteamientos van mucho más allá del ámbito de lo laboral. Desde la antigua Atenas, la tradición europea es la de la razón y la democracia. Sólo porque sus pilares son los de la civilización occidental y clásica de la convivencia democrática, unos pilares establecidos por los griegos antiguos frente a los despóticos imperios orientales, la idea de Europa implica de forma inevitable que su periplo histórico (racionalización) culmine en el socialismo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;A ese proyecto socialista, que no puede confundirse en ningún caso con el comunismo autoritario o con los pseudo socialismos individualistas liberales actuales, se refiere Jacques Monod, Premio Nobel de Medicina: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;em&gt;"La ética del conocimiento, en fin, es, en mi opinión, la única actitud a la vez racional y deliberadamente idealista sobre la que puede ser edificado un verdadero socialismo. Este gran sueño del siglo XIX vive perennemente, en las almas jóvenes, con una dolorosa intensidad. Dolorosa a causa de las traiciones que ese ideal ha sufrido y de los crímenes cometidos en su nombre. (…) ¿Dónde entonces encontrar la fuente de la verdad y la inspiración moral de un humanismo socialista realmente científico sino en las fuentes de la misma ciencia, en la ética que funda el conocimiento, haciendo de él, por libre elección, el valor supremo, medida y garantía de todos los demás valores? Ética que funda la responsabilidad moral sobre la libertad de esta elección axiomática. Aceptada como base de las instituciones sociales y políticas, como medida de su autenticidad, de su valor, únicamente la ética del conocimiento podría conducir al socialismo”&lt;/em&gt; (Monod, J., El azar y la necesidad, 1970). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;La refundación de la izquierda pasa de forma necesaria por una determinación autónoma del canon socialista, que debe romper con el pasado comunista, socialdemócrata y anarquista, marxista o no, de inspiración religiosa secularizada. Hay que despedirse definitivamente del cristianismo, ese “platonismo para el pueblo” (Nietzsche). La tarea de erigir una genuina sociedad socialista está por realizar, pero el socialismo pertenece a la tradición europea fundada por los griegos, que en su día fuera desviada de su destino por la institucionalización de una fe mistérica hebrea. Por este motivo el socialismo habrá de ser, también, de forma necesaria, aunque en un sentido espiritual, “europeo” en cuanto a los valores, no en cuanto a su ubicación física. Esta exigencia de asumir las consecuencias últimas de la laicidad constituye un postulado irrenunciable de la revolución socialista de cuyo testimonio dará siempre fe el presente manifiesto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;1º de Agosto de 2011&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-7045519722882182179?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/7045519722882182179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/06/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html#comment-form' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/7045519722882182179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/7045519722882182179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/06/manifiesto-por-una-izquierda-nacional.html' title='Manifiesto por una izquierda nacional (III)'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Dzw-oFXHtCs/TgJ5hDe6a9I/AAAAAAAAAHc/0kC6jWr6DuE/s72-c/Heidegger114.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-461422104267694730</id><published>2011-05-25T06:32:00.000-07:00</published><updated>2011-05-26T05:13:22.765-07:00</updated><title type='text'>La inmigración da dinero a los ricos y lo quita a los pobres</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-MwySXoJtl-M/Td0FtYuNg8I/AAAAAAAAAHY/Khhc2sKk3Uw/s1600/George%252520J-%252520Borjas%252520-%252520USA%252520two%252520redim%25252055p.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-MwySXoJtl-M/Td0FtYuNg8I/AAAAAAAAAHY/Khhc2sKk3Uw/s320/George%252520J-%252520Borjas%252520-%252520USA%252520two%252520redim%25252055p.jpg" t8="true" width="218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;Entrevista de Lluís Amiguet a Georges J. Borjas. &lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;"La Vanguardia", 4 de junio de 2008&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #d9ead3;"&gt;Georges J. Borjas es catedrático en Harvard, experto en inmigración. Ha publicado en catalán &lt;em&gt;A les portes del cel&lt;/em&gt; (Edicions Proa). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;Tengo 58 años. Nací en Cuba, pero llegó Fidel y expropió a mi padre, que murió, y fui un pobre &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;inmigrante en EE. UU. Casado, tres hijos, dos estudiarán en Salamanca y los envidio. Soy &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="background-color: #cfe2f3;"&gt;católico y practico. Prefiero la verdad a la corrección política. Colaboro con www. idees. net.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Qué es mejor para un país traer inmigrantes o crear robots Q que hagan su trabajo? ¿...?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Es la pregunta que hago estos días en mi blog…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Y qué le contestan?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Hay ejemplos de las dos soluciones: EE. UU. ha optado por traer mano de obra barata, sobre todo de México…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Y España, de África y Latinoamérica.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Japón, en cambio, ha preferido invertir en tecnología robótica para solucionar la demanda de mano de obra barata, allí incluso tratan de diseñar robots que hagan de acompañamiento para los niños y mayores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Es una de las grandes y muy necesarias tareas que hacen los inmigrantes aquí.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;No lo dudo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Y usted qué cree? ¿Nos convienen más los inmigrantes o los robots?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Si pensamos en términos estrictamente economicistas, es mucho mejor para un país invertir en robótica que en inmigración, porque con los robots desarrolla su tecnología.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿La inmigración mejora la economía?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La inmigración no mejora un sistema productivo, al contrario, desincentiva la inversión en investigación y desarrollo, porque la mano de obra barata ya proporciona interesantes plusvalías sin necesidad de arriesgar ni invertir en tecnología. La inmigración disuade de la innovación productiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Aquí nos repiten que los inmigrantes hacen sólo los trabajos que no queremos. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Falso. Mire: llevo toda la vida estudiando la inmigración. Frente a ella, siempre hay dos grandes posiciones: la biempensante está convencida de que sólo reporta beneficios…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Tal vez con algún pequeño desajuste.