martes, 14 de diciembre de 2010

SOBRE EL ARTÍCULO 2º DE LOS ESTATUTOS

Las directrices generales de la Izquierda Nacional de los Trabajadores (INTRA) quedan reflejadas en el artículo 2º de sus Estatutos:

Artículo 2º.-Ámbito y Fines. Izquierda Nacional de los Trabajadores INTRA se define como una entidad política de izquierdas, asamblearia, republicana, ecologista, laica, antirracista, democrático-radical y socialista hispánica, constituida para contribuir pacíficamente a la formación de la voluntad popular de los ciudadanos españoles en el ámbito territorial del Estado, así como para promover la participación de los mismos en las instituciones representativas de carácter político mediante el apoyo de candidatos en las correspondientes elecciones, todo ello con arreglo a los valores y fines específicos que enuncian los artículos 2.1 y 2.2 de los presentes Estatutos.

2.1.-Izquierda Nacional de los Trabajadores promoverá la crítica del liberalismo, la oposición política a la oligarquía capitalista financiera y una alternativa racional verista de valores ético-cívicos a la actual sociedad mercantil y de consumo burguesa, actuando en todo momento en defensa de la comunidad nacional y de los intereses, tanto morales como materiales, de los trabajadores españoles.

2.2.-Son valores fundamentales de la INTRA la verdad racional, la justicia social y la libertad democrática, los cuales comportan el rechazo de cualquier forma de totalitarismo y la enérgica condena del racismo, el antisemitismo y la xenofobia.

2.2.1.-INTRA es una organización política asamblearia que aspira a impulsar el compromiso político democrático de la ciudadanía; en este sentido, propugnará la promoción de una Democracia Popular Participativa capaz de superar el carácter oligárquico y el consiguiente descrédito cívico del sistema liberal de partidos burgueses.

El presente documento es un desarrollo general del artículo transcrito.

Entendemos que la actual política de inmigración atenta contra los intereses morales y materiales de los trabajadores españoles. De manera que, a tenor de los arts. 2.1 y 2.2 de los Estatutos de la INTRA, manifestamos:

Que la lucha contra la actual política de inmigración, además de su corrección y derogación normativa, incluirá siempre el ajusticiamiento legal de los responsables de la misma, a saber, de los políticos que la han hecho posible, y prohibirá, en todo caso, cualquier tipo de actividad xenófoba contra las personas de los inmigrantes, quienes han sido víctimas de los intereses de la derecha liberal capitalista por partida doble:

  • primero, víctimas de la derecha económica, como mano de obra barata que, mediante la práctica del dumping, había de presionar a la baja los salarios y compelir a recortar los derechos adquiridos por los trabajadores autóctonos;
  • segundo, víctimas de la derecha política, como objeto de los discursos, actitudes y prácticas racistas del radicalismo ultraderechista, es decir, de la clásica "partida de la porra" del capital, pero también, en un escenario electoral catalán cada vez más degradado, de la derecha liberal burguesa (PP).
Que, sin embargo, a la INTRA no le temblará la mano cuando tenga que expulsar a inmigrantes que han penetrado ilegalmente en este país violentando una frontera nacional con la expresa finalidad de delinquir o de vivir a costa de los servicios públicos.

Dicho esto, declaramos que uno de los ejes doctrinales de la acción política de la INTRA será acuñar una alternativa a las actuales políticas de inmigración, ya se trate de las políticas liberales de "libre" circulación de fuerza laboral irregular, ya de las políticas demagógicas y meramente expulsionistas, las cuales rechazamos rotundamente en nombre de la civilización y de la dignidad de los propios trabajadores nacionales. Éstos, en efecto, han manifestado de forma expresa su hostilidad a la entrada masiva e incontrolada de inmigrantes en nuestro país, pero han manifestado también su rechazo del racismo, y ello en decenas de encuestas que los supuestos representantes políticos legales del pueblo español no han hecho más que ignorar a lo largo de décadas en nombre de un falso antirracismo, acusando implícitamente de racista a la inmensa mayoría de la población española.

