jueves, 13 de septiembre de 2012

La verdad sobre la crisis económica española




En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

Stefanie Claudia Müller, periodista corresponsal alemana en España. Publicado en varios diarios alemanes antes de ser traducido al español y correr por la red como un reguero de pólvora.

Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.

En Alemania crece la critica contra la supuesta "mentalidad de fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.

España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.

Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.


La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.

Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.

Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa . Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales.

La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.

No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.

El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.

Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se esta gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.

Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.

Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.

Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.


*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y economista.


11 comentarios:

  1. Sin duda que nuestra piara de gobernantes local rezuma un hedor propio y característico aunque no creo que en Alemania se salven de los suyos ¿o hemos de creer que todos esos hijos de la gran banca se le someten sólo por mojigatería sin ser conscientes de todo el mal que causan y que la Merkel es nuestra madre teresa de Calcuta a la europea? (Por cierto: motherteresawasafraud.blogspot.com)

    ResponderEliminar
  2. Nada de eso, una cosa es reproducir el artículo y otra creer que en Alemania las cosas son distintas. Lo que ocurre es que en Alemania la oligarquía es más EFICIENTE que la española (y catalana). Aquí son unos ineptos, además de unos corruptos. Y, por tanto, la casta española es más perjudicial y se nota más el efecto pernicioso de sus latrocinios. Pero el "sistema" es igual en España que en Alemania por lo que respecta a sus estructuras profundas.

    ResponderEliminar
  3. Resulta falaz decir que la crisis es sólo culpa de la corrupción. Aunque es un gran paso hablar de oligarquía económico-política frente a las caricaturas de la rígida Merkel frente al "derroche" de los mediterraneos. Pero este artículo se queda en el mismo planteo: "el ajuste y la ayuda financiera está bien, pero no mientras los políticos españoles sean corruptos". Echarle la culpa a la oligarquía local es invisibilizar la global, y a los organismos de crédito, y al neoliberalismo. Porque en suma, en términos de eficiencia el neoliberalismo siempre termina en DESASTRE.

    Es mejor el ejemplo de Argentina: renegociar la deuda, renunciar a todo tutelaje y condicionamiento sobre asuntos internos... recuperar la soberanía monetaria y no acceder de vuelta al mercado de capitales... inyectar dinero en la economía, NO REDUCIR EL GASTO COMO PIDEN LOS LIBERALES, sino redireccionarlo y aumentarlo EN TÉRMINOS DE INVERSIÓN SOCIAL hacia creditos blandos para la producción y el radicamiento de industrias, planes de vivienda, es decir, hacia la producción, y mejor si es industrial. Sólo así se puede salir de la crisis. Ni antipolítica ni ajuste: soberanía político-económica heterodoxa.

    ResponderEliminar
  4. Tienes toda la razón. No pretendemos que este artículo lo explique todo, es sólo un documento que pone en evidencia al estamento corrupto. Pero la parte "propositiva" del texto, aquello que, dentro del marco del neoliberalismo, pueda sugerir o dar por supuesto la periodista, desde luego no lo compartimos.

    ResponderEliminar
  5. Y no hay revoluciones que se hagan por referéndum. En Argentina en sólo dos días de estallido social el 19 y 20 de diciembre de 2001, murieron aproximadamente 30 personas por la represión y renunció el presidente, y el ministro de economía. No alcanza con indignarse, hay que rebelarse y decir basta en términos claros.

    ResponderEliminar
  6. Está perfecto lo que hacen, ¡sigan adelante!. Se está gestando algo fuerte a través de Europa.

    ResponderEliminar
  7. Se rechaza por principio la violencia, precisamente porque legitima la represión. No hay otro camino.