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;...Pero que se corregirá con el tiempo. Dentro de unos años, los inmigrantes se habrán integrado – piensan- así que sólo es cuestión de ir poniendo parches y esperar a que los recién llegados sean nuevos ciudadanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Y en el otro extremo, los racistas?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;No todos. También quienes saben que la inmigración degrada el estado de bienestar y penaliza a los más pobres del país de acogida, que deben compartir con los inmigrantes las subvenciones, los subsidios, la sanidad y las escuelas públicas y, encima, tienen que competir por los mismos empleos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Y usted qué cree?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Que la verdad está en algún sitio entre esas dos posturas. La inmigración ni es tan buena, ni es tan mala... Depende: es muy buena para los ricos y mala para los pobres.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Cuál es el mecanismo?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;La inmigración transfiere riqueza de las clases más pobres a las clases medias y altas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Crea perdedores y ganadores?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Sí. Al permitir la entrada de inmigrantes, el estado subvenciona a las clases altas y medias. Paga con los impuestos de todos los servicios y las pensiones para acoger más trabajadores extranjeros y así los empresarios se benefician de pagar salarios más bajos y las clases medias logran empleados del hogar más baratos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Pero ¿quién quiere cuidar viejos?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Antes había empleados nacidos en el país que realizaban estos trabajos…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Ahora no los quieren hacer.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;No los quieren hacer por el salario que cobran los inmigrantes por hacerlos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;strong&gt;Es curioso que aquí los defensores de la inmigración son izquierda y sindicatos.&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Justo al revés que en EE. UU. Allí los sindicatos siempre han protestado por la inmigración, porque hace caer los salarios y degrada el Estado de bienestar. Pero hoy los sindicatos están desmantelados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;No han tenido mucho éxito.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Ninguno. En EE. UU. cuando habla el dinero, los demás pierden. Los empresarios siempre piden más inmigración para pagar salarios más bajos, y después logran que todos paguemos con nuestros impuestos el mayor gasto de servicios públicos que requiere esa inmigración de la que sólo se benefician ellos. Los pobres cargan con los costes de adaptación del inmigrante en sus barrios y en los servicios públicos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Ser antiinmigración queda facha.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Los intelectuales y la prensa no tienen que competir con inmigrantes que cobran menos por el mismo trabajo. Y además, se sienten generosos y solidarios cuando la apoyan. De paso, consiguen un servicio doméstico más barato.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Hacia dónde vamos?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;En EE. UU. el Gobierno iba a promulgar una nueva amnistía para los inmigrantes ilegales, pero al final, pese a la presión de los empresarios, la elite dirigente y la prensa no la ha promulgado. Ya veremos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Va a verse un cambio restrictivo?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;No creo. El mecanismo de la inmigración sigue y seguirá transfiriendo riqueza de las clases bajas a medias y altas, que son las que deciden. Por eso nada cambiará. Fíjese en los candidatos a la presidencia…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿No hay ninguno antiinmigración?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Los tres: McCain, Obama y Clinton están a favor de la amnistía para los ilegales. Sólo hay un factor que frenaría la inmigración…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;¿Cuál?&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;Aquí en Europa, tal vez sea la identidad cultural nacional y el miedo a perderla la poderosa razón que mueva votos y políticos… &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;...Mucho más poderosa es la cartera.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #d0e0e3;"&gt;América, en cambio, está orgullosa de sus raíces y su cultura inmigrante. Sólo la amenaza terrorista puede frenar la inmigración. Me temo que sufriremos nuevos atentados y la seguridad nacional podría ser esa razón que la limite.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #eeeeee;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc; color: #274e13;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;LO CORRECTO Y LO CIERTO&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc; color: #274e13;"&gt;&lt;strong&gt;Borjas empieza advirtiéndome: &lt;u&gt;&lt;em&gt;"La corrección política ha convertido el debate migratorio en un intercambio de tópicos"&lt;/em&gt;.&lt;/u&gt; Y adivino que va a preferir decir lo cierto a quedarse en lo correcto. No me defrauda: &lt;em&gt;"&lt;u&gt;En EEUU se acepta que&amp;nbsp;la inmigración significa una transferencia de riqueza de los pobres a los ricos: documentarlo con cifras y datos no significa ser racista. Yo mismo -aclara- fui un inmigrante huido de la Cuba de Castro, y mi madre fracasó al intentar ganarse la vida en Miami y tuvimos que ir a Nueva York. Yo soy hijo del sueño americano"&lt;/u&gt;&lt;/em&gt;&lt;u&gt;.&lt;/u&gt; En todo caso, ahí está su sólido trabajo para respaldar sus tesis y la madurez de nuestros lectores. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #fff2cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.adecaf.com/altres/mesdoc/mesdoc/dadinero.pdf"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;http://www.adecaf.com/altres/mesdoc/mesdoc/dadinero.pdf&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2008/06/04/pagina-68/71334878/pdf.html"&gt;&lt;span style="background-color: white;"&gt;&lt;strong&gt;http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/2008/06/04/pagina-68/71334878/pdf.html&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-461422104267694730?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/461422104267694730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/05/la-inmigracion-da-dinero-los-ricos-y-lo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/461422104267694730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/461422104267694730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/05/la-inmigracion-da-dinero-los-ricos-y-lo.html' title='La inmigración da dinero a los ricos y lo quita a los pobres'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-MwySXoJtl-M/Td0FtYuNg8I/AAAAAAAAAHY/Khhc2sKk3Uw/s72-c/George%252520J-%252520Borjas%252520-%252520USA%252520two%252520redim%25252055p.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-3112469306986158506</id><published>2011-05-19T02:53:00.000-07:00</published><updated>2011-05-26T05:18:05.526-07:00</updated><title type='text'>MOVIMIENTO 15 DE MAYO: ¿CIUDADANOS INDIGNADOS O CONSUMIDORES INFELICES?