La casta política gobernante ha sido la primera interesada en canalizar el voto de protesta contrario a la mundialización del mercado de trabajo hacia organizaciones racistas, con el fin de desacreditar e incluso criminalizar toda actitud crítica en dicha materia. En este sentido, los partidos parlamentarios y sus terminales mediáticas son los principales resposables de la reaparición de la extrema derecha en el panorama político español.

La INTRA actuará como puño vengador del pueblo trabajador hispánico poniendo entre rejas a los culpables de esta auténtica traición a la nación; y lo hará mediante la aplicación estricta de la ley, así como las reformas jurídicas oportunas en orden a limitar drásticamente la entrada de nuevos contingentes de inmigrantes, que el país no necesita ni ha necesitado nunca, pero también ilegalizando sin contemplaciones las organizaciones políticas basadas en una irresponsable demagogia racista.

La Marca Hispánica, 14 de diciembre de 2010

martes, 13 de julio de 2010

DECÁLOGO CONTRA EL CATALANISMO OLIGÁRQUICO


NACIONALIDAD HISPÁNICA: EN DEFENSA DEL PUEBLO CATALÁN VERDADERAMENTE EXISTENTE

1/ Cataluña está gobernada y controlada por una oligarquía socioeconómica transversal a los partidos políticos y que funciona como una mafia. La casta oligárquica catalana es un bloque compacto que identifica nítidamente al enemigo político del pueblo catalán. El destino de los oligarcas sólo puede ser la cárcel y el deshonor político a perpetuidad.

2/ Independencia significaría, actualmente, más impunidad para las doscientas familias que usurpan las instituciones y enclaves de la sociedad catalana manipulándolas en beneficio propio. Debemos rechazar la independencia no por un folklórico “españolismo” de opereta, sino porque nos va la vida en ello como personas, ciudadanos y trabajadores catalanes. Promoveremos sin tregua una nacionalidad hispánica, unitaria, republicana, democrática y laica.

3/ El mito de la "soberanía catalana" equivale, hoy por hoy, a aumentar la opresión que ya padece el pueblo catalán. La ofensiva contra el catalanismo oligárquico tiene que ser concebida como una lucha por la libertad, no como la defensa de otro nacionalismo contrapuesto al catalán, porque al confrontar Cataluña y España en el mismo plano se refuerza el lenguaje propagandístico propio de la oligarquía. Semejante actitud no debe confundirse con la de los llamados no-nacionalistas, que condenan el nacionalismo español desde posiciones liberales, las mismas que hacen posible la existencia de oligarquías socioeconómicas similares a la catalana en todo el planeta. Francesc de Carreras, el promotor de Ciutadans, es un miembro frustrado de la oligarquía catalana, dato decisivo que se ha puesto de manifiesto en la metodología vertical que teledirigió -con el payaso Boadella como oficiante público- el surgimiento y las desventuras del partido "Ciutadans. Partit de la Ciutadanía". Este penoso tinglado electoral fue en sus inicios un engendro próximo al PP para captar votos de izquierdas en las zonas castellanohablantes y obreras de Cataluña. Tamaña impostura derechista debe ser combatida como si se tratara de la peste bubónica, porque justifica la reacción oligárquica autóctona, atribuyéndole de prestado tintes progresistas. Para combatir eficazmente el independentismo catalán, el torpe españolismo conservador (tanto del PP como el más "centrista" de Ciutadans) debe desaparecer de nuestra comunidad autónoma. Los catalanes hispánicos no ganaríamos nada pasando a depender de otra oligarquía, tan corrupta como la montserratina, a saber, la española, representada por el Partido Popular. Otro tanto cabe afirmar del partido liberal-oligárquico español UPyD.

4/ Cataluña no es una abstracción simbólica, sino el conjunto de personas concretas que sufren la arrogancia y los abusos del régimen familiar. Tenemos que escapar de las trampas sentimentales, nutridas por el odio a España, con que la oligarquía independentista intenta manipular a los catalanes, y hemos de actuar reclamando siempre, frente a las extorsiones del entramado mafioso, el estricto cumplimiento de la ley.