    ResponderEliminar
  8. Este país tiene una deuda impagable, prácticamente el 100% del PIB, si sumamos la deuda privada y la deuda d elas entidades financieras el cómputo total equivale a unos 4 billones de euros, el 400% del PIB, o sea, impagable, si a eso le añadimos el despilfarro autonómico, totalmente innecesario(unos 120.000 millones de euros) la situación de recrudece mucho más y se convierte en insostenible, esto lo vemos día a día con el expolio económico y social contínuo al ciudadano.
    Obviamente la mayoría de estados europeos tienen también una deuda desorbitada, pero la casta quizás es menos corrupta y las tasas de desempleo también bastante más bajas(aunque las maquillen un poco), por ahí se salvan.

    ResponderEliminar
  9. El caso de España es especialmente grave ya que a parte de su monstruosa deuda tiene un grave problema estructural en su economía, no hay un sector que sustituya al ladrillo, que fue lo que hizo crecer la economía(especulativa, claro está) estos años atrás(antes de que la oligarquía globalizadora generase esta crisis tan nefasta),la industria prácticamente ha sido desmantelada en los últimos 30 años, por lo tanto mo puede haber crecimiento económico y sin crecimiento económico importante no hay empleo. De esta forma la UE especialmente ha convertido a España en un país de servicios, en una economía prácticamente tercermundista, la única posibilidad de reindustralizar este país sería mediante la soberanía política y económica, teniendo capacidad propia de decisión y la única forma de hacerlo es abandonando ese ente globalizador que es la UE y recuperar la moneda propia para poder devaluarla y fomentar las exportaciones. Obviamente tendría que ir acompañado del desmantelamiento del estado autonómico, de ese derroche de dinero innecesario que sólo ha servido para enchufar en la administración a familiares y amigos de la casta política, con un gobierno es más que suficiente, el ahorro de dinero sería considerable para poder ir amortizando la deuda pública.
    Si no se toman estas medidas la situación no tardará mucho en vovlverse insostenible y puede acabar de la peor manera puesto que la economía al estar estancada cada año vamos a peor.

    ResponderEliminar
  10. No creo que España pudiera sobrevivir sola si se saliera del redil, me parece que el camino es otro: promover la democratización de las instituciones europeas desde la base, ahí España podría dar ejemplo con una "revolución democrática", la abdicación del rey y la supresión no sólo de las autonomías, sino del senado, de la casa real, las diputaciones provinciales, los entes-pesebre de todos los colores (en Cataluña los hay a cientos), etc. Luego una marcha ciudadana a Estrasburgo para rodear el Parlamento de la UE y fundar un PODER CONSTITUYENTE EUROPEO.

    Esto es, al menos, lo que va a proponer la INTRA, porque un país de las dimensiones del nuestro sería ahogado rápidamente por la oligarquía si no cuenta con el apoyo del proletariado de Francia, Alemania e Italia, como poco. También hay que buscar apoyos tácticos en Rusia e Iberoamérica. Obsérvese que Siria ha sobrevivido a la agresión oligárquica gracias a los rusos y los iraníes. !!!Esto es para celebrarlo!!! Y también Chavez a derrotado democráticamente a Capriles. Pienso que el camino es ese: CHAVISMO EUROPEO.

    ResponderEliminar
  11. Estoy de acuerdo en gran parte con lo que usted opina,es cierto que si España abogara por la opción más soberanista no dudo que los poderes mundialistas intentarían acabar con dicha situación, obviamente no les interesaría que un país como españa se quitara de encima el azote globalista, sería un ejemplo a seguir para el resto de occidente. Pero también veo muy difícil lo que usted propone, la coordinación de un movimiento de semejante magnitud sería bastante compleja, a parte de un elevado nivel de conciencia, en todo caso se podría llevar a cabo si las condiciones de vida en general(y no sólo económicas) en Europa se degradasen más hasta llegar a niveles insostenibles, entonces se podrían dar condicionmes para ello.
    Es cierto que hay opciones identitarias que persiguen estos objetivos y están avanzando en Europa, pero también de forma desigual según los países.

    ResponderEliminar