</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-qjXUiJLduSM/TdTodPtnNJI/AAAAAAAAAHQ/1oqxztzev2g/s1600/stephane_hessel.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="187" j8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-qjXUiJLduSM/TdTodPtnNJI/AAAAAAAAAHQ/1oqxztzev2g/s200/stephane_hessel.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Stéphane Hessel, autor de&lt;/i&gt; !Indignaos! (2011)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;strong&gt;La oligarquía transnacional occidental -verdadera mafia planetaria- era consciente de que en cualquier momento podía estallar en Europa una revuelta pacífica como la de Túnez o Egipto. El ejemplo más inquietante era, empero,&amp;nbsp;el de Islandia, cuyos ciudadanos se habían reunido en asamblea y depuesto al gobierno, negándose por si fuera poco a pagar las deudas de los bancos y demás parásitos financieros. Los medios de comunicación silenciaron la gesta islandesa, anterior (2008) a la tunecina o la egipcia,&amp;nbsp;durante años.&amp;nbsp;Pero a la postre llegó la noticia a sus destinatarios naturales y la gente empezamos a ponderar la idea de&amp;nbsp;que no teníamos por qué obedecer a los criminales, corruptos e incompetentes que nos gobiernan. Si nos rebelamos, los oligócratas no pueden matar a todo el mundo. La mejor forma de&amp;nbsp;salir al paso del que habría sido&amp;nbsp;un auténtico &lt;i&gt;desafío histórico&lt;/i&gt; al sistema oligárquico en el continente europeo era, por tanto,&amp;nbsp;adelantarse a los hechos para, provocándolos de alguna manera, poder encauzarlos por senderos inocuos y recuperables a medio plazo. Y lo primero y más importante&amp;nbsp;sería que ese movimiento no desbordara los límites axiológicos que definen el propio sistema oligárquico como &lt;i&gt;hecho mental, subjetivo&amp;nbsp;y moral&lt;/i&gt;, a saber,&amp;nbsp;los dogmas&amp;nbsp;del bienestar, el desarrollo, el antifascismo, la felicidad e incluso el "derecho a consumir". El ya famoso libro de Stéphane Hessel, &lt;i&gt;!Indignaos!, &lt;/i&gt;un curioso éxito de ventas perfectamente planificado, &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.fantasymundo.com/noticias/17959/stephane_hessel_autor_indignaos_apoya_movimiento_15m"&gt;&lt;strong&gt;preparó el terreno&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;a la maniobra asegurándose que los ciudadanos no recuperaran la memoria histórica de los millones de personas exterminadas en nombre del "paraíso social".&amp;nbsp;Un crimen, éste,&amp;nbsp;justificado &lt;i&gt;en&amp;nbsp;el&amp;nbsp;eudemonismo y el hedonismo éticos &lt;/i&gt;(felicidad+placer) que los concentrados hacen ahora suyos.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es en&amp;nbsp;tal contexto que&amp;nbsp;aparece el &lt;i&gt;movimiento 15 de mayo&lt;/i&gt;, organizado en España ("Plataforma de coordinación de grupos pro-movilización ciudadana") pero con ramificaciones en toda Europa, cuyos &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://masdecuatrogatos.blogspot.com/"&gt;&lt;strong&gt;promotores y organizadores&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; permanecen en la sombra pero del que una cosa está clara:&amp;nbsp;no cabe duda&amp;nbsp;alguna sobre su carácter "políticamente correcto". Conviene aclarar que la mayoría de las reivindicaciones materiales de esta plataforma&amp;nbsp;pueden ser asumidas por nosotros y las asumimos, pero, leída la proclama básica, constatamos lo fundamental, a saber, la falta total de sentido crítico frente a la ideología del sistema oligárquico, la incapacidad de entender que existe una relación entre los&amp;nbsp;conceptos-límite&amp;nbsp;del capitalismo (desarrollismo+bienestar) y la corrupción política, entre el consumismo y la degeneración de las virtudes ciudadanas, entre el afán hedonista de estos "consumidores felices" y los millones de muertos por hambre en el Tercer Mundo (a las puertas mismas del "paraíso social"), entre el "crecimiento económico" sin límites y la devastación ecológica...&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dichas contradicciones&amp;nbsp;se detectan ya en el simple redactado del manifiesto proclamado por el movimiento, pero también en la naturaleza y ocasión de la protesta misma. Porque sólo ahora, cuando la crisis aprieta a los "consumidores occidentales", el capitalismo provoca "indignación".¿Se indignaron alguna vez estos "ciudadanos" cuando&amp;nbsp;se les informaba&amp;nbsp;por&amp;nbsp;el telediario de&amp;nbsp;las cifras de&amp;nbsp;fallecidos por hambre en África? ¿No es extraño que se &lt;i&gt;indignen&lt;/i&gt; sólo ahora que no pueden pagar la hipoteca o vegetan en el paro? ¿Dejarán de protestar cuando el sistema capitalista&amp;nbsp;remonte la crisis y puedan estas personas volver a&amp;nbsp;ocupar su lugar&amp;nbsp;predestinado de&amp;nbsp;"consumidores felices"? Indignados lo estamos nosotros, pero&amp;nbsp;de ver que el sistema manipula a los ciudadanos&amp;nbsp;incluso cuando éstos pretenden que se "rebelan" contra aquél. &lt;i&gt;&lt;u&gt;Para estar indignado primero&amp;nbsp;hay que tener dignidad y la dignidad sólo se conquista anteponiéndola, si es necesario,&amp;nbsp;a la felicidad y el bienestar.&lt;/u&gt;&lt;/i&gt; De ahí que propongamos un apoyo crítico al movimiento 15 de mayo, intentando desbordarlo hacia posiciones verdaderamente subversivas, las cuales pasarán siempre por el rechazo de los valores que regulan el funcionamiento "depredador" del mercado. Dichos valores&amp;nbsp; optimistas, desarrollistas, consumistas y eudemo-hedonistas son, sin embargo, y no por casualidad, los que el movimiento 15 de mayo, en tanto que fenómeno&amp;nbsp;&lt;i&gt;ideológicamente teledirigido,&lt;/i&gt;&amp;nbsp;reivindica en sus dudosas y ambiguas consignas. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-adsAC6CSkTc/TdTnKw6AwSI/AAAAAAAAAHM/avJ-5FoG-0w/s1600/2985624-4243959.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img border="0" height="200" j8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-adsAC6CSkTc/TdTnKw6AwSI/AAAAAAAAAHM/avJ-5FoG-0w/s200/2985624-4243959.jpg" width="140" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;strong&gt;Continuaremos con nuestra crítica en posteriores entradas de esta bitácora. De momento nos limitamos a adjuntar los documentos fundamentales que interesan al caso para que el lector crítico e inteligente pueda juzgar por sí mismo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El presente escrito no es un llamado a la desmovilización, todo lo contrario: para derrotar al sistema hay que conocer cuál es su ideología y oponerse a ella. &lt;i&gt;&lt;u&gt;Sin filosofía crítica a la ideología del sistema no hay lucha contra el sistema.&lt;/u&gt;&lt;/i&gt; En las circunstancias actuales, parece que ni siquiera puede&amp;nbsp;darse una&amp;nbsp;mera noción de lo que el sistema es realmente y toda "lucha" contra él se limitará a dar palos de ciego. Sea como fuere, las ideas de Stéphane Hessel, un resistente antinazi que fue cómplice del&amp;nbsp;estalinismo durante décadas (incluso a sabiendas del carácter criminal de este régimen, como él mismo confiesa), no nos parecen las más recomendables para emprender la&amp;nbsp;rebelión&amp;nbsp;anti-oligárquica con alguna posibilidad de éxito. &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://democraciarealyamurcia.blogspot.com/p/manifiesto.html"&gt;http://democraciarealyamurcia.blogspot.com/p/manifiesto.