5/ El catalanismo de izquierdas, del PSC a Iniciativa per Catalunya-Verds, pasando por ERC, constituye una ficción del dispositivo transversal: todos forman parte de la oligarquía. Es ya una necesidad histórica inaplazable constituir en Cataluña una auténtica izquierda, liberada tanto del independentismo marxistoide cuanto de las hipotecas ideológicas cristiano-conservadoras cocinadas en Montserrat.

6/ La historia del nacionalismo catalán está plagada de crímenes inmensos que se nos quieren ocultar emitiendo como nube de gas la imagen de la famosa "memoria histórica" del franquismo. La clamorosa verdad ensordecida es que bajo el gobierno de Lluís Companys (ERC) como presidente de la Generalitat, más de 8300 personas fueron torturadas y asesinadas en "checas" (cámaras de suplicio) montadas por la CNT o por los partidos y sindicatos del tripartito. El tipo de nacionalismo, socialismo y sindicalismo que los nacionalistas de izquierdas representaron entonces tiene su reedición actual en grupúsculos entorno a la disuelta Terra Lliure, los cuales han renunciado a la violencia sólo de forma táctica, lo que no excluye que vuelvan a utilizarla cuando la consideren rentable desde el punto de vista de sus objetivos totalitarios. Debemos pugnar por recuperar la auténtica memoria histórica, la cual pone en evidencia los orígenes franquistas de la oligarquía y su pacto de última hora con un "antifascismo" carnicero acuñado en la fragua de Stalin.

7/ La mayor parte de los actuales dirigentes de ERC proceden de organizaciones marxista-leninistas e independentistas radicales abertzales como el PSAN, Maulets, PUA, MDT, Endavant y similares. Hay que ventilar sin descanso los vínculos ocultos entre el catalanismo oligárquico y la violencia callejera, la presión, la amenaza, la extorsión y el chantaje a los ciudadanos, cuando no el terrorismo puro y duro, inherentes al independentismo.

8/ El nacionalismo catalán es, en general, subrepticiamente racista, mantiene excelentes relaciones con el nacionalismo vasco del antisemita católico Sabino Arana (cuya doctrina ha sido reconocida y elogiada por todo el entorno catalanista) y pidió ofrecer "diálogo" a una banda terrorista con más de un millar de víctimas a sus espaldas. Los ciudadanos catalanes debemos denunciar el solapado supremacismo racial que sustenta de forma hipócrita las reivindicaciones de "libertad" de la oligarquía catalana, la cual es, en todos los aspectos, reaccionaria y contraria a los intereses de una verdadera democracia.

9/ El independentismo radical, inspirado por modelos leninistas a la vez que jesuíticos, no ha dudado nunca en vincularse abiertamente a los genocidas etarras, cuya práctica neochequista de limpieza étnica en Euskadi es de sobra conocida, y ha disfrutado siempre de la complicidad del nacionalismo católico "moderado" para encubrir la existencia en Cataluña de un núcleo proetarra que trabaja con el único fin de destruir España. Tenemos que poner en evidencia las conexiones nacionalistas que rompen todos los esquemas de comprensión e interpretación automáticos basados en la dualidad derechas/izquierdas, denunciando el catalanismo oligárquico como una inmensa organización criminal que vulnera la ley de manera sistemática en todos los ámbitos de la sociedad.

y 10/ El frente nacionalista (moderados + radicales) representaría un híbrido monstruoso, repulsivo y abominable de corruptos, racistas y violentos dispuestos a ejercer la coacción contra aquéllos que sean tildados de "fascistas", etiqueta que se aplicará a todos los castellanohablantes y críticos del sistema para excluirlos de la sociedad. Es necesario concienciar a la mayoría del pueblo catalán de que el triunfo de la oligarquía transversal, es decir, la independencia, representa una formidable amenaza a las libertades civiles y no, como se nos pretende hacer creer desde TV3 y los restantes medios de prensa controlados por la oligarquía, un avance, progreso histórico o utopía en algún sentido razonable de la palabra.

Figueres (La Marca Hispánica), 13 de julio de 2010