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;MANIFIESTO “DEMOCRACIA REAL YA”:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;◦Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y &lt;span style="color: red;"&gt;el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;◦Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y &lt;span style="color: red;"&gt;derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;◦El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;◦La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;◦El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;◦La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y &lt;span style="color: red;"&gt;consumidores infelices.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;◦Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;◦Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;◦Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. &lt;span style="color: red;"&gt;Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Por todo lo anterior, estoy indignado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Creo que puedo cambiarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Creo que puedo ayudar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Sé que unidos podemos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="background-color: #f4cccc; font-family: Georgia, &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;, serif;"&gt;Sal con nosotros. Es tu derecho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Georgia;"&gt;UN MOVIMIENTO IDEOLÓGICAMENTE TELEDIRIGIDO POR&amp;nbsp;RELEVANTES&amp;nbsp;FIGURAS DEL SISTEMA:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.indignaos.com/"&gt;http://www.indignaos.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-pYHY2ZhwSWk/TdTpbQPcm8I/AAAAAAAAAHU/cCuqzRd-g9A/s1600/INDIGN%257E2.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-pYHY2ZhwSWk/TdTpbQPcm8I/AAAAAAAAAHU/cCuqzRd-g9A/s200/INDIGN%257E2.JPG" width="138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;a href="http://www.attacmadrid.org/wp/wp-content/uploads/Indignaos.pdf"&gt;¡INDIGNAOS!&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;Indignaos (Indignez-vous)&lt;/u&gt;&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Stéphane Hessel&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Traducción de María Belvis Martínez García&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;93 años. Es la última etapa. El fin no está lejos. Qué suerte poder aprovecharla para recordar lo que ha servido de base a mi compromiso político: los años de resistencia y el programa elaborado hace 70 años por el Consejo Nacional de la Resistencia. A Jean Moulin le debemos, dentro del marco de este Consejo, el agrupamiento de todos los componentes de la Francia ocupada, los movimientos, los partidos, los sindicatos, con el fin de proclamar su adhesión a la Francia combativa y a su único jefe reconocido: el general De Gaulle. Desde Londres, donde me reuní con el general De Gaulle, en marzo de 1941, me llegó la noticia de que el Consejo había puesto en marcha un programa (adoptado el 15 de marzo de 1944) que proponía para la Francia liberada un conjunto de principios y valores sobre los que se asentaría la democracia moderna de nuestro país.&lt;/b&gt; &lt;i&gt;i&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Estos principios y valores los necesitamos hoy más que nunca. Es nuestra obligación velar todos juntos para que nuestra sociedad siga siendo una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos, y no esta sociedad de indocumentados, de expulsiones, de sospechas con respecto a la inmigración; no esta sociedad en la que se ponen en cuestión las pensiones, los logros de la Seguridad Social; no esta sociedad donde los medios de comunicación están en manos de los poderosos. Todas estas son cosas que habríamos evitado apoyar si hubiéramos sido verdaderos herederos del Consejo Nacional de la Resistencia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;A partir de 1945, después de un drama atroz, las fuerzas internas del Consejo de la Resistencia se entregan a una ambiciosa resurrección. Se crea la Seguridad Social como la Resistencia deseaba, tal y como su programa lo estipulaba: “un plan completo de Seguridad social que aspire a asegurar los medios de subsistencia de todos los ciudadanos cuando estos sean incapaces de procurárselos mediante el trabajo”; “una pensión que permita a los trabajadores viejos terminar dignamente su vida”. Las fuentes de energía, electricidad y gas, las minas de carbón y los bancos son nacionalizados. El programa recomendaba “que la nación recuperara los grandes medios de producción, fruto del trabajo común, las fuentes de energía, los yacimientos, las compañías de seguros y los grandes bancos”; “la instauración de una &lt;/b&gt;&lt;b&gt;verdadera democracia económica y social, que expulse a los grandes feudalismos económicos y financieros de la dirección de la economía”. El interés general debe primar sobre el interés particular, el justo reparto de la riqueza creada por el trabajo debe primar sobre el poder del dinero. La Resistencia propone “una organización racional de la economía que garantice la subordinación de los intereses particulares al interés general y que se deshaga de la dictadura profesional instaurada según el modelo de los Estados fascistas”, y el gobierno provisional de la República toma el relevo.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Una verdadera democracia necesita una prensa independiente; la Resistencia lo sabe, lo exige, defiende “la libertad de prensa, su honor y su independencia del estado, de los poderes del dinero y de las influencias extranjeras”. Esto es lo que, desde 1944, aún indican las ordenanzas en relación a la prensa. Ahora bien, esto es lo que está en peligro hoy en día.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;La Resistencia llamaba a la “posibilidad efectiva para todos los niños franceses de beneficiarse de la mejor instrucción posible”, sin discriminación; ahora bien, las reformas propuestas en 2008 van contra este proyecto. Jóvenes profesores, a los cuales apoyo, han peleado hasta impedir la aplicación de estas reformas y han visto disminuidos sus salarios a modo de penalización. Se han indignado, han “desobedecido”, han considerado que estas reformas se alejaban del ideal de la escuela republicana, que estaban al servicio de la sociedad del dinero y que no desarrollaban suficientemente el espíritu creativo y crítico.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;Es la base de las conquistas sociales de la Resistencia la que hoy se cuestionan.&lt;/b&gt; &lt;i&gt;ii&lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;--------------------&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;El motivo de la resistencia es la indignación&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;Se tiene la osadía de decirnos que el Estado ya no puede asegurar los costes de estas medidas sociales. Pero cómo puede faltar hoy dinero para mantener y prolongar estas conquistas, cuando la producción de la riqueza ha aumentado considerablemente desde la Liberación, periodo en el que Europa estaba en la ruina, si no es porque el poder del dinero, combatido con fuerza por la Resistencia, no ha sido nunca tan grande, tan insolente y tan egoísta con sus propios servidores, incluso en las más altas esferas del Estado. Los bancos, una vez privatizados, se preocupan mucho por sus dividendos y por los altos salarios de sus dirigentes, no por el interés general. La brecha entre &lt;/b&gt;&lt;b&gt;los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan grande, ni la búsqueda del dinero tan apasionada.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;El motivo principal de la Resistencia era la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jóvenes generaciones a vivir y transmitir la herencia de la Resistencia y de sus ideales. Nosotros les decimos: tomad el relevo, ¡indignaos! Los responsables políticos, económicos e intelectuales, y el conjunto de la sociedad no deben dimitir ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es algo precioso. Cuando algo nos indigna, como a mí me indignó el nazismo, nos volvemos militantes, fuertes y comprometidos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Volvemos a encontrarnos con esta corriente de la historia, y la gran corriente de la historia debe perseguirse por cada uno. Y esta corriente nos conduce a más justicia y libertad; pero no a la libertad incontrolada de la zorra en el gallinero. Estos derechos, recogidos en 1948 en un programa de la Declaración universal, son universales. Si conocéis a alguien que no los disfruta, compadecedlo, ayudadle a conseguirlos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;--------------------&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Dos visiones de la historia&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Cuando intento comprender qué fue lo que causó el fascismo, qué hizo que fuéramos absorbidos por él y por Vichy, me digo que los ricos egoístas tuvieron mucho miedo de la revolución bolchevique y que se dejaron guiar por sus miedos. Pero si, hoy como entonces, una minoría activa se levantara, eso bastaría: tendríamos la levadura que haría crecer la masa.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;Desde luego, la experiencia de alguien viejo, como yo, nacido en 1917, es diferente de la experiencia de los jóvenes de hoy. A menudo solicito a los profesores de colegios la oportunidad de dirigirme a sus alumnos, y les digo: “vosotros no tenéis las mismas razones evidentes para comprometeros. Para nosotros, resistir era no aceptar la ocupación alemana, la derrota. Era algo relativamente simple; simple como lo que vino a continuación: la descolonización. Siguió la guerra de Argelia: era necesario que Argelia se independizara, era algo evidente. En cuanto a Stalin, todos aplaudimos la victoria del ejército rojo contra los nazis, en 1943. Pero cuando nos &lt;/b&gt;&lt;b&gt;enteramos de las grandes purgas estalinistas de 1935, aunque era necesario estar al corriente de lo que hacía el comunismo para contrarrestar el capitalismo americano, la necesidad de oponerse a esta forma insoportable de totalitarismo se impuso como una evidencia. Mi larga vida me ha dado una serie de razones para indignarme.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Estas razones son fruto menos de una emoción que de una voluntad de compromiso. Cuando estudiaba en la Escuela Normal, Sartre, un condiscípulo mayor que yo, me influenció profundamente. La náusea, El muro, pero no El ser y la nada, fueron muy importantes en la formación de mi pensamiento. Sartre nos enseñó a decirnos: “Sois responsables en tanto que individuos”. Era un mensaje de libertad. La responsabilidad del hombre que no puede confiar ni en un poder ni en un dios. Al contrario, es necesario comprometerse en nombre de la propia responsabilidad como persona humana. Cuando entré en la Escuela Normal de la calle Ulm, en Paris, en 1939, entré como ferviente discípulo del filósofo Hegel, y seguí el seminario de Maurice Merleau-Ponty. Su enseñanza exploraba la experiencia concreta, la del cuerpo y sus relaciones con los sentidos, gran singular frente a la pluralidad de los sentidos. Pero mi optimismo natural, que quiere que todo lo que es deseable sea posible, me encaminaba más bien a Hegel. El hegelianismo interpreta que la larga historia de la humanidad tiene un sentido: la libertad del hombre que progresa paso a paso. La historia está hecha de choques sucesivos, es la asunción de los desafíos. La historia de las sociedades progresa, y al final, cuando el hombre ha alcanzado su completa libertad, se tiene el estado democrático en su forma ideal.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Existe, desde luego, otra concepción de la historia. Los progresos conseguidos por la libertad, la competición, la carrera por el “siempre más” pueden ser vividos como un huracán destructor. Así la concibe un amigo de mi padre, el hombre que compartió con él la tarea de traducir al alemán En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Es el filósofo alemán Walter Benjamin. Él había encontrado un mensaje pesimista en un cuadro del pintor suizo Paul Klee, el Angelus Novus, en el que la figura de un ángel abre los brazos como para contener y rechazar una tempestad que Benjamin identifica con el progreso. Para Benjamin, que se suicidó en septiembre de 1940 para huir del nazismo, el sentido de la historia es un camino irresistible de catástrofe en catástrofe.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;--------------------&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;La indiferencia: la peor de las actitudes&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Es verdad que las razones para indignarse pueden parecer hoy menos claras o el mundo demasiado complejo. ¿Quién manda, quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no tenemos que vérnoslas con una pequeña élite, cuyo modo de actuar conocemos con claridad. Este es un vasto mundo de cuya interdependencia nos percatamos claramente. Vivimos con una interconectividad como jamás ha existido. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlas, hace falta observar con atención, buscar. Les digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor de las actitudes es la indiferencia, el decir “yo no puedo hacer nada, yo me las apaño”. Al comportaros así, perdéis uno de los componentes esenciales que hacen al ser humano. Uno de sus componentes indispensables: la capacidad de indignarse y el compromiso que nace de ella.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Es posible identificar desde ahora dos grandes desafíos nuevos:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;1. La gran diferencia que existe entre los muy pobres y los muy ricos, la cual no deja de crecer. Se trata de una innovación de los siglos XX y XXI. Los muy pobres del mundo de hoy ganan apenas dos dólares al día. No se puede dejar que esta diferencia se haga más profunda todavía. La constatación de este hecho debería suscitar por sí misma un compromiso.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;2. Los derechos del hombre y el estado del planeta. Después de la Liberación tuve la suerte de participar en la redacción de la Declaración universal de los derechos del hombre adoptada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en el palacio de Chaillot, en Paris. Como jefe de gabinete de Henri Laugier, secretario general adjunto de la ONU y secretario de la Comisión de los Derechos del hombre participé, entre otros, en la redacción de esta declaración. No puedo olvidar el papel que tuvo en su elaboración René Cassin, comisario nacional de justicia y educación del gobierno de la Francia libre, en Londres, en 1941, el cual fue premio Nobel de la paz en 1968, ni el de Pierre Mendès France dentro del Consejo económico y social, al que enviábamos los textos que elaborábamos antes de que fueran examinados por la Tercera Comisión de la Asamblea General, encargada de los aspectos sociales, humanitarios y culturales. La Comisión contaba con los 54 estados que eran miembros, en aquel momento, de las Naciones Unidas, y yo me encargaba de su secretaría. A René Cassin debemos el término de derechos “universales”, y no “internacionales” como proponían nuestros amigos anglosajones. Puesto que en esto está lo que se juega al terminar la segunda guerra &lt;/b&gt;&lt;b&gt;mundial: la emancipación de las amenazas que el totalitarismo hizo pesar sobre la humanidad. Para emanciparse, es necesario conseguir que los estados miembros de la ONU se comprometan a respetar estos derechos universales. Es una manera de desmontar el argumento de plena soberanía que un estado puede hacer valer mientras comete crímenes contra la humanidad dentro de su territorio. Este fue el caso de Hitler, que se consideraba dueño y señor en su tierra y autorizado a provocar un genocidio. Esta declaración universal debe mucho a la revulsión universal contra el nazismo, el fascismo, el totalitarismo, y, también, a nosotros, al espíritu de la Resistencia. Sentía que había que actuar rápidamente, no ser víctima de la hipocresía que había en la adhesión proclamada por los vencedores a estos valores que no todos tenían la intención de promover limpiamente, pero que nosotros intentábamos imponerles.&lt;/b&gt; &lt;i&gt;iii&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;No me aguanto las ganas de citar el artículo 15 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre: “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”; el artículo 22: “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”. Y si esta declaración tiene un alcance declarativo, y no jurídico, no por eso ha desempeñado un papel menos importante desde 1948; se ha visto a pueblos colonizados acogerse a ella en su lucha por la independencia; ha inspirado a los espíritus en su lucha por la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Constato con alegría que a lo largo de las últimas décadas se han multiplicado las organizaciones no gubernamentales, los movimientos sociales como Attac (Association pour la taxation des transactions financières1), la FIDH (Fédération international des Droits de l”homme2), Amnesty…, que son activas y efectivas. Es evidente que para ser eficaz actualmente es necesario actuar conjuntamente; aprovechar todos los medios modernos de comunicación.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;A los jóvenes, les digo: mirad alrededor de vosotros, encontraréis temas que justifiquen vuestra indignación –el trato que se da a los inmigrantes, a los &lt;/b&gt;&lt;b&gt;indocumentados, a los Roms. Encontraréis situaciones concretas que os empujarán a llevar a cabo una acción ciudadana de importancia. ¡Buscad y encontraréis!&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;--------------------&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Mi indignación a propósito de Palestina&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Hoy, mi principal indignación concierne a Palestina, la franja de Gaza y Cisjordania. Este conflicto es un motivo propio de indignación. Es necesario leer el informe Richard Goldstone, de septiembre de 2009, sobre Gaza. En él este juez sudafricano, judío, que se declara incluso sionista, acusa al ejército israelí de haber cometido ““actos asimilables a crímenes de guerra y quizás, en ciertas circunstancias, a crímenes contra la humanidad”“ durante la operación “Plomo Fundido” que duró tres semanas. Volví a Gaza en 2009, pude entrar con mi mujer gracias a nuestros pasaportes diplomáticos, para verificar con mis propios ojos lo que el informe contaba. Las personas que nos acompañaban no fueron autorizadas a entrar a la franja de Gaza. Ni a Cisjordania. Visitamos los campos de refugiados palestinos creados en 1948 por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, UNRWA, donde más de tres millones de palestinos expulsados de sus tierras por Israel esperan un retorno cada vez más problemático. En cuanto a Gaza, ésta es una prisión a cielo abierto para un millón y medio de palestinos. Una prisión donde se organizan para sobrevivir. Más que las destrucciones materiales, como la del hospital de la Media Luna Roja por la operación “Plomo Fundido”, es el comportamiento de los habitantes de Gaza, su patriotismo, su amor por el mar y la playa, su constante preocupación por el bienestar de sus hijos, numerosos y risueños, lo que llena nuestra memoria. Quedamos impresionados por su ingeniosa manera de hacer cara a todas las penurias que les son impuestas. Les hemos visto fabricar ladrillos, por falta de cemento, para reconstruir las miles de casas destruidas por los tanques. Nos confirmaron que hubo 1400 muertos –mujeres, niños y viejos incluidos en el campo palestino– a lo largo de esta operación “Plomo Fundido”, llevada a cabo por el ejército israelí, contra sólo cincuenta heridos del lado de Israel. Comparto las conclusiones del juez surafricano. Que judíos puedan cometer crímenes de guerra es insoportable. Desgraciadamente, la historia ofrece pocos ejemplos de pueblos que aprenden de su propia historia.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Lo sé, Hamas, que había ganado las últimas elecciones legislativas, no pudo evitar que se dispararan cohetes sobre las ciudades israelíes en respuesta a la situación de aislamiento y de bloqueo en la que se encuentran los gazatíes. Evidentemente, pienso que el terrorismo es inaceptable, pero hay que reconocer que cuando se está ocupado con medios militares infinitamente superiores a los nuestros, la reacción popular no puede ser sólo no-violenta.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;¿Le sirve de algo a Hamas enviar cohetes sobre la ciudad de Sderot? La respuesta es no. No sirve a su causa, pero se puede explicar debido a la exasperación del pueblo de Gaza. En la noción de exasperación, hay que entender la violencia como una lamentable conclusión de situaciones inaceptables para aquellos que las sufren. Se puede decir que el terrorismo es una especie de exasperación. Y que esta exasperación es un término negativo. Uno no se debe exasperar, uno debe esperar. La exasperación es la negación de la esperanza. Es comprensible, diría que hasta es natural; sin embargo, no es aceptable porque no permite obtener los resultados que puede eventualmente producir la esperanza.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;--------------------&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;La no-violencia, el camino que debemos aprender a seguir&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;Estoy convencido de que el futuro pertenece a la no-violencia, a la conciliación de las diferentes culturas. Por esta vía, la humanidad deberá franquear su próxima etapa. Y aquí coincido con Sartre: uno no puede excusar a los terroristas que arrojan bombas, pero puede comprenderlos. Sartre escribió en 1947: “Reconozco que la violencia bajo cualquier forma que se manifieste es un fracaso. Pero es un fracaso inevitable porque estamos en un universo de violencia. Y si es verdad que el recurso a la violencia hace que la violencia corra el riesgo de perpetuarse, también es verdad que es el único medio de hacerla cesar”iv. A lo que yo añadiría que la no-violencia es una manera más segura de hacerla cesar. No se puede apoyar a los terroristas como Sartre lo hizo, en nombre de ese principio, durante la guerra de Argelia, o a propósito del atentado de los juegos de Munich, en 1972, cometido contra atletas israelíes. No es eficaz, y Sartre mismo acabará por preguntarse al final de su vida por el sentido del terrorismo y a dudar de su razón de ser. Decirse “la violencia no es eficaz” es más importante que saber si se debe condenar o no a aquellos que la utilizan. El terrorismo no es eficaz. En la noción de eficacia, es necesaria una esperanza no-violenta. Si existe una esperanza violenta es la de la poesía de Guillaume Apollinaire: “Que l”esperance est violente”4; no en política. Sartre, en marzo de 1980, tres semanas antes de morir, declaraba: “Hay que intentar explicar por qué el mundo de hoy, que es horrible, no es más que un momento en el largo desarrollo histórico, que la esperanza ha sido siempre una de las fuerzas dominantes de las revoluciones y de las insurrecciones, y cómo todavía siento la esperanza como mi concepción del futuro”.&lt;/b&gt;&lt;i&gt;v&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Hay que entender que la violencia vuelve la espalda a la esperanza. Hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no-violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. Tanto por parte de los opresores como por parte de los oprimidos, hay que llegar a una negociación para acabar con la opresión; esto es lo permitirá acabar con la violencia terrorista. Es por eso que no se debe permitir que se acumule mucho odio.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;El mensaje de alguien como Mandela, como Martin Luther King, encuentra toda su pertinencia en un mundo que ha sobrepasado la confrontación de las ideologías y el totalitarismo. Es un mensaje de esperanza en la capacidad que tienen las sociedades modernas para sobrepasar los conflictos por medio de una comprensión mutua y de una paciencia vigilante. Para llegar a ello, es necesario basarse en los derechos, cuya violación, sea quien sea el autor, debe provocar nuestra indignación. No debemos consentir la transgresión de estos derechos.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;--------------------&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Por una insurrección pacífica&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;He constatado, y no soy el único, la reacción del gobierno israelí ante el hecho de que cada viernes los ciudadanos de Bil”id van, sin arrojar piedras, sin utilizar la fuerza, hasta el muro contra el cual protestan. Las autoridades israelíes han calificado esta marcha de “terrorismo no-violento”. No está mal… Hay que ser israelí para calificar de terrorista a la no-violencia. Hay que estar molesto por la eficacia que tiene la no-violencia para suscitar el apoyo, la comprensión y el sostén de todos los adversarios de la opresión.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;El pensamiento productivista, sostenido por Occidente, ha metido al mundo en una crisis de la que hay que salir rompiendo radicalmente con la huída hacia adelante del “siempre más”, tanto en el dominio financiero como en el dominio de las ciencias y de la técnica. Ya es hora de que la preocupación por la ética, la justicia y la estabilidad duradera sea lo que prevalezca. Pues nos amenazan los riesgos más graves; riesgos que pueden poner fin a la aventura humana sobre un planeta que puede volverse inhabitable.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;Pero es verdad que se han hecho importantes progresos desde1948: la descolonización, el fin del apartheid, la destrucción del imperio soviético, la caída del Muro de Berlín. Por el contrario, los diez primeros años del siglo XXI han supuesto un periodo de retroceso. Este retroceso, yo lo achaco, en parte, a la presidencia americana de George Bush, al 11 de septiembre y a las consecuencias desastrosas que de él han sacado los Estados Unidos, como la intervención militar en Irak. Hemos tenido esta crisis económica, pero tampoco hemos comenzado una nueva política de desarrollo. La cumbre de Copenhague contra el calentamiento climático no ha permitido establecer una verdadera política para la preservación del planeta. Estamos en un umbral, entre los horrores de la primera década y las posibilidades de las décadas siguientes. Pero hay que esperar, siempre hay que esperar. La década anterior, la de los años 1990, fue una fuente de grandes progresos. Las Naciones Unidas convocaron conferencias como las de Rio sobre el medio ambiente, en 1992; la de Pekín sobre las mujeres, en 1995; en septiembre de 2000, a iniciativa del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, los 191 países miembros adoptaron la declaración sobre los “Ocho objetivos del milenio para el desarrollo”, por la cual se comprometen a reducir a la mitad la pobreza en el mundo de aquí a 2015. Mi gran pesar, es que ni Obama ni la Unión Europea hayan manifestado aún lo que debería ser su aportación para una fase constructiva que se apoye en los valores fundamentales.&lt;/b&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;b&gt;¿Cómo terminar esta llamada a indignarse? Recordando que, con ocasión del sexagésimo aniversario del Programa del Consejo nacional de la Resistencia, dijimos, el 8 de marzo de 2004, nosotros, los veteranos de los movimientos de Resistencia y de las fuerzas combativas de la Francia libre (1940-1945), que, desde luego, “el nazismo ha sido vencido gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y de las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no ha desaparecido por completo, y nuestra cólera contra la injusticia permanece intacta”.&lt;/b&gt; &lt;i&gt;vi&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;No, esta amenaza no ha desaparecido por completo. Por eso, hagamos siempre un llamamiento a “una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;A los hombres y mujeres que harán el siglo XXI, les decimos con nuestra afección:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;“CREAR ES RESISTIR,&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;RESISTIR ES CREAR”.&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;i&gt;i&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Creado clandestinamente el 27 de mayo de 1943, en París, por los representantes de los ocho grandes movimientos de Resistencia, de los dos grandes sindicatos anteriores a la guerra: la CGT y la CFTC (Confederación francesa de trabajadores cristianos) y de los diez principales partidos políticos de la III República, el PC y la SFIO (los socialistas), el Consejo Nacional de la Resistencia (CNR) se reunió por primera vez este 27 de mayo bajo la presidencia de Jean Moulin, delegado del general De Gaulle, el cual quería crear este Consejo para hacer más eficaz la lucha contra los nazis y reforzar su propia legitimidad de cara a los aliados. De Gaulle encargó a este Consejo la elaboración de un programa de gobierno en previsión de la liberación de Francia. Este programa fue objeto de muchas idas y venidas del CNR y del gobierno de la Francia libre, unas veces a Londres y otras a Argel, antes de ser adoptado el 15 de marzo de 1944 en sesión asamblearia por el CNR. El CNR entregó este programa al general De Gaulle el 25 de agosto de 1944 en el ayuntamiento de París. El decreto en relación a la prensa se promulgó el 26 de agosto. Uno de los principales redactores del programa fue Roger Ginsburger, hijo de un rabino alsaciano; bajo el pseudónimo de Pierre Villon fue secretario general del frente nacional para la independencia de Francia, movimiento de resistencia creado por el partido comunista francés en 1941, y representó a este movimiento en el seno del CNR y de su oficina permanente.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;ii Según una estimación sindicalista, hemos pasado de entre el 75 al 80% del salario como importe de las jubilaciones a alrededor del 50%. Jean-Paul Domin, catedrático de Economía en la universidad de Reims Champagne-Ardennes, en 2010, redacta para el Instituto Europeo de Ciencias Sociales (IES, Institut Européen du Salariat) un apunte sobre “El seguro de enfermedad complementario”. En él revela en qué medida el acceso a un seguro complementario de calidad es ahora un privilegio del estatus social, que los más frágiles renuncian a los cuidados por falta de seguros complementarios y por la cuantía del resto que queda por pagar; que la fuente del problema es no haber hecho del salario el soporte de los derechos sociales –punto central de los decretos del 4 y del 15 de octubre de 1945. Estos promulgaban la Seguridad Social y encomendaban su gestión a la doble autoridad de los representantes de los trabajadores y del Estado. Después de las reformas Juppé de 1995, promulgadas por decreto, más la ley Douste Blazy (médico de formación), de 2004, es el Estado el único que gestiona la Seguridad Social. Es, por ejemplo,el jefe del Estado el que nombra por decreto al director de la Tesorería General de la Seguridad Social (Caisse National d”Assurance Maladie (CNAM)).Ya no son los sindicalistas, como después de la Liberación, sino el Estado quien está a la cabeza del organismo que gestiona las prestaciones sanitarias a nivel departamental a través de los gobernadores (préfets de département).Los representantes de los trabajadores ya no tienen más que el papel de consejero.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;iii La Declaración Universal de los Derechos del hombre fue adoptada el 10 de diciembre de 1948, en Paris, por 48 de los 58 estados miembros de la Asamblea general de Naciones Unidas. Hubo ocho abstenciones: África del Sur, a causa del apartheid que la declaración condenaba de hecho; Arabia Saudita, igualmente, a causa de la igualdad entre hombres y mujeres; la URSS (Rusia, Ucrania, Bielorrusia), Polonia, Checoslovaquia y Yugoslavia estimaron que la Declaración no iba lo bastante lejos en la consideración de derechos económicos y sociales y sobre los derechos de las minorías; sin embargo, hay que tener en cuenta que Rusia en particular se opuso a la proposición australiana de crear una Corte internacional de derechos humanos encargada de examinar las peticiones dirigidas a Naciones Unidas; hay que recordar que el artículo 8 de la Declaración introduce el principio de apelación individual contra un estado en caso de violación de los derechos fundamentales. Este principio se aplicaría en Europa en 1998 con la creación de una Corte europea permanente de derechos humanos, la cual garantizó este derecho de apelación a más de 800 millones de europeos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;iv Sartre J.P; “Situation de l”écrivain en 1947”, en Situation II, Paris, Gallimard, 1948.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;v Sartre J.P; “Maintenat l”espoir… (III)” en Le Nouvel Observateur, 24 de marzo de 1980.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;vi Los firmantes del Appel del 8 de marzo de 2004 son: Lucie Aubrac, Raymond Aubrac, Henri Bartoli, Daniel Cordier, Philippe Dechartre, Georges Guingouin, Stéphane Hessel, Maurice Kriegel-Valtimont, Lise London, George Séguy, Germaine Tillion, Jean-Pierre Vernat, Maurice Voutey.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/860675467421932733-3112469306986158506?l=izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/feeds/3112469306986158506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/05/movimiento-15-de-mayo-ciudadanos.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/3112469306986158506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/860675467421932733/posts/default/3112469306986158506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/05/movimiento-15-de-mayo-ciudadanos.html' title='MOVIMIENTO 15 DE MAYO: ¿CIUDADANOS INDIGNADOS O CONSUMIDORES INFELICES?'/><author><name>LA IZQUIERDA DEL TERCER MILENIO</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14966464276295919628</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-qjXUiJLduSM/TdTodPtnNJI/AAAAAAAAAHQ/1oqxztzev2g/s72-c/stephane_hessel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-860675467421932733.post-2347924650668446339</id><published>2011-03-17T15:15:00.000-07:00</published><updated>2011-03-24T10:21:33.013-07:00</updated><title type='text'>EL PRESIDENTE DE LA INTRA SE COMPROMETE ANTE NOTARIO A ERRADICAR LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="https://lh4.googleusercontent.com/--kLlgu7A8RE/TYkkppEk7KI/AAAAAAAAAHE/pkC69QTeghg/s1600/JaumeFarrerons.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img border="0" r6="true" src="https://lh4.googleusercontent.com/--kLlgu7A8RE/TYkkppEk7KI/AAAAAAAAAHE/pkC69QTeghg/s1600/JaumeFarrerons.jpg" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;&lt;strong&gt;CONTRATO CÍVICO CONTRA LA CORRUPCIÓN, LA INCOMPETENCIA Y LA CRIMINALIDAD DE LOS POLÍTICOS PROFESIONALES&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Verdana, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;El abajo firmante, Jaime Farrerons Sánchez,&amp;nbsp;DNI 46119005A, Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, presidente del partido político IZQUIERDA NACIONAL DE LOS TRABAJADORES (INTRA), &lt;a href="http://www.mediterraneodigital.com/cataluna/lerida/1247-exclusiva-md-jaume-farrerons-el-primer-politico-que-renuncia-ante-notario-a-todo-si-es-elegido.html"&gt;&lt;span style="color: #274e13;"&gt;se compromete ante todos los ciudadanos&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;: 1/ a renunciar a los &lt;a href="http://izquierdanacionaltrabajadores.blogspot.com/2011/01/los-obscenos-privilegios-de-la-casta.html"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;privilegios&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; de que disfrutan actualmente los políticos profesionales en el caso de que sea elegido para cualquier cargo público; 2/ a hacer todo lo posible para abolir dichos privilegios en su propia formación política y en el resto de los partidos, así como en las instituciones públicas si consigue el suficiente apoyo electoral a tales efectos; 3/ a promover la reforma del código penal a fin de que se pueda castigar el delito de corrupción política, actualmente inexistente porque los políticos profesionales, principales beneficiarios del mismo, se han negado a tipificarlo; 4/ a perseguir judicialmente, juzgar y encarcelar a los responsables políticos de la crisis en